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Ciencia y Ecología

Un éxito de la Agencia Aeroespacial Europea

Tan solo dos horas duró el vuelo del nuevo prototipo espacial de la ESA. La misión del IXV, o Vehículo Experimental Intermedio, era probar el reingreso autónomo y seguro en la atmósfera. El ensayo fue un éxito.

En las últimas décadas, los europeos han alcanzado grandes éxitos en la exploración espacial. Con sus sondas espaciales pueden dirigirse hacia cuerpos celestes como el cometa 67P/Churyumov-Gerasimenko . En 2005 lograron el primer aterrizaje en la inexplorada Titán, una luna de Saturno. Se trata de hazañas técnicas que han dejado huella en la historia aeroespacial. Pero había una cosa que hasta ahora los europeos no habían podido hacer: transportar carga útil e incluso astronautas a salvo de regreso a la Tierra. Las cosas pueden cambiar a partir de hoy.

El experimento realizado por la Agencia Aeroespacial Europea este miércoles (11.02.2015) estaba destinado a ensayar el reingreso autónomo y seguro de una nave en la atmósfera. La prueba concluyó con éxito en el Océano Pacífico, después de sufrir un pequeño retraso por un problema de transmisión entre la lanzadera y la estación de telemetría. Finalmente, el lanzamiento del llamado Vehículo Experimental Intermedio (IXV, por sus siglas en inglés) tuvo lugar a las 13.40 horas (GMT) desde el puerto espacial de Kurú, en la Guayana Francesa. Su aterrizaje se produjo, según lo previsto, cien minutos después.

Cuando los minutos duran una eternidad

La maniobra de reingreso en la atmósfera terrestre desde el espacio es compleja y arriesgada. Es uno de los momentos en que los técnicos e ingenieros que están en las torres de control contienen la respiración y esperan que la nave reestablezca contacto, pues este se pierde al entrar en la atmósfera. El plasma caliente que se forma alrededor de la nave hace que se interrumpa la conexión entre aparato y centro de control. El Vehículo Experimental Intermedio reingresó este miércoles en la atmósfera a una velocidad 20 veces mayor a la del sonido.

El ensayo de este miércoles con el IXV (Vehículo Experimental Intermedio) fue un éxito.

El ensayo de este miércoles con el IXV (Vehículo Experimental Intermedio) fue un éxito.

La lanzadera Vega condujo la nave no tripulada de dos toneladas de peso hacia la zona suborbital. Desde una altura de 450 kilómetros, el IXV fue lanzado en dirección a la Tierra, es decir, se ensayó el reingreso desde una órbita baja. "Queremos medir con más de 300 sensores de temperatura y presión qué parámetros son necesarios para validar el comportamiento aerotermodinámico de la nave durante el vuelo hipersónico", explicó sobre la misión Stephane Dussy, ingeniero del proyecto IXV. "Además, queremos probar el funcionamiento de los sistemas avanzados de protección térmica, hechos de una cerámica especial y de materiales que absorben el calor".

Más independencia para la aventura espacial europea

"El IXV tiene la simplicidad de una nave espacial, pero sin sus desventajas", aseguró el italiano Giorgio Tumino, director del proyecto del IXV. "Se comporta de manera similar a las naves con alas, lo que le da capacidad para maniobrar". El IXV tuvo que ingresar a la atmósfera a través de un ángulo muy específico para poder soportar las enormes presiones y fricciones que se producen en el momento del reingreso. La información captada por sus sensores se utilizará en el diseño de futuros vehículos reutilizables de transporte, capaces de volver a la Tierra de forma autónoma y aterrizar limpiamente.

150 millones de euros y tres años de trabajo han sido necesarios hasta culminar el proyecto, que comenzó a gestarse en 2002. En 2009 se inició la construcción del IXV, un aparato que es un "verdadero objeto científico al servicio del avance europeo", según aseguró, poco después del despegue, el director del centro espacial de Guayana, Bernard Chemoul, para quien este vuelo, cuya tecnología dotará a Europa de mayor independencia respecto a Rusia y Estados Unidos, constituye una "proeza admirable".