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Sorpresa para Washington

Michael Knigge /JAG22 de agosto de 2014

Estados Unidos ni exigió ni esperaba que Alemania decidiera enviar armas a los combatienets kurdos en Irak. Un impulso para el Gobierno de Obama, pero también para el de Berlín.

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Imagen: Getty Images

La situación se podría calificar como “win-win”, un concepto que, aunque manido, encaja en este caso a la perfección. La decisión el Gobierno alemán de enviar no solo ayuda humanitaria, sino también armas a los kurdos amenazados por el "Estado Islámico", supone un avance y además, refuerza la posición del presidente Barack Obama.

Todavía no hay una reacción oficial por parte de Estados Unidos, pero no hay duda de cómo reaccionará. “Yo lo calificaría como una grata sorpresa”, opina Jeffrey Anderson, director del centro BMW de Estudios Alemanes y Europeos de la Universidad de Georgetown: “En los meses pasados, muchos estaban preocupados por las consecuencias del escándalo de la NSA para las relaciones bilaterales”.

Un mensaje claro

La intención de Alemania de brindar asistencia militar en Irak es una señal clara que llegará a Washington, un apoyo que ya se vio tras el derribo de la avión malayo en Ucrania. Para John Peterson, de la Universidad de Edimburgo, esta nueva actitud de los alemanes ayudará a superar “la difícil fase tras las acusaciones de espionaje de la NSA”.

La sorpresa fue incluso mayor porque nadie esperaba que Alemania participase en el conflicto más allá de lo que suele hacer habitualmente, con sus aportes de dinero y ayuda. “Nadie les habría criticado si se hubiesen limitado a eso”, aclara Anderson. Pero por iniciativa propia, Berlín comenzó a aplicar lo que ya se anunció en la Conferencia de Seguridad de Múnich: que está dispuesta a asumir un mayor papel en la política internacional.

Convertir palabras en hechos

Que el Gobierno alemán quiera dar ese paso es un indicio de que realmente quiere asumir ese papel, continúa Anderson: “Es una señal tranquilizadora y creo que Washington también lo considerará así”. Eso no quiere decir que Estados Unidos necesite que Alemania o cualquier otro envíe armas a los kurdos. “Desde el punto de vista político creo que, sobre todo, es un acto simbólico”, aclara Peterson: “Estamos en un punto donde la OTAN, como alianza militar, prácticamente no puede hacer nada que Estados Unidos no pueda hacer”.

“Creo que es una gran oportunidad para limar las diferencias surgidas en el seno del Consejo de Seguridad de la ONU en el caso de Libia”, continúa Peterson, recordando que Alemania se abstuvo en la votación sobre la intervención en la guerra civil libia, irritando a sus aliados.

Efectos internos

Deutsche Hilfe für Irak 15.08.2014
Hasta ahora, únicamente ayuda humanitaria.Imagen: Reuters

Además del efecto positivo en las relaciones bilaterales y la señal de que Alemania convierte en hechos sus palabras, el anuncio de Berlín tiene otras consecuencias, mostrando a la opinión pública alemana que se toma en serio la situación en Irak. Al igual que el Gobierno británico, el de Berlín está preocupado por la cada vez mayor participación de extremistas alemanes en el conlicto de Irak. “Se teme que estos terroristas puedan volver y sembrar el caos”, aclara Anderson. Los servicios secretos de Occidente tendrán que colaborar más intensamente para afrontar el problema que plantean estos extremistas con experiencia de combate.