Vietnam: un país en movimiento | Economía | DW | 20.11.2014
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Economía

Vietnam: un país en movimiento

Cerca de 750 ejecutivos se dan cita en la ciudad Ho Chi Minh para explorar oportunidades de negocio en Vietnam. La sensación general es de optimismo, lo que se refleja en la alta tasa de crecimiento.

“Allá, mira”, dijo el taxista. Desprendió una mano del volante y señaló la vitrina, al otro lado de la calle, donde se exhibe el Mini, un auto producido por la subsidiaria británica del grupo BMW, asentado en Múnich. El salón de exposición exhibía un modelo descapotable, el tipo de automóvil que a uno le gustaría conducir en la caliente y soleada ciudad de Ho Chi Minh.

Las ventas de autos aumentaron un 40 por ciento el año anterior. Es un crecimiento impresionante bajo cualquier parámetro, mas la marca de lujo Mercedes incluso superó esta cifra. Su incremento fue del 60 por ciento.

De cualquier modo, el mercado crece desde las bases. Apenas 150.000 autos fueron vendidos en Vietnam el año pasado y las motocicletas livianas (scooter) siguen siendo el medio de transporte más usado. Estos vehículos emisores de gases y de dos ruedas son versátiles y pagables. El gobierno calcula que solo en Ho Chi Minh se cuentan seis millones, pululando por doquier con un escaso apego a las señales de tránsito. Para cruzar una calle los peatones requieren ojos acuciosos y nervios de acero.

¿Puestos de trabajo para los jóvenes?

Dos jóvenes urbanistas beben en un café. Luu Hoang Kiem Minh Nhat y Thus Minhs Nhat, ambos de 23 años, acaban de egresar de la universidad. Lo anterior es un desafío enorme: la competencia que enfrentan es inmensa. La población de Vietnam es joven. Cada año cerca de un millón de personas se gradúa de la escuela. “Nosotros hablamos inglés. Tal vez logremos encontrar trabajo en una firma extranjera de arquitectura”, dice Nhat.

Un crecimiento vertiginoso en la venta de automóviles ha vivido Vietnam en los últimos meses.

Un crecimiento vertiginoso en la venta de automóviles ha vivido Vietnam en los últimos meses.

Las condiciones de trabajo usualmente son mejores en las firmas foráneas, aseguran. Estas frecuentemente ofrecen seguro médico, subsidios de transporte y salarios más altos.

Ninguno de los dos jóvenes quiere trabajar para las oficinas públicas. No quieren ser burócratas. Ambos son como la mayoría de los vietnamitas promedio: no quieren vivir en la ciudad, planean un futuro independiente y tener tanta libertad como sea posible. Los carteles de propaganda del Partido Comunista los tienen sin cuidado.

Compromiso civil apolítico

Muchos jóvenes están involucrados en proyectos de la sociedad civil, aunque no están explícitamente comprometidos con la política. Maquilla Saigón, por ejemplo, es un proyecto al que contribuyen los dos urbanistas con trabajo no pago. Su objetivo es hacer de la ciudad, epicentro de los negocios, un lugar hermoso.

Los voluntarios pasan semanas en el desarrollo de planes de reordenamiento del paisaje. Los medios vietnamitas reportan orgullosamente sobre la iniciativa privada, originada en la ciudadanía y exenta de control gubernamental. Más de 150 jóvenes contribuyeron con propuestas.

Las áreas verdes son escasas en esta ciudad de diez millones de habitantes y un poco de pintura aquí y allá no le caerá mal a nadie. Ahora los organizadores tienen que encontrar el dinero para la implementación de sus planes.

Los prusianos de Asia

A las compañías extranjeras les complace la energía y el dinamismo de los jóvenes vietnamitas. Tobias Gruemmer es gerente director enRhenus Logistics, un negocio alemán que emplea cerca de 24.000 personas en el mundo. Él ha vivido en Viernam por nueve años.

“La gente dice que los vietnamitas son los prusianos de Asia”, dijo en entrevista con DW. “Son diligentes y ordenados. Lo que les falta es experiencia internacional pero los jóvenes están empezando a entender”.

Adidas es una de las compañías alemanas con presencia en Vietnam.

Adidas es una de las compañías alemanas con presencia en Vietnam.

Gruemmer es optimista en cuanto al desarrollo vietnamita. “Muchas personas han dado el salto hasta la clase media,” afirma. “El dinamismo en Vietnam es fenomenal, así como en toda la región del sudeste asiático”.

No obstante, alerta sobre factores que podrían retrasar el país. En particular, Gruemmer se muestra preocupado por el desarrollo de la infraestructura, la cual podría no avanzar al mismo ritmo que el crecimiento económico. En este aspecto el gobierno debería actuar más. Pero en general, asegura, los comunistas son amigos de los negocios. “Es un tipo de comunismo que difícilmente interfiere con los asuntos económicos”, dice.

Una region en auge

La OCDE (Organización para la Cooperación y Desarrollo Económicos) publicó recientemente una actualización de su informe ´Panorama del sudeste asiático´. En cuanto a Vietnam, la OCDE pronostica un crecimiento del 5.7 por ciento para el próximo año. El reporte identificó el acceso a la educación y la creciente brecha entre la ciudad y el campo como el desafío más grande del país.

Stefan Kapferer es subsecretario general de la OCDE. Hablando en la Conferencia Asia-Pacífico de negocios alemanes, dijo que “el sudeste asiático se está convirtiendo en el motor de la economía mundial” y presentó cifras para respaldar su afirmación. Señaló el crecimiento de la clase media en la región y el buen comportamiento económico en general para argumentar su perspectiva entusiasta. La OCDE estima que el promedio de crecimiento económico en muchos de los países del sudeste asiático es mayor al seis por ciento. Vietnam, complementó, es central para el dinamismo de la región.

El ministro alemán de Economía, Sigmar Gabriel, encabeza una nutrida delegación.

El ministro alemán de Economía, Sigmar Gabriel, encabeza una nutrida delegación.

El alto número de ejecutivos alemanes que han venido para participar en la conferencia recibe este mensaje positivamente. La participación del ministro alemán de Economía, Sigmar Gabriel, es vista como una señal alentadora.

El jueves, antes de hacer su arribo a la sede de la conferencia, Gabriel visitó un centro de entrenamiento en la provincia de Dong Nai operado por la corporación alemana Bosch. 46 jóvenes vietnamitas están siendo entrenados allí como mecánicos industriales bajo los estándares alemanes. Este es un proyecto bandera pensado para que sea seguido por subsiguientes centros de entrenamiento.

Bosch ha invertido 160 millones de euros en Vietnam hasta el momento, convirtiéndolo en el más importante inversionista europeo del país.

Quizá algunas de las compañías presentes en la delegación alemana compitan por conquistar ese primer puesto.