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Economía

“Uruguay y Costa Rica deberían intentar mejorar su reputación"

¿Qué significa que Uruguay y Costa Rica hayan sido incluidos en la lista negra de la OCDE? Federico Foders, especialista del Instituto para Economía Mundial de la Universidad de Kiel comenta para DW-WORLD.

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El Grupo de los 20 ha logrado ponerse de acuerdo en cuanto a medidas administrativas y de política económica orientadas a combatir la crisis financiera que el mundo actual está enfrentando. Una parte de estas medidas tienen por objeto la regulación de los flujos de capital y especialmente la regulación de los flujos ilícitos, entre ellos, de los flujos que representan capitales fugados.

En vez de someterse a las tasas de impuestos en los países en los cuales el capital se genera, estos flujos intentan escaparse y esconderse en los así llamados paraísos fiscales. En algunos casos, empero, el capital es atraído por propiedades más básicas como ser confianza y estabilidad monetaria y política.

En el caso de Costa Rica y Uruguay se trata, obviamente, de países con un sector financiero de confianza en un entorno político estable y baja inflación que naturalmente atraen capital de países con características muy diferentes, es decir países en los cuales el sector financiero no goza de la confianza de los ciudadanos, en donde el valor de la moneda es afectado por altas tasas de inflación y donde la estabilidad política es más bien relativa. El problema administrativo es que es muy difícil juzgar objetivamente si un flujo es de tipo ilícito o no y en particular si los flujos hacia Costa Rica y Uruguay son en efecto de carácter ilícito.

Por ello es realmente muy difícil determinar si en el caso de estos dos países se trata efectivamente de paraísos fiscales para capitales en fuga. Parecería ser que la mera sospecha de que así fuera sería suficiente prueba para la OCDE para clasificarlos como paraísos fiscales.

Y esto es lo que hace que la lista negra pueda incluir a países que no tienen ni la más mínima intención de atraer a los capitales fugados. En el contexto actual de la crisis financiera, sin embargo, es comprensible que pasen estas cosas. Los dos países en cuestión debieran crear las condiciones administrativas necesarias para evitar ser destino de capital fugado e intentar mejorar su reputación internacional.

Autor: Federico Foders