Una santa contra la gentrificación en la Ciudad de México | México en DW | DW | 03.01.2018
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México

Una santa contra la gentrificación en la Ciudad de México

Dos artistas mexicanos crearon una santa para sensibilizar a los vecinos de los barrios del centro de México sobre el peligro que supone la gentrificación para los habitantes originarios: desalojos y encarecimiento.

Santa Mari, La Juaricua

Santa Mari, La Juaricua.

"Sálvame de las malas prácticas, líbrame del desplazamiento, del desalojo, del incremento abusivo de la renta, del alza desmedida del predial, del voraz casero y del mal inmobiliario, sálvanos de la gentrificación”. Así comienza la larga plegaria a Santa Mari La Juaricua, una figura protectora creada por dos artistas visuales de la Ciudad de México, con la que protestan de manera creativa contra un fenómeno que aqueja a céntricos barrios de la capital: la gentrificación. La devota respuesta de los habitantes ha sido tal, que ya se le atribuyen algunos milagros a la santa apócrifa.  

Virgen apocalíptica, según su restaurador

"Es una efigie de mediados del siglo XVIII o principios del XIX, un ícono real. Parece que fue una virgen apocalíptica, eso nos dijo el restaurador Edmundo Soto, que nos explicó que las vírgenes apocalípticas están paradas sobre un mundo y a sus pies hay demonios o víboras. No tenía pies, por lo que él cree que estaba montada sobre un orbe. Las manos las tiene en posición de oración”, afirma Jorge Baca, artista visual que junto con la también artista Sandra Valenzuela crearó la santa protectora en septiembre de 2016.

La figura fue hallada entre los escombros de un edificio que fue rescatado de ser demolido. "Como iba a ser una santa antigentrificación le dimos un aire hipster, le pusimos unos lentes de madera, que le sirven para revisar los expedientes en casos de desahucios y causas vecinales, un sombrero que suelen usar los activistas durante sus marchas y un perrito que se llama banqueta (acera), que simboliza un espacio público que nos han arrebatado con sillas y mesas de comercios”, explica Jorge Baca. El nombre Santa Mari la Juaricua alude a las colonias Santa María la Ribera y la Juárez; a los habitantes de ésta última se les llama en lenguaje coloquial juaricuos. Ambos barrios antaño populares, están ahora de moda entre los jóvenes hípster que rentan viviendas Airbnb, alquileres vacacionales que han proliferado.

Santa preparada para examinar documentos.

Santa preparada para examinar documentos.

Santa María la Ribera y Juárez

Santa María la Ribera, un emblemático barrio de la Ciudad de México, que cuenta con numerosas casas de gran valor histórico construidas a fines del siglo XIX, sufre desde hace más de una década un proceso de gentrificación. Llegaron constructoras que han comprado inmuebles para modernizarlos. Los artistas destacan que pese a que hay una ley de protección del patrimonio histórico, la corrupción hace que las leyes se interpreten como mejor convengan a los grandes inversionistas. El proceso comenzó mucho antes en la colonia Juárez, más cercana al centro histórico de la ciudad.

"Hace 20 años las constructoras vendían la idea de que vivir en las orillas de la ciudad era garantía de calidad de vida. Inventaron nuevos desarrollos como Santa Fe, Interlomas y otras urbanizaciones de alto poder adquisitivo en los suburbios de la ciudad. Pero se dieron cuenta de que ahí no había infraestructura, ni cultural, ni parques ni avenidas”, afirma el también escultor, que es habitante de Santa María la Ribera en cuarta generación.

Esos nuevos asentamientos para clase media alta, como Santa Fe, se han convertido en una pesadilla para quienes ahí residen por los cuellos de botella que se forman en el tráfico en horas pico, debido a la deficiente infraestructura.

"Ahora están vendiendo la idea de volver a la zona centro de la ciudad, que es más atractivo vivir en barrios céntricos, bien conectados, con tradición y patrimonio histórico”, afirma Baca.  

Ciudad de México, la cuarta urbe del mundo más poblada

Históricamente el actual territorio de la Ciudad de México ha sido una de las zonas más pobladas del país de 120 millones de habitantes. Según un informe de la ONU, la capital mexicana era la cuarta ciudad más poblada del mundo en 2014, con 20.843.000 habitantes. Administrativamente la gran metrópoli está dividida en 16 delegaciones, que juntas cuentan con un total de 1,764 colonias o barrios y 48 pueblos originarios.

La llegada de las constructoras fue vista inicialmente como una señal de progreso por los vecinos, que incluso desconocían la palabra gentrificación y su significado. "Por eso creamos a la santa y seguimos con la metáfora, proponiéndonos evangelizar a la gente y mostrarles que están siendo víctimas del desplazamiento, que no debe confundirse con algo positivo como progreso. Es una receta para hacer dinero”, destaca Baca.

En febrero de 2017 tuvo lugar una peregrinación en la colonia Juárez, encabezada por Santa Mari la Juaricua, en la que participaron entre 800 y 1.500 personas. "Llegó una comunidad invisible pero muy numerosa integrada por colectivos de las etnias mazahua y otomí, que ocupan predios de manera ilegal en la colonia Juárez. Literalmente me arrebataron a la santa de las manos. La gente iba gritando la plegaria”, recuerda Baca.

El artista Jorge Baca (izq.) y el activista Ángel Badillo.

El artista Jorge Baca (izq.) y el activista Ángel Badillo.

Santa milagrosa

El artista dice que se espantó cuando vio que el proyecto, inicialmente de carácter artístico, parecía escaparse de su control. En aquella peregrinación la gente se hincó y se puso a rezar. "La creamos con todo respeto, pero que se convirtiera en objeto de culto religioso me espantó mucho, me sentí como si estuviéramos engañado sin querer a tanta gente”, confiesa Baca. La santa tuvo un altar durante más de un año en la calle de General Prim 28, en la colonia Juárez. El altar aludía claramente al carácter artístico bajo el título "Arte Vitrina”.

Tras el temblor del pasado 19 de septiembre, poco después del primer aniversario de la patrona, hubo intentos por aprovecharse de ella con fines partidistas. Una página de Facebook dedicada a la cofradía Santa Mari la Juaricua fue copiada en un espejo y Jorge Baca y Sandra Valenzuela bajaron a la figura del altar por el temor de que fuera robada.

Entre tanto, el artista advierte que la santa ya hecho milagros. "Afuera del altar tenía algunas plantas y la gente al pasar se persignaba. En una ocasión en la que estaba regando las plantas pasaron unas personas que elogiaron que cuidara el altar de la patrona, pues dijeron que era muy milagrosa. Yo les pregunté por el milagro que les había concedido y una mujer me dijo que unos días antes estuvieron a punto de desalojarla de su vivienda. Llegaron los actuarios y los cargadores. De repente se apersonó una mujer blanca de lentes y sombrero, idéntica a la santa. Resulta que era una abogada que se interesó por la situación de la mujer, y detuvo el desalojo que era ilegal. No cobró nada y se fue”. Los artistas sacarán a la santa próximamente, probablemente con altares itinerantes en ambas colonias.

Eva Usi (ER)

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