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El Mundo

Una gira papal que dejará huella

Un periplo que tenía una motivación inicial religiosa terminó marcado por momentos de gran contenido político: la gira del Papa Francisco por Cuba y EE.UU. culmina dando la impresión de que dejará una impronta memorable.

El avión del papa Francisco aterrizará este lunes (28.9.2015) en Roma, una vez completado con éxito el más largo e intenso viaje de Jorge Mario Bergoglio desde que comenzó su pontificado, hace ya dos años y medio. Una visita que tenía una motivación inicial religiosa –la participación en el Encuentro Mundial de las Familias de Filadelfia– y que ha estado lleno de momentos de gran contenido político. Destacan dos: el discurso que realizó el pasado jueves (24.9.2015) en el Congreso de los Estados Unidos y el que mantuvo al día siguiente en la Asamblea General de Naciones Unidas de Nueva York.

Cuba: breve pero importante visita

También suscitó un gran interés la primera etapa del viaje, en la que el Pontífice visitó Cuba. Tras mediar entre La Habana y Washington para que normalizaran sus relaciones, Bergoglio pidió a ambos países que se convirtieran en un “ejemplo de reconciliación” para el mundo completando su acercamiento.

En la mayor de las Antillas mantuvo en todo momento una postura muy diplomática. Eso le llevó a no referirse explícitamente a los disidentes durante sus intervenciones. En cambio, sí que intentó mantener un encuentro informal con varios de ellos; pero el Gobierno de Raúl Castro se lo impidió al detener en dos ocasiones a los opositores con quienes quería verse.

El papa Francisco y el líder cubano Raúl Castro en La Habana.

El papa Francisco y el líder cubano Raúl Castro en La Habana.

Pese a que algunos de los arrestos se produjeron delante del papamóvil, Francisco dijo durante el vuelo que le llevó desde Santiago de Cuba hasta Washington que no tenía noticias de las detenciones. Este gesto de complacencia con el régimen castrista por parte de un pontífice habituado a no morderse la lengua descolocó a muchos observadores.

La explicación a esta postura podría estar en la noticia que saltaba en La Habana el mismo día en que el avión papal dejaba la isla: el acuerdo de paz entre el Gobierno colombiano y la guerrilla de las FARC, con Castro como mediador. Francisco no habría querido utilizar ninguna palabra gruesa durante su estancia en la Cuba para no perjudicar este pacto. De hecho, habló de las negociaciones para lograr la paz en Colombia durante la misa que ofició en la Plaza de la Revolución de La Habana.

Estados Unidos: oda al “Sueño Americano”

En Estados Unidos, Francisco se presentó como un “hijo del gran continente” americano y como miembro de “una familia de inmigrantes”. Ese fue su primer gesto hacia esta comunidad, especialmente la de origen hispanoamericano, con la que se volcó durante los cinco días y medio que duró su visita. En este tiempo ha tratado de que los latinos recuperen su orgullo, pidiéndoles que no se “avergüencen de sus tradiciones ni de aquello que es parte esencial de ustedes”.

Bergoglio celebró el hecho de que Estados Unidos “siga siendo para muchos la tierra de los sueños”. Así lo expresó en su discurso en los jardines de la Casa Blanca junto al presidente Barack Obama y, al día siguiente, durante su alocución en el Congreso.

El pontífice argentino, Jorge Mario Bergoglio, y el presidente de Estados Unidos, Barack Obama.

El pontífice argentino, Jorge Mario Bergoglio, y el presidente de Estados Unidos, Barack Obama.

A los legisladores estadounidenses, el primer Papa en dedicarles un discurso les pidió que acabaran con el embargo a Cuba. Lo hizo sin nombrarlo directamente, invitándoles a que tuvieran un “espíritu abierto y pragmático” para acabar con “dolorosos episodios del pasado”. También les instó a que lucharan contra el cambio climático, lo que se vio como un apoyo al Gobierno de Obama, y recordó la oposición de la Iglesia católica al aborto.

De esta manera se ganó los aplausos de los republicanos, contrarios como los obispos a que los hospitales y centros médicos católicos se vean obligados a practicar en sus instalaciones interrupciones voluntarias del embarazo. Con su histórico discurso ante el Congreso, Francisco sacó a relucir con tono diplomático tanto las grandezas como los puntos más oscuros de Estados Unidos. Así, se permitió pedir la abolición de la pena de muerte y del comercio de armas hacia zonas en conflicto.

Naciones Unidas y baño de multitudes

En la sede de las Naciones Unidas, el Papa gozó de una plataforma única para mostrar su influencia como gran líder espiritual contemporáneo. Ante los jefes de Estado y de Gobierno de más de 150 países, denunció la “sumisión asfixiante” a la que los organismos financieros internacionales someten a algunos países. También invitó a acabar con las armas nucleares.

La visita brindó finalmente a Francisco la oportunidad de darse un baño de multitudes en Filadelfia durante el Encuentro Mundial de las Familias, en el que participaron cientos de miles de personas. En la capital del Estado de Pensilvania le puso además rostro a uno de los más graves problemas de la Iglesia católica estadounidense: los abusos sexuales a menores cometidos por sacerdotes. El Papa se reunió con varias víctimas y dijo que se había acabado la época en que estos delitos se ocultaban.

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