“Wilaya”: la vida en los campamentos saharauis | Cine | DW | 14.02.2012
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Cine

“Wilaya”: la vida en los campamentos saharauis

“Wilaya”, del cineasta español Pedro Pérez Rosado, fue recibida con una ovación en la Berlinale. La cinta aborda el conflicto y la fortaleza de una mujer saharaui que vive desgarrada entre dos culturas.

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Fotograma de "Wilaya", con Nadhira Mohamed: una poética reflexión sobre la realidad social en los campamentos de refugiados saharauis.

La película, presentada en la sección Panorama de la Berlinale, hace una poética reflexión sobre la realidad social en los campamentos de refugiados saharauis, en donde ya ha nacido la tercera generación. El pueblo saharaui, sin Estado y olvidado por la historia, fue una colonia española cuyos territorios siguen ocupados por Marruecos.  

Berlinale Film Wilaya mit Schauspielerin Nadhira Mohamed

Nadhira Mohamed

Filmada en los campos de refugiados saharauis de Tiduf, en Argelia, con actores no profesionales, la cinta narra el reencuentro entre dos hermanas después de 16 años de vivir separadas en dos culturas diferentes. Fatimetu, interpretada por la hermosa Nadira Mohamed, es una joven que fue adoptada desde niña por una familia española y ha vuelto a los campamentos tras la muerte de su madre y se la ve desgarrada entre sus recuerdos en España y las raíces de su propia cultura. Su hermana Hayat, interpretada por Memona Mohamed, es una maestra de escuela que tiene dificultades para caminar.  La llegada de Fatimetu a los campamentos significa para Hayat una oportunidad para aprender a ser autosuficiente.

Patria perdida

Se trata de la tercera cinta del realizador valenciano sobre el pueblo saharaui.  “Cuando conozco a los saharauis exiliados reencuentro parte de mi patria un poco perdida cuando después del franquismo nos quedamos sin patria. Yo siempre he creído que todo pueblo que tiene una cultura tiene derecho a ser una nación, a su autodeterminación”, afirma el cineasta en conversación con DW. 

En la cinta Fatimetu y Hayat son protagonistas. “La mujeres tienen esa sombra, esa luz, esa complicidad entre ellas. Esto ha sido un reflejo clave de entrada para mostrar mejor al ser humano porque los hombres están más preocupados por otras cosas y creo que la mirada ya no diría política, sino extremadamente militante, no haría ningún favor a la cinta”.

 Jatri (Ahmed Molud) es el hermano mayor que ha asumido el papel de figura paterna, tras la muerte del padre militar, y nunca ha salido de los campamentos. Su principal preocupación es tener una nevera. Le enoja que su hermana Fatimetu haga trabajos “de hombre” y le recrimina que así nunca encontrará marido. Fatimetu compra un vehículo todoterreno y gana dinero transportando personas, carne y pan de una “wilaya” (zona administrativa) a otra. 

 “Quería retratarlos y sacarlos fuera y mostrar que son mujeres y hombres que necesitan una nevera como tú y yo, necesitan un teléfono y que viven en el siglo XXI”, explica el cineasta.

Saharauis en el exilio

El realizador español y autor del guión,  se inspiró en mujeres saharauis en el exilio en España, para crear el personaje de Fatimetu. “Tengo unas compañeras saharauis muy cerca de mi pueblo en Valencia con quienes hablé mucho para saber cómo son y cómo se sienten.  “Van de occidentales muy valientes, pero a la hora de la verdad necesitan a su patria y ésta está en el exilio. Recuerdo que alguien decía: para mí lo más importante es tener una nevera”, lo cual te deja sorprendido, pero es tan humanamente necesario en el siglo XXI. Son las pequeñas cosas las que van configurando todo un concepto humano de la sociedad saharaui”, afirma.

Nadira Mohamed destaca por su parte que nunca se hubiera imaginado ser protagonista de una película. El cineasta la descubrió en una fotografía publicada en un periódico en la que aparece en las protestas encabezadas por la activista saharaui Aminetu Haidar. A diferencia de Fatimetu que se siente en conflicto entre dos culturas y es incapaz de ponerse la melfa, el traje tradicional saharaui, Nadira Mohamed ha sabido tomar lo mejor de cada cultura. “Mantengo el idioma, el hassaniya, y aunque pocas veces uso la melfa, en ocasiones especiales como ésta no me la quito, para que se vea que hay mujeres saharuis en la Berlinale”.

Autora: Eva Usi
Editor: Pablo Kummetz

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