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Sociedad

Un bebé hace escuela

Respeto y empatía es lo que con frecuencia falta en escuelas alemanas en zonas socialmente conflictivas. Y eso es lo que aprenden los alumnos de una escuela de Bremen al tomar contacto con un bebé.

La manta verde es tabú. Le pertenece a un bebé: Lara. Los 25 niños que la rodean lo tienen muy claro. Todas las miradas convergen en ella. La atmósfera es tranquila y relajada. Solo una cosa llama la atención: los escolares golpean suavemente sus zapatos para atraer la atención del bebé. “A Lara le gustan los zapatos”, dice una niña. Lección aprendida: reconocer las necesidades y deseos.

Lara es la estrella. Los niños la conocen desde que tiene ocho semanas de vida, e intentan atraer su atención. Y resulta.

Un entrenador para entender al bebé

Cada gesto de Lara es seguido con interés por 25 pares de ojos. De eso se vale el programa “Roots of Empathy”. Los niños se preocupan automáticamente del bebé. ¿Qué podrá querer Lara? ¿Cómo le va? Eso les pregunta Phillip Greßhöner, el entrenador de “Raíces de la empatía”. No tiene que esperar mucho para obtener una respuesta: muchos levantan la mano; especialmente los niños varones participan.

Phillip Greßhöner prepara cada clase del curso con el bebé. Hay nueve temas a tratar, entre ellos el de la seguridad doméstica o el de los procesos que vive un bebé. Hoy, el tema es la comunicación. Tras la preparación teórica, llegan de visita Lara y su mamá. Los niños buscan una forma de comunicación que Lara entienda. Por ejemplo, golpear suavemente los zapatos. Pero Lara también entiende ya su nombre y, cuando algo no le gusta, mira para otro lado. Cuando los niños cantan una canción, Lara se ríe. Por eso, entonan otra canción más.

A Lara le encantan los zapatos.

A Lara le encantan los zapatos.

Relaciones interpersonales

Los alumnos están en contacto con el bebé. Y ese es precisamente el objetivo, dice la subdirectora del colegio, Rosi Lange. “Queremos educar a personas capaces de relacionarse”, dice, explicando que eso también implica saber ponerse en el lugar de otros. En su escuela eso resulta de especial importancia, porque el medio en que se encuentra es complejo. Cerca de la mitad de los alumnos tienen raíces extranjeras y la tolerancia y el respeto son imprescindibles. Lara se los enseña.

Así lo confirma también la profesora Verena Gerdes. Cuenta que, naturalmente, los niños siguen peleándose entre sí pero, incluso cuando pelean, a veces se detienen y se ponen en el lugar del otro. Lara es para ellos una “portadora de empatía”. La hora que pasan con el bebé impresiona a la maestra, porque los chicos ruidosos e inquietos se concentran. Cuando Lara echa a rodar una pelota, los chicos saltan y se la devuelven, cuidadosamente, claro está. Todos quieren darle una alegría a Lara y han captado qué es lo que la hace reír.

“Necesitamos más bebés”

Los alumnos de esta escuela de Bremen se cuentan entre los primeros de Alemania en participar en el proyecto “Roots of Empathy”. Desde el año pasado, hay clases con bebés en nueve cursos de tres escuelas de la ciudad. El año entrante se sumarán otros tres colegios. “Vamos a necesitar más bebés”, dice contenta la coordinadora del proyecto, Anette zu Solms. Además, espera que pronto otras ciudades alemanas sigan el ejemplo.

Lara disfruta la atención que le brindan los niños.

Lara disfruta la atención que le brindan los niños.

“Roots of Empathy” viene originalmente de Canadá, donde el concepto fue desarrollado por la educadora Mary Gordon en 1996. Desde entonces, la idea se ha extendido por varios países de tres continentes. A Anette zu Solms no le sorprende, porque la idea funciona. Estudios confirman que, gracias a las clases con un bebé, los niños se vuelven menos agresivos y desarrollan aptitudes sociales.

¿Un bebé como material didáctico?

Personas críticas podrían reprochar que un bebé sea utilizado como objeto de observación. Pero la madre de Lara, Melanie, se ríe de eso. Considera que el trabajo con niños y dirigido a niños es natural y no tiene la sensación de que perjudique a Lara. “Ella recibe aquí tanta atención… Al término del año escolar, seguramente extrañará a los alumnos”, comenta Melanie. Y también los niños extrañarán de seguro a Lara.

Autora: Ramona Schlee / Emilia Rojas

Editora: Rosa Muñoz Lima

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