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Economía

Un euro débil por culpa del BCE

Mario Draghi, presidente del Banco Central Europeo (BCE), intenta debilitar al euro a través de su discurso desde hace meses, con éxito. Pero a mediano plazo, eso podría perjudicar a la economía de la eurozona.

En mayo de este año, el euro valía 1,40 dólares. Ahora, el curso de la moneda de la eurozona se desliza hacia los 1,25 dólares. “Creemos que esa tendencia continuará en los próximos meses. Incluso vemos como posible un curso anual del euro de 1,20 dólares”, dice Jürgen Michels, director económico del banco Bayerischer Landesbank.

En parte, los motivos están en el dólar mismo, opina, por su parte, Nicolaus Heinen, analista de Deutsche Bank Research: “Las perspectivas de crecimiento de EE. UU. son relativamente confortables”. De hecho, la economía de EE. UU. se está acelerando poco a poco. En el segundo trimestre se registró un crecimiento del 4,6 por ciento, algo con lo que la eurozona aún solo puede soñar.

Nicolaus Heinen, analista de Deutsche Bank.

Nicolaus Heinen, analista de Deutsche Bank.

Sobre todo las grandes economías de la zona euro siguen debilitándose. Mientas la economía francesa se estanca, la de Italia se dirige hacia una recesión. También Alemania crece menos dinámicamente que lo esperado. “La crisis de Ucrania y de Rusia tiene efectos negativos en la economía alemana”, dijo Michels en entrevista con Deutsche Welle. Pero la economía estadounidense apenas se ve afectada por ello.

Gran brecha entre la política de la Fed y del BCE

De las diferentes coyunturas se deriva una política monetaria diferente. Mientras la Fed –el banco central de EE. UU.- frena la compra de préstamos y ya piensa en un aumento de los intereses, el Banco Central Europeo quiere gastar sus últimos restos de pólvora. “De ese modo llegan más euros al mercado y el valor externo del euro baja”, dice Nicolaus Heinen. El experto cuenta con que el BCE no tendrá que seguir inyectando dinero en los mercados, sino que pronto anunciará la compra de bonos estatales.

El discurso del presidente del BCE , Mario Draghi, intenta debilitar desde hace meses al euro, algo totalmente nuevo en la historia reciente del Banco Central Europeo. “Entre las tareas de Mario Draghi no está, de seguro, tratar de debilitar al euro. Pero Draghi lo sigue intentando porque quiere que la coyuntura de la eurozona vuelva a entrar en una fase de aceleración, ya que, de lo contrario, se cierne la amenaza de deflación”, explicó Heinen a DW.

Inflación más alta y más exportaciones

La deflación es la peor pesadilla de Mario Draghi. Detrás de ella se oculta el círculo vicioso de precios bajos, falta de inversiones y retracción económica. La inflación en la eurozona llegó a un nuevo piso de un 0,3 por ciento, muy lejos del objetivo de cerca del dos por ciento. Por eso, a nadie le importa que el poder adquisitivo en los países del euro se vea cada vez más afectado por un euro débil. “En este momento, el verdadero objetivo del BCE es hacer que aumente la perspectiva inflacionaria y la tasa de inflación”, opina Jürgen Michels.

Un euro débil, además, abarata los productos de la eurozona y promueve la exportación, con lo que se quiere impulsar el crecimiento de los países en crisis. “Pero también salen beneficiados los países exportadores, como Alemania, Holanda y Austria, cuyos productos no solo son de buena calidad, sino que también serán más baratos en el futuro, lo que avivará aún más la tensión en la eurozona”, explica Heinen.

En otras palabras: los problemas en la zona euro no los solucionará un euro débil. Por el contrario, subraya Michels: “Si el euro se debilita, se dará marcha atrás en ciertas reformas estructurales, por ejemplo, en Francia. Por eso, una debilitación del euro a mediano plazo incluso podría ser problemática para esos países”.

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