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La prensa opina

Una pirámide infernal

Los comentaristas analizan del gigantesco engaño del ''mago de las finanzas'' Bernard Madoff.

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Bernard L. Madoff: una cuestión de confianza.

Una cuestión de confianza

Libération, París: "Lo particularmente preocupante es que los bancos admitieron haber participado en la infernal pirámide. Era una cuestión de confianza, dicen. En vista de la poca transparencia de las acciones, parece que algunas instituciones parecen haber descuidado los controles. La acumulación de apoyos financieros, las interconexiones, las diversas auditorías, las opciones y los derivados… todo ello llevó a un embrollo ante el cual algunos responsables cerraron los ojos, contra los intereses de los clientes. Madoff engañó a su entorno y armó un juego de engaños. Él mismo es tanto un síntoma como también un actor de la loca crisis financiera."

Una sencilla verdad

NRC Next, Rotterdam: "Es una sencilla verdad a la que no se puede sustraer tampoco la bolsa de valores: nadie puede tener un rendimiento mejor que la del promedio. Los fondos que lo prometen, corren riesgos mucho mayores. La idea de que alguien pueda predecir las cotizaciones de las acciones sistemáticamente y en forma infalible pertenece al mundo de la fábula. Los fondos hedge pudieron beneficiarse durante algún tiempo del crecimiento de los mercados financieros. Pero ahora que los mercados van hacia abajo, muchos fondos hedge colapsan: un destino del que intentan evadirse impidiéndoles a sus inversionistas retirar el dinero. El caso Madoff deja claro que también productos financieros relativamente nuevos, como los fondos hedge y los derivados deben ser controlados por el Estado. En ese sentido, el embuste de Madoff fue, valga la ironía, positivo para la sociedad."

¿Qué queremos y qué no?

Nepszabadsag, Budapest: "Actualmente compra un auto solamente quien tiene el dinero para ello y necesita el vehículo. Hasta ahora, uno de cada dos autos (televisor de pantalla plana, jacuzzi, vacaciones en los trópicos, silla de masajes, etc.) era vendido a alguien que no lo necesitaba o no tenía en realidad los medios para comprarlo. Si bien el colapso del consumo es tremendo, el actual consumo refleja las reales necesidades más que hace medio año. Los gobiernos y el mundo de las finanzas intentan ahora llevar nuevamente el consumo al nivel anterior, irreal y no sostenible. Es tiempo de preguntarse: ¿lo queremos realmente?