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Europa

"Una revolución pacífica en Rumania"

La dimisión del primer ministro rumano, Victor Ponta, marca el comienzo de una nueva época. Sin embargo, el país presenta “metástasis de corrupción”, dice a DW el periodista y médico rumano Vlad Mixich.

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Masivas protestas en Bucarest

DW: El primer ministro rumano, Víctor Ponta, ha anunciado su renuncia. “No quiero luchar contra la gente”, dijo después de masivas protestas en Bucarest y otras ciudades. El motivo de las manifestaciones fue el incendio en la discoteca “Colectiv”, que incumplía normas de seguridad y en el cual murieron más de 30 personas. ¿La renuncia del primer ministro es pertinente?

Vlad Mixich*: Sí. Lamentablemente llega muy tarde. En los últimos años Víctor Ponta se vio envuelto en grandes escándalos. Su trabajo doctoral es un plagio, muchos de sus ministros -y él mismo- han sido acusados de corrupción. Lo sorprendente es que se haya mantenido tanto tiempo en el cargo. En repetidas ocasiones se ha negado a dimitir, incluso después de que millones de rumanos votasen contra él en las elecciones presidenciales de 2014**. Ha sido esta tragedia, con 32 muertos, y la protesta de 25.000 manifestantes lo quelogrado que renuncie.

Esto se ve como una victoria de la llamada “Generación Facebook”. En los medios sociales muchos exigen una “completa renovación del sistema”. También exigen elecciones. ¿Estamos verdaderamente ante una nueva época?

La “Generación Facebook” acusa a la clase política rumana en general, razón no le falta. En todos los partidos hay muchos políticos corruptos. En el Parlamento se toman decisiones sin tomar en cuenta el clamor popular por más transparencia y eficiencia. Es imposible, sin embargo, cambiar una élite política de la noche a la mañana. Después de esta ola de protestas a los políticos rumanos tendrá que quedarles algo muy claro: no podrán seguir esquivando la mirada inquisidora de la generación más joven, ciudadanos de la UE que han estudiado y viajado mucho. Las elecciones parlamentarias están planificadas para el 2016. Adelantarlas no significaría grandes cambios. Tampoco es eso lo que los manifestantes exigen cuando corean: “La corrupción mata”.

¿Existe en este momento la posibilidad real de combatir la corrupción en Rumania?

Sí, existe. En los últimos años se han dado muchas protestas espontáneas, organizadas a través de las redes sociales. Los manifestantes no saldrían a las calles si no tuviesen la esperanza de que van a generar cambios. Por lo pronto ya estamos ante uno: los ciudadanos ven que ministros o alcaldes llegan a la cárcel por corrupción. Nunca antes políticos con poder han sido puestos tras las rejas sin que mediara una revolución cruenta. La gente comienza a percibir lo que es un Estado de derecho. En Rumania estamos viviendo una revolución silenciosa y pacífica.

Usted es periodista y también médico. ¿Cuál es el diagnóstico que le da al sistema político rumano?

El sistema político rumano presenta metástasis de corrupción. Pero tiene anticuerpos. Están en las calles, en los medios sociales. Y cada vez son más.

*Vlad Mixich es periodista, escritor y médico. Ha trabajado, entre otros, para el portal de noticias rumano Hotnews.ro, un medio independiente.

**En esas elecciones, Víctor Ponta contaba como un candidato con muchas posibilidades de ganar la presidencia. La sorpresa fue que Klaus Johannis, de origen alemán, fue elegido para el cargo.

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