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Alemania

¿Vuelve el típico "miedo alemán"?

Los alemanes se preocupan y angustian por muchas cosas, y en tiempos de afluencia masiva de refugiados, su miedo al cambio aumenta, dijo el investigador Thomas Petersen en conversación con DW.

DW: No hace demasiado tiempo, los alemanes éramos un país de personas contentas y sin tensiones sociales. La tranquilidad era nuestro sello de fábrica. Pero, de pronto, eso parece haber cambiado. ¿A qué se debe?

Thomas Petersen: No sé muy bien si la tranquilidad siempre fue nuestro sello de fábrica. En realidad, nuestra principal característica siempre fue más bien la intranquilidad, y es raro que en los últimos años los alemanes hayan encontrado la calma. Eso es algo nuevo. El motivo actual de la pérdida de esa calma, que teníamos hasta hace un año atrás, tiene que ver seguramente con la ola inmigratoria. La gente está, como es natural, muy preocupada en vista de la gran cantidad de refugiados que llegan al país y tienen un poco de miedo de que ese mundo confiable que tan bien conocían y en el que habían vivido hasta ahora se vuelva inseguro.

¿Será que volvemos a sentir angustia, miedo y preocupación (Angst), tan típicos de los alemanes? No es casualidad que ese término sea conocido internacionalmente. ¿A los alemanes nos asustan más los cambios?

Hace un tiempo habría respondido con un “sí” a esa pregunta. Pero actualmente, eso ya no es así. Los alemanes reaccionan con sobresalto y se sienten inseguros, pero no más que la gente de otros países. Creo que una situación similar en Francia o Gran Bretaña provocaría los mismos temores.

¿Qué es lo que más temen los alemanes con respecto a la llegada masiva de refugiados?

En general, se tiene la sensación de que los pilares sobre los que nos sostenemos de pronto están por desaparecer. Es un sentimiento generalizado de incertidumbre. No creo que se lo pueda concretizar. Es una sensación extraña de perder las estructuras conocidas, y de que ya no se puede mirar con confianza hacia el futuro debido al miedo a que esta situación no se pueda controlar.

¿Es el miedo al terrorismo o, sobre todo, la preocupación por el aumento de la criminalidad?

Thomas Petersen, investigador del Instituto Allensbach, del Lago Constanza.

Thomas Petersen, investigador del Instituto Allensbach, del Lago Constanza.

Es un poco de todo eso. Por supuesto que la gente ahora, en vista de sucesos recientes, tiene mucho miedo a la criminalidad y a los atentados terroristas, pero eso siempre ocurre luego de hechos como esos. Es decir, que no es algo anormal. El hecho de que más de un 80 por ciento de los encuestados hayan dicho que están muy atemorizados por la criminalidad creciente es, naturalmente, un eco de los ataques a mujeres en la noche de Año Nuevo, en Colonia. Pero no es eso concretamente a lo que temen. Detrás de ese temor se oculta un sentimiento de pérdida de la orientación y la certidumbre que va más allá de los meros acontecimientos reales.

¿Nos está atrapando el miedo a lo que puede traer el futuro?

Nos perturban las preocupaciones sobre el futuro, pero, en general, estamos satisfechos con el presente. Ese es el resultado de las encuestas y, probablemente, el meollo del problema actual. Si se le pregunta a los alemanes si están de acuerdo con que ahora todo marcha bien en Alemania y que lo mejor sería que nada cambiase, muchos dicen que sí. Las preocupaciones no consisten en que el presente sea algo imposible de controlar, sino en que el futuro se convierta en algo inmanejable.

¿Quién es el prototipo del alemán preocupado y angustiado?

La tendencia de querer aferrarse a lo conocido se vuelve cada vez más fuerte con el paso de los años, y es algo comprensible. Los jóvenes son dinámicos en situaciones inciertas, y quieren alcanzar un objetivo. En muchos aspectos son también más flexibles que las personas mayores. Y, cuanta más edad tiene una persona, más importante le resulta conservar lo que logró. Es un fenómeno típico de las sociedades en proceso de envejecimiento. Una sociedad occidental en la que reina el bienestar siempre se inclinará por conservar los valores establecidos y tenderá cada vez menos a lograr nuevos objetivos.

Se sabe que, muchas veces, el miedo no es un buen consejero. Muchos de los alemanes que sienten temor se refugian en el partido Alternativ für Deutschland (AfD). ¿Se está produciendo un cambio radical en el panorama político alemán?

Eso todavía está por verse. De momento, el AfD aprovecha claramente esa incertidumbre, pero que se transforme en una fuerza política duradera depende de si se logra controlar la crisis de los refugiados, y también las otras crisis europeas. Si la población siente que el Gobierno tiene de algún modo las riendas, podría imaginarme que el nivel de aprobación del AfD caiga. Eso depende, naturalmente, también del AfD y, por ejemplo, de su desarrollo interno como partido. Hay muchos factores que influyen en todo esto. Pero está claro que la fuerza relativa del AfD es un resultado de la política alemana actual.

El Dr. Thomas Petersen es columnista y experto en Comunicación del Instituto de Demoscopía de Allensbach, en el Lago Constanza. Es autor del reciente Estudio Allensbach sobre los Alemanes y su miedo al Cambio.

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