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América Latina

Unasur: todo por la estabilidad de Venezuela

“Aumentar la participación ciudadana y fortalecer la democracia”, son dos de los desafíos de Unasur. Pero todo indica que la oposición en Venezuela tiene todas las de perder y Nicolás Maduro todas las de ganar.

Reunión de Unasur con el presidente de Venezuela y parte de la oposición en Caracas.

Reunión de Unasur con el presidente de Venezuela y parte de la oposición en Caracas.

“Hemos recibido con preocupación importante información sobre hechos que están amenazando la estabilidad democrática de Venezuela”, expresó el Secretario General de Unasur, Ernesto Samper Pizano, tras la reunión, el pasado 6 de marzo en Caracas, entre la Comisión de Cancilleres de la Unión de Naciones Suramericanas, el Presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, algunos opositores escogidos y Samper mismo, enfatizando que “todos los (12) Estados miembro rechazan cualquier intento de desestabilización de la democracia en Venezuela de orden externo o interno”.

Unasur se enteró, de boca del mismo presidente de Venezuela, que “la estabilidad democrática” está amenazada, aunque omitió decir cuáles son esos “hechos” y qué quiere decir con “externo e interno”.

¿Qué y cuánto se le puede creer a Unasur?

“Exactamente la mitad”, según Victor Mijares, politólogo del Instituto Alemán de Estudios Globales (GIGA). “La mitad”, acota Mijares, entre otras cosas, “porque las decisiones de Unasur no son vinculantes para los Estados, pues solo están basadas en la unanimidad”. El experto venezolano invita a analizar profundamente las palabras de Samper y cree que, en efecto, “todos están muy preocupados por la estabilidad en Venezuela, pero no necesariamente por su estabilidad democrática”.

Realpolitik en el trópico

“Unasur”, según Mijares, “ve como un peligro para Venezuela y la región un colapso repentino y violento del Gobierno de Maduro”. En esto coinciden países con posturas tan diferentes acerca de lo conveniente en Venezuela como Chile, Brasil, Colombia y Argentina. “Es más”, agrega Mijares, “Estados Unidos comparte esa línea de Unasur".

Así, la “estabilización de la democracia”, según Unasur, se traduce en una estabilización de Maduro en el poder. ¿Y la democracia? “Puede esperar”. Según Mijares, esa es la conclusión a la que han llegado, por separado, Unasur y Washington.

Una coincidencia que ahora se hace más evidente, toda vez que el primer acusado de urdir un supuesto complot contra el chavismo es justamente Estados Unidos. “Pero son más las omisiones que las acciones del Gobierno de Barack Obama las que indican que, en vista de la importancia hemisférica de la reaproximación a Cuba, lo que busca Washington es mantener el status quo en Venezuela.

No todo crucificado es un mártir

Si bien Washington puede tener intereses económicos en la isla de los Castro, las razones por las que Unasur prefiere “sacrificar” a la oposición, en aras de recuperar o mantener la estabilidad del Gobierno de Nicolás Maduro, son distintas. A juicio de Víctor Mijares son dos: “Primera: ni Unasur ni Washington ven en la oposición venezolana una capacidad estructurada para asumir el mando. Y segunda: la eventualidad de un colapso abrupto podría generar una emergencia política y humanitaria en Venezuela con grandes efectos en el hemisferio, que ningún país en el continente quiere ni podría manejar”.

De izqu. a der.: la ministra colombiana de Exteriores, el secretario de Unasur y minexteriores de Venezuela.

De izqu. a der.: la ministra colombiana de Exteriores, el secretario de Unasur y minexteriores de Venezuela.

Pero mientras algunos acusan a la débil oposición en Venezuela de querer “desestabilizar la democracia”, el “verdadero” peligro para la continuidad del chavismo viene de las entrañas del propio chavismo. “Tras la muerte de Chávez estalló una puja interna por el poder entre civiles y militares, obligados a tomar decisiones colegiadas. La pugna por el poder es continua y Maduro es un presidente cada vez más débil, aunque ha sido favorecido con las sanciones selectivas de Estados Unidos contra algunos chavistas, justamente competidores de Maduro”, precisa el investigador.

El miedo a una implosión total hace pintar un panorama más grave si se tiene en cuenta que Venezuela es considerado un “agujero negro en el negocio del tráfico ilícito de drogas”. A los factores anteriores hay que agregar el económico porque, a pesar de la caída de los precios del petróleo, Venezuela sigue siendo un productor importante, toda vez que envía 800.000 barriles diarios de petróleo a EE.UU.

¿Y la democracia?

Con todo lo anterior, “Unasur está actuando con mucho realismo al priorizar la estabilización del Gobierno de Maduro”, concluye Victor Mijares. Entretanto, la definición de democracia a la Unasur se hace esperar.

Unasur y Estados Unidos optaron por el pragmatismo en donde lo urgente está primero que lo importante es la conclusión final del investigador del Instituto Alemán de Estudios Globales (GIGA). En ese orden de cosas, “aunque lo importante sea la democracia, lo urgente es la estabilidad de Venezuela”.