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Deportes

Urgidos de dinero estadios alemanes venden y revenden sus nombres

El estadio de fútbol en Stuttgart se convierte en la "Arena Mercedes Benz", otro ejemplo del rebautismo comercial de estadios que trae dinero para inversiones en jugadores o infraestructura y genera algunas protestas.

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El "ex" Estadio Gottlieb Daimler de Stuttgart.

¿Qué significa un nombre al fin de cuentas? Para los aficionados muchísimo cuando se trata de los estadios alemanes de fútbol y la tradición de colocar al deporte por encima del comercio. Sus preocupaciones sin embargo parecen terminar en oídos sordos mientras la tendencia de vender el nombre de los estadios a compañías que pagan millones de euros se impone.

La más reciente transacción de este tipo fue anunciada este 31 de marzo de 2008 por la firma automotriz Daimler, el alcalde de Stuttgart y los directivos del club local de fútbol profesional, el VfB Sttutgart. El estadio de la ciudad, hasta ahora conocido como el Gottlieb Daimler, recibirá el nombre de los lujosos autos de la compañía, Mercedes Benz, tras la adquisición de los derechos por una suma cercana a los 23 millones de euros de acuerdo a informaciones del diario Die Welt.

El club usará el dinero para cubrir en parte los trabajos de renovación del estadio, estimados en 66 millones de euros, que prevén la eliminación de la pista atlética convirtiendo la construcción en un escenario exclusivamente futbolístico.

Del leve ruido al estruendo de la avalancha

El VfB Stuttgart no es pionero en la comercialización del estadio a través del cambio de nombre, la tendencia inició en 1997 cuando el Parque Deportivo del barrio Ronhof en Fuerth se transformó en el Estadio Playmobile. Dos años más tarde el estadio de Leverkusen fue rebautizado como BayArena y en el 2001 el Estadio Parque Popular de Hamburgo recibió una nueva identidad: AOL Arena.

Desde entonces el proceso se ha acelerado y al menos la mitad de los estadios que albergan equipos de la primera división han recibido nuevos rótulos como Commerzbank, Aseguradora Generali o Cerveceria Veltnis. "Ustedes pueden estar seguros que los estadios que aún no responden al nombre de un patrocinador están en proceso de negociación de los derechos" dijo Maik Thesing del portal de Internet sobre estadios "stadionwelt-business.de"

Se necesita efectivo

Visto desde la perspectiva meramente comercial, un poderoso patrocinador, dispuesto a expedir un valioso cheque por colocar su nombre en el edificio, trae muchos beneficios. Cuando los equipos o las comunidades construyen nuevos estadios el vender los derechos del nombre puede aliviar en gran parte sus costos como ocurrió en el caso del Allianz Arena en Munich.

Si el estadio ya existe, un nuevo nombre puede traer dinero en efectivo a las arcas del club y este puede ser usado en la renovación de la construcción o, quizás más importante, en la compra o cubrimiento de los salarios de nuevos jugadores. En promedio los equipos alemanes se gastaron en esta rubrica durante la temporada 2006/2007 de la Bundesliga 29.5 millones de euros.

"Si se quiere sobrevivir internacionalmente hay que comprar a los mejores jugadores" dice Benedikt Roemmelt, economista del Instituto de Ciencia Deportiva en Jena. "Si un equipo alemán no puede mantenerse financieramente al mismo nivel de, digamos, de un club inglés, entonces el alemán no tiene grandes oportunidades".

Lo que un estadio recibe por el cambio de nombre depende de su ubicación y la reputación del club que alberga. La firma de seguros Generali acordó pagar 400,000 euros al año por el rebautizo del estadio en la localidad de Unterhaching en los suburbios de Munich, mientras el Commerzbank cancela 3 millones de euros en Francfort y Allianz desembolsa 6 millones de euros por el nuevo símbolo arquitectónico de Munich, donde juega el Bayern, uno de los más importantes clubes de Alemania.

¿Venta de remate?

A pesar de los beneficios muchos aficionados observan el fenómeno como una venta de remate que contribuye a la cada vez más fuerte comercialización del deporte y la mayoría de estas acciones y transacciones han sido acompañadas por voces de queja.

Tras la conversión del estadio de Hamburgo en AOL Arena, los aficionados desplegaron una pancarta en la cual se leía "!Estadio Parque Popular por siempre!", nombre original del edificio.

En Nürnberg, cuando el Frankenstadion en el 2006 vendió su identidad al banco local easyCredit, los seguidores del equipo de la ciudad reaccionaron enfadados. "¿Nada va a parar la comercialización del deporte?" "¿Pueden esos tiburones financieros siempre hacer lo que quieran?" "¿Qué viene ahora? ¿Un nuevo nombre para Nürnberg, ahora se llamará ciudad easyCredit?".

Algunos medios de comunicación como el diario Westdeutsche Allgemeine también se han negado a apoyar esta tendencia evitando citar el nuevo nombre de los estadios en sus artículos por considerarlo "posicionamiento de producto".

La tendencia sin embargo es cada vez más fuerte, el estadio en Hamburgo, por ejemplo, ya revendió su nombre y ahora, en vez de AOL Arena, se conoce como el HSH Nordbank Arena. ¿Sólo una cuestión de acostumbrarse?