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Economía

UE: no habrá paquete de rescate

La búsqueda por parte de la UE de un mensaje coordinado de cara a la crisis financiera no será tarea fácil como lo demuestra la reunión del G4 en París, donde por disentimiento se decidió que no habrá paquete de rescate.

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"Los responsables de la crisis deberán asumir las consecuencias".

Invitados por el presidente francés, Nicolas Zarkozy, los líderes de Alemania, Gran Bretaña e Italia viajaron a París para debatir medidas conjuntas para enfrentar la actual crisis financiera. Nadie esperaba que de esta reunión surgieran grandes reformas en vista de la complejidad de la materia, pero especialmente de las posturas divergentes.

Aun así los acuerdos alcanzados son clave. Los líderes del G4 pactaron que cada país apoyará a sus bancos con sus propios medios, aunque de forma coordinada, o en palabras del anfitrión francés, Sarkozy: “Las cuatro potencias europeas seguirán rumbos propios para paliar las secuelas de la crisis”.

Durante la minicumbre se acordó asimismo que los responsables de la crisis deberán asumir las consecuencias, lo mismo que los accionistas de los bancos quienes tendrán que enfrentar parte de la carga por la situación de emergencia.

Además los "cuatro" pidieron a la Comisión Europea flexibilidad sobre las ayudas estatales a las empresas.

"La aplicación del pacto de estabilidad y de crecimiento deberá reflejar las circunstancias excepcionales en las que nos encontramos", señaló Sarkozy.

Finalmente acordaron llevar a cabo, con una futura propuesta de la Comisión, una reforma de las reglas contables de las entidades financieras.

A la reunión en París asistieron además de Nicolas Sarkozy, Angela Merkel, Silvio Berlusconi y Gordon Brown, los presidentes de la Comisión Europea, José Manuel Durao Barroso, el del Banco Central Europeo, Jean-Claude Trichet, y el del Eurogrupo, Jean-Claude Juncker.

Grupo de avanzada

EU Finanzgipfel in Paris freies Bildformat

Muestra de unidad: “Las cuatro potencias europeas seguirán rumbos propios para paliar las secuelas de la crisis”.

Previo a la reunión Dominique Strauss-Kahn, jefe del Fondo Monetario Internacional, exhortó a que Europa adoptara un enfoque coordinado y advirtió que los miembros del bloque no debían actuar bajo interés propio, aunque reconoció que era más difícil para Europa que para Estados Unidos organizar una respuesta única debido a la estructura del bloque.

La “prueba de fuego” como calificó Strauss-Kahn el encuentro de los líderes europeos, comenzó con el enojo de más de uno de los 23 países que no fueron invitados a participar en esta ronda. Finlandia, uno de ellos, señaló que una respuesta europea debería ser discutida por todos los miembros del bloque.

Merkel intentó tranquilizar a los ausentes con la aclaración de que la cumbre de París se realiza de cara a la reunión del G8 y que la UE buscará sus propias soluciones en el encuentro del 15 y 16 de octubre en Bruselas. El martes próximo hay ya una cita de los ministros de Finanzas del bloque para preparar una visión conjunta.

Por su parte, el presidente Sarkozy, pidió que los europeos unan fuerzas y señaló que Francia, Alemania, Reino Unido e Italia asumirán la tarea de elaborar una propuesta sobre la reforma del sistema financiero de cara a la cumbre del G8, al que pertenecen también Estados Unidos, Japón, Canadá y Rusia.

Prueba de fuego

EU Finanzgipfel in Paris

Sonríen para la foto oficial.

Inicialmente Sarkozy impulsaba un paquete de ayudas similar al aprobado el viernes en Estados Unidos, de 700.000 millones de dólares, pero se encontró con la negativa de la canciller alemana Merkel.

La canciller fue quien pidió en París que sean los causantes de la crisis financiera los que se ocupen también de su solución. "Opinamos que la política naturalmente tiene que asumir responsabilidad ante una situación tan difícil, pero también opinamos que aquellos que han provocado estos daños, tienen que aportar".

Por su parte el primer ministro británico, Gordon Brown, pidió la creación de un fondo de 15.000 millones de euros para pequeñas y medianas empresas y reclamó una garantía de liquidez para el mundo financiero. "Queremos garantizar la seguridad de las familias y empresas que trabajan duro en todos nuestros países", afirmó Brown.

Berlusconi destacó la necesidad de preservar la confianza en el sistema bancario y explicó que el documento aprobado en París constituye una propuesta a los socios de la UE.

Habrá que ver si el consenso alcanzado en París contribuye a tranquilizar a los contribuyentes y a restituir la confianza en el sistema financiero.

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