Wulff hace un balance de su periplo por Latinoamérica | América Latina | DW | 07.05.2011
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América Latina

Wulff hace un balance de su periplo por Latinoamérica

El presidente alemán, Christian Wulff, concluyó un viaje que lo llevó a México, Costa Rica y Brasil, donde habló sobre la energía, la lucha contra el crimen y la reforma de Naciones Unidas. Una entrevista.

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Wulff y la presidenta de Brasil, Dilma Rousseff, saludan a niños brasileños.

¿Hay que recuperar el terreno perdido en una región como Latinoamérica que no se encontraba en el foco del interés de Alemania?

Christian Wulff: Alemania ha estado absorta en el proceso de reunificación, en la integración europea, la ampliación de la UE hacia el Este de Europa. También ha estado orientada hacia Rusia y China y claro, ha perdido de vista a América Latina, pero ahora todos reconocen lo que ha sucedido en los mercados emergentes, que se han convertido en economías muy fuertes. También se nota que se esfuerzan en el combate contra la pobreza y en desarrollar alta tecnología y por cierto que me he percatado de lo fuerte que es la presencia de las empresas alemanas.

Pero adonde quiera que ha llegado usted en este viaje, se le adelantó algún chino

Nos encontramos en un mundo con una competencia creciente y la competencia reaviva el negocio. Nosotros tenemos la ventaja de que compartimos valores comunes. Somos democracias, contamos con sociedades abiertas a nuevas ideas e incluso abiertas a la crítica. Esa es la base que compartimos Brasil y Alemania por ejemplo, donde compartimos una historia de emigración. Los alemanes que llegaron aquí han dejado una buena reputación. Eso es algo que otros países no tienen.

Su última estación, Brasil experimenta un auge económico. Será sede del Mundial de Fútbol en el 2014 y de los Juegos Olímpicos en el 2016. Se prevé la construcción de enormes proyectos de infraestructura, entre ellos un tren de alta velocidad que conectará a las ciudades de Sao Paulo y Río de Janeiro. ¿Podrán participar empresas alemanas?

La presidenta de Brasil, Dilma Rousseff invitó explícitamente a las empresas alemanas a postularse a los concursos para la realización de dichos proyectos de infraestructura. Mi impresión es que las empresas alemanas que estarían en condiciones de participar muestran reserva. Tal vez tienen otras prioridades. Después de mi viaje abordaré estas cuestiones.

El auge económico está siempre acompañado de un mayor consumo energético. Brasil cuenta con fuentes de energía renovables, pero también está construyendo cuatro nuevas centrales nucleares que estarán listas en el 2030. En una de ellas Alemania ha concedido garantías crediticias. ¿Manifestó usted la reserva alemana frente a la energía nuclear?

He transmitido la discusión que tiene lugar en nuestro país. Alemania fortalecerá como nunca antes el suministro proveniente de plantas hidroeléctricas, energía solar, eólica, geotermia y de la biomasa. De ahí tienen que surgir nuevas tecnologías que podemos utilizar conjuntamente, porque los países latinoamericanos han tenido grandes éxitos con las energías renovables. Claro, también tienen las condiciones ideales para ello: mucho sol, más que nosotros, también mejores condiciones de viento. Pero no se puede decir que en estos países no se tenga un debate en torno a la energía nuclear parecido al nuestro, sólo que su suministro comprende una proporción muy pequeña.

¿Tendrá esta discusión una repercusión sobre las garantías crediticias?

Esa es una cuestión que tendrán que deliberar los gobiernos y las instituciones involucradas, no es una competencia del presidente alemán. He descrito la situación y se ha comprendido plenamente. Hay gran interés por saber las consecuencias que tendrá para Alemania lo sucedido en Fukushima. Hemos hablado de que es necesario el establecimiento de instancias de vigilancia en todo el mundo para que haya una mayor seguridad de la que existe actualmente.

Los tres países que ha visitado se encuentran amenazados en distinta medida por la criminalidad organizada, particularmente el tráfico de drogas. ¿Cómo evalúa esta amenaza?

La criminalidad organizada que existe en América Latina en torno al cultivo de estupefacientes, el consumo y tráfico de drogas es un problema muy serio. En las conversaciones hemos dejado en claro que es un problema mundial. La demanda de drogas aumenta en los países industrializados, pero en América Latina también, sobre todo de drogas como el crack, que provocan una adicción muy rápida. Este tipo de drogas conduce a una dependencia total y provoca agresividad. Será un problema muy grave si el mundo no combate de manera resuelta y conjunta esta forma de criminalidad. Podemos ayudar con nuestra experiencia policial y en el ámbito de justicia. Aquí hay mucho que hacer y afecta a todos los países y por eso hemos abordado esta cuestión.

¿Se ha aceptado la ayuda de la que habla?

Estoy convencido de que dentro de poco tendremos un acuerdo con México en el ámbito de justicia y policial. Durante las conversaciones se ha valorado altamente a la policía y la Justicia alemana.

Uno de los objetivos del viaje fue encontrar aliados en Latinoamérica a favor de una reforma de Naciones Unidas. ¿Logró este objetivo?

Alemania es considerado un socio excelente por haber tematizado con antelación que los organismos de Naciones Unidas ya no reflejan la situación mundial. Cuando la organización y el Consejo de Seguridad fueron creados tras la Segunda Guerra Mundial la situación mundial era distinta a la actual. Hoy países como Brasil, Indonesia, India y Japón tienen otro peso y juegan otro papel en el mundo. Estos países deben ser tomados más en cuenta. Alemania, por ejemplo, es el tercer mayor contribuyente de Naciones Unidas y ocupa el cuarto lugar en cuanto a las aportaciones a la ayuda para el desarrollo. Toma parte en numerosas operaciones internacionales desde hace quince años. Es necesaria una reforma, de lo contrario la ONU dejará de ser relevante y será desplazada por el G-20 y por la OTAN. Pero considero un logro que en la ONU todos los Estados se encuentren representados, lo que debe reflejarse mejor es el peso de estos países y sus posibilidades de tomar decisiones en los respectivos organismos.

¿Será la reforma buena sólo si Alemania obtiene un lugar permanente en el Consejo de seguridad?

Si se piensa así entonces nunca tendrá lugar una reforma. Pero que Alemania debe tener un mayor peso, eso es una postura que es reconocida por los países que he visitado. Es necesario un acuerdo y una reforma. Yo he asumido esta cuestión porque me parece que el futuro de la organización es sumamente importante.

Autora: Ellen Häring (Deutschlandradio)/ Eva Usi

Editor: Pablo Kummetz

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