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La prensa opina

Un pueblo rehén

Los comentaristas analizan las consecuencias del huracán Nagris para Birmania y las reacciones internacionales.

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Un monje budista en Birmania, en medio de la devastación.

Impotencia desesperante

LA REPUBBLICA, Roma: “En el país destruido por el huracán Nagris, la Junta Militar birmana mantiene como rehén a todo un pueblo que está al borde de sus fuerzas y no tiene problemas en ser despreciada por el mundo entero. Nuestra impotencia en vista de esa situación es desesperante. Se trata de un hecho sin precedentes en la historia. Ni siquiera una semana después del desastre los militares dejan entrar ayuda al país. El balance de víctimas es aterrador: el número de muertos puede llegar a 100.000. Pero los generales permanecen empecinados y no desisten de su horrorosa decisión de mantener al país aislado.”

La obsesión de querer controlarlo todo

LE MONDE, París: “La obsesión de querer controlarlo todo a pesar de una situación de emergencia extrema es inaceptable. Cada hora perdida genera más víctimas, mientras que los sobrevivientes quedan expuestos al riesgo de epidemias. El ministro francés de Relaciones Exteriores, Bernard Kouchner, tuvo razón cuando habló de una 'catástrofe en la catástrofe' como consecuencia de la actitud del gobierno birmano. La comunidad internacional está condenada una vez más a la impotencia ante un régimen que se ocupa más de su supervivencia política que de los sufrimientos de su pueblo.”

Ya no es asunto interno

FRANKFURTER ALLGEMEINE ZEITUNG, Fráncfort del Meno: “Sólo la dejadez o la incapacidad no justifican una intromisión externa. Pero si los generales realmente impiden la supervivencia de sus propios ciudadanos, la comunidad internacional debe hacer presión. Ya no se trata más de un asunto interno, cuando un grupo dominante sobrepone la defensa del poder a la vida de la población. La violencia del huracán no era previsible, pero el comportamiento de la Junta Militar se conoce. La lista de sus violaciones de los derechos humanos es larga. El régimen no puede esconderse detrás de un concepto anticuado de soberanía nacional. Por ello deben velar las democracias.”

Rebeliones por hambre

THE TIMES, Londres: “La Junta Militar pronto podría ser obligada a comportarse responsablemente, en tanto su propio poder comience a correr peligro. La población ha comenzado a pedir ayuda a los monasterios, ya que del gobierno nada puede esperar. Con su desastrosa gestión económica, la Junta ha transformado a Birmania, que cuando se independizó era uno de los países más ricos de Asia, en uno de los más pobres. Rebeliones causadas por el hambre pueden sacudir al gobierno si el abastecimiento de arroz es interrumpido. La Junta deberá abrir lo más rápidamente posible las fronteras y ayudar a la población del país, aunque más no sea para conservar su propio poder.”

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