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Global Ideas

Un día en la vida de la Berlín eco

Dependiendo con quién hables, la capital alemana es una ciudad de varios tonos verdes. Tamsin Walker salió a la calle para descubrir su verdadera tonalidad.

Durante un día viajé alrededor de Berlín en bus, tranvía, metro, tren y, por supuesto, a pie para ver qué ofrece la ciudad para cualquier persona que quiere llevar una vida sostenible y en armonía con la naturaleza. Y qué mejor manera de empezar con el aroma de unos productos horneados recientemente.

EcoCiity Berlin - ökobrot (DW/T. Walker)

Aquí se produce el pan de manera ecológica como se hacía antaño.

08:30

Ponerse detrás del mostrador del Weichardt Brot en Wilmersdorf, en el distrito oeste de la ciudad, es entrar en una colmena en la que hombres y mujeres vestidos de blanco, amasan, enrollan, retuercen, cortan y hornean, a una velocidad que desafía el ojo.

Comprometida con abastecer la ciudad con una corteza hecha de ingredientes cultivados siguiendo las estrictas normas ecológicas, fue una de las varias panaderías orgánicas que tomó parte de una serie de actividades para enseñar a los berlineses cómo se elabora el pan que forma parte fundamental de su dieta diaria.

EcoCiity Berlin - ökobrot (DW/T. Walker)

Tuve la oportunidad de visitar el horno por dentro.

Fuera, una multitud espera para llevar a cabo una visita guiada de la panadería. "La gente está muy interesada”, me dijo Yvonne Neumman, que dirige Weichardt. Sus padres llegaron de Berlín occidental hace 40 años y fueron unos de los pioneros del pan orgánico de la ciudad divida.

"No fue fácil”, dijo describiendo cómo su madre vendía lo que su padre había horneado fuera de las guarderías. "Y debido al Muro (de Berlín), tenían que tener un permiso especial para traer el grano”.

Fueron impulsados por una "convicción” que no solo ha sobrellevado el crecimiento de su propia empresa, sino que también ha arraigado en la mentalidad colectiva de la ciudad. Orgánico ya no es lo extraño que entonces fue. La fila en la puerta es una evidencia.

EcoCiity Berlin - Umweltbildung (DW/T. Walker)

Estos son ovejas pomeranias. Estos y muchos otros animales pretenden poner los niños en contacto con la naturaleza en el parque de Herzberge Lehr.

11:30

De la panadería me dirigí al este de la ciudad a la que solía ser una extensa área de industrias que ahora ha sido recuperada por la naturaleza y en 2003 se convirtió en el parque público de 100 hectáreas de Herzberge y un centro de educación ambiental.  

Al salir del tranvía entre los árboles lilas y los exuberantes campos verdes, me sentí como si estuviera a miles de kilómetros de la ciudad en la que técnicamente todavía me encuentro.

Birgit Wackwitz, que enseña a los niños de todo Berlín sobre el mundo natural que les rodea, me llevó por el parque. Me tenía que haber unido a un grupo de niños que debían venir para aprender sobre las increíbles características del humilde diente de león, pero cancelaron su visita en el último minuto.

EcoCiity Berlin - Umweltbildung (DW/T. Walker)

Aquí los profesores quieren dejar a los niños experimentar con la naturaleza con la ayuda de experimentos.

Así que finalmente solo estábamos las dos, más un rebaño de ovejas pomeranias, pájaros, árboles, flores, insectos y cientos de lagartijas. Fue apasionante.

Le pregunté sobre las posibilidades de ver cruzar un reptil en el camino. "Nunca vi ninguno”, me dijo. "No obstante, no tiendo a quedarme sentada durante mucho tiempo”.

Cuando hicimos una pausa durante un momento, fue para poder enseñarme los secretos ocultos del diente de león con la melodía lírica de un ruiseñor macho marcando su territorio. Y mientras estábamos escuchándolo, de repente, Birgit Wackwitz se sacudió la espalda en la que una lagartija había decidido trepar. Ay, naturaleza, hermosa naturaleza.

13:30

EcoCiity Berlin - Fair Teiler (DW/T. Walker)

En Berlín, hay pocas de esas neveras que la gente puede depositar comida para la gente necesitada. Encontré esta vacía, así que, verdaderamente, hay una necesidad.

Con el aire fresco me entró hambre (¿es eso un mito?), por lo que volví al oeste, a Schöneberg, para encontrar algo para comer. Encontrar es la palabra que hay que usar aquí, porque para obtener algo de comida, primero tengo que localizar un refrigerador. Me llevó un tiempo, pero finalmente olfateé el estacionamiento de una iglesia bautista. Obviamente.

Es uno de los pocos en toda la ciudad que los "rescatadores de comida" pueden poner lo que guardan para que otros vengan a llevárselo. Le pegué un buen vistazo antes de abrir la puerta. Redoble de tambores... O tal vez era solo el ruido de mi barriga... Lamentablemente estaba vacío. No había ni un grumo de comida ahí dentro.

Justo cuando estaba a punto de irme, un "rescatador de comida" llegó. Como yo, quería ver qué había dentro. Pero a diferencia de mí, él se puso feliz de que los estantes estuvieran vacíos, porque eso, dijo, significa que las personas están sumándose al movimiento de la reducción de residuos. No puedo discutir con eso. 

EcoCiity Berlin - Fair Teiler (DW/T. Walker)

Si usted tiene demasiado de algo puede traerlo a la tienda de intercambio. Y si usted necesita algo, puede llevárselo de aquí. Yo traje un par de camisetas conmigo.

15:30

Próxima parada: Trial and Error en Neukölln. Con actividades enfocadas a la jardinería urbana, el reciclaje y la economía solidaria, su calendario semanal está repleto de oportunidades para comprometerse con un estilo de vida más sostenible. Fui allí para el encuentro de intercambio, que se lleva a cabo dos veces por semana e invita a los "clientes" a traer y llevarse lo que quieran. O solo una de las dos acciones. Sin reglas. 

"Hay gente que donó tres bolsas y personas que llegaron con dos mochilas para rellenar", me dijo Jenny Weber, miembro del grupo, añadiendo que a menudo han discutido sobre la ética de todo esto. "¿Y si luego van y lo venden en el mercadillo?",  cuestionó. "Pero decidimos que no importa, porque vivimos en la abundancia y todo está siempre en cambio constante".

Con esto en mente, saco el par de camisetas que traje conmigo y tomo una para un amigo. Como regalo de despedida, me dieron una cesta de fresas (una de las docenas que se las habían dado a ellos esa mañana). De camino a casa, un vagabundo me pidió comida y se las di.

EcoCiity Berlin - Repaircafe

Si algo se rompe puede llevarlo a reparar a un café de reparación.

17:30

La última parada fue camino hacia el oeste, en el barrio antiguo, anteriormente una ciudad propia, de Spandau. Además de tener su propia ciudadela, que data de 1500, también es el hogar de no de uno, sino de dos cafés de reparación. El nombre es fiel a lo que pasa ahí dentro. Hay café, refrescos, dulces  y reparaciones.

Cuando llegué a uno de ellos, una gran mesa estaba ocupada por la mitad de una pantalla plana de televisión destrozada, pero también había hombres (y sí, los expertos eran todos hombres) que estaban también diseccionando unos auriculares, una aspiradora y una cámara de video.

"La idea principal”, dice Norbert Überfeld, organizador del evento, "es posicionarse en contra de nuestra sociedad del desperdicio”.

Una posición en la que participan una veintena de personas cada vez que el café abre sus puertas, con una tasa de éxito de alrededor del 60 por ciento, me dijo Überfeld. Ahora también están calculando cuánto dióxido de carbono ha ahorrado el equipo de voluntarios arreglando más que remplazando durante los últimos cuatro años.

19:30

En mi camino de regreso a la parada de autobús que me llevará al metro que me llevará al tren que me llevará a otro tren para ir a casa, pasé por delante de una antigua cabina de teléfono reciclada en mini biblioteca, que también ha echado raíces en el mapa ecológico de Berlín. Un mapa donde las áreas verdes son de todos los tonos y profundidades, y las cuales se están extendiendo tranquilamente.

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