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Música

Violinista y filántropo

Hace 65 años el violinista Yehudi Menuhin ofreció junto a Wilhelm Furtwängler varios conciertos en Berlín que fueron todo un escándalo para la comunidad judía internacional. Hoy día Menuhin es considerado un filántropo.

Yehudi Menuhin is shown in a 1927 photo. Menuhin, one of the leading violinists of the century, died of heart failure Friday, March 12, 1999 in a Berlin Hospital, his German concert promoter Jutta Adler said. He was 82. (AP Photo)

Kalenderblatt 25. November 1927 Yehudi Menuhin

“No creo en la raza, sino en el ser humano”, dijo Menuhin tras ofrecer la segunda de sus actuaciones junto a Furtwängler en Berlín en 1947. El director alemán ya invitó varias veces en 1933 al entonces jovencísimo Menuhin a tocar con la Filarmónica de Berlín, pero la familia del músico se negó siempre, a pesar del espaldarazo que ello hubiera supuesto para la incipiente carrera del virtuoso violinista.  Los padres del joven no podían concebir que su hijo tocara en un país regido por los nazis.  

Durante la Segunda Guerra Mundial, el ya consagrado Menuhin ofreció numerosas actuaciones para los soldados de EE. UU. y las tropas aliadas, muchas de ellas en escenarios bélicos.  Además, fue el primer artista en tocar en la Ópera de París tras la liberación de la ciudad. Cuando en 1945 realizó unas primeras declaraciones al New York Times defendiendo a Furtwängler, considerado como el músico oficial del Tercer Reich, recibió airadas críticas e incluso la amenaza de no poder volver a tocar con las mejores orquestas del mundo.

La desnazificación de Furtwängler

Muchos músicos austríacos y alemanes emigraron durante el período nazi. Furtwängler fue una de las escasas figuras que permaneció en Alemania, pero hay sobradas pruebas de que no comulgaba con el poder. Una vez concluida la guerra, al director alemán se le prohibió actuar en Alemania, excepto en zona rusa, hasta que no se aclarara su relación con los nazis. Los rusos promovían de manera especial la música como forma de propaganda y no tuvieron reparos en ofrecerle dirigir la Ópera de Berlín, oferta que Furtwängler rechazó.

Wilhelm Furtwängler, una de las grandes batutas del siglo XX

Wilhelm Furtwängler, una de las grandes batutas del siglo XX

Al director alemán se le acusó oficialmente de apoyar el nazismo por el hecho de dirigir en Alemania. También jugó en su contra haber actuado en dos ocasiones en sendos conciertos del Partido y unas supuestas afirmaciones antisemitas contra el director italiano Victor de Sabata. Durante el juicio, muchos testigos hablaron en su favor. El propio Menuhin recibió informaciones de personas que afirmaban que Furtwängler siempre ayudó a los judíos. Esa defensa –y el ser consciente de que el director era, probablemente, el mejor del mundo- le llevó a hablar para los medios en su favor.  Furtwängler fue finalmente absuelto en 1947.

Aun así, el director no se sintió totalmente liberado de las acusaciones. En una de sus cartas, una vez concluido el proceso, escribe: “Lo único que temo es que, dada la situación, mi deseo de dirigir para la Caridad Judía sea tomado como un gesto de oportunismo. (…) Mi arte siempre estará al servicio de causas humanitarias”.

Conciertos en Berlín

Menuhin y Furtwängler acabaron conociéndose en Suiza en 1946. Un año más tarde, dieron su primer concierto juntos.  Fue en Salzburgo, con la Filarmónica de Viena. En programa, el Concierto para violín de Brahms. Finalmente, programaron una serie de seis conciertos en Berlín para finales de 1947. El clima en el que tuvieron lugar fue de extremo recelo.

Menuhin fue uno de los mejores violinistas de su época

Menuhin fue uno de los mejores violinistas de su época

 El segundo de ellos, pensado como ensayo general abierto a público, discurrió de forma especialmente convulsa. La policía militar norteamericana y agentes de los servicios especiales controlaron la documentación de todos los asistentes y expulsaron a quienes no la llevaban encima. A muchos alemanes, incluyendo críticos musicales, ni siquiera se les permitió tomar asiento. Tras su actuación, el violinista declaró que no creía en las razas, sino en los hombres, palabras que fueron tomadas como un gesto de conciliación hacia los alemanes.

Para muchos judíos,  las actuaciones de Menuhin en Berlín convirtieron al músico en un traidor. Otros consideraron su presencia allí como un mero acto musical sin más implicaciones. La polémica se produjo entre diversos sectores de la comunidad judía internacional con la herida del pasado muy reciente.  Cuando tres años más tarde Menuhin quiso realizar una gira en el recién creado Estado de Israel, recibió amenazas de muerte de un grupo terrorista. “Precisamente por haber tocado en Berlín, deseo actuar en Israel”, dijo entonces. Para entonces, el violinista ya había asumido un papel de embajador cultural y figura política que no le abandonó jamás.

Autora: María Santacecilia
Editor: José Ospina-Valencia

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