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Política

UE exigirá probar procedencia de materias primas

EE.UU. tiene una directriz, y la UE quiere la suya: una ley que evite la financiación de conflictos armados a través de la venta de materias primas. Ahora, el Parlamento Europeo escribe su primer borrador.

Coltán

Coltán

Oro, estaño, tungsteno, tantalio. No hay portátil o celular que funcione sin alguna de estas materias primas. El problema es que muchos de estos metales se extraen en el sur de África o América Latina, justamente en países que han sufrido o sufren conflictos armados, como en Colombia, por ejemplo.

En el caso del este de la República Democrática del Congo (RDC), numerosos grupos rebeldes se financian a través del comercio de los llamados “minerales de conflicto”. El acceso a las minas se ha convertido en un objetivo de guerra en los últimos años. La demanda mundial de dispositivos electrónicos es la causa indirecta de las contantes violaciones, asesinatos y el aumento de los refugiados en ese país.

La Unión Europea (UE) quiere salir de este círculo vicioso. Para ello, lleva años luchando para implementar una directriz que obligue a los países miembros a hacer pública información sobre la procedencia de los “minerales de conflicto”. Este martes 19 de mayo, el Parlamento Europeo discute las bases de un proyecto que podría aprobar al día siguiente. La propuesta de la Comisión Europea (CE) establece que las empresas que refinen o derritan estaño, oro, tantalio y tungsteno deberán demostrar que los minerales no proceden de minas en zonas de conflicto.

¿Voluntario u obligatorio?

A Michael Gibb no le parece suficiente. Trabaja para la organización no gubernamental británico-estadounidense Global Witness, que se ha fijado como objetivo descubrir las conexiones entre la explotación de materias primas y los conflictos armados, y las medidas que habría que tomar para evitar estas relaciones. “Queremos que el Parlamento de la UE apruebe normas estrictas para controlar los minerales de conflicto, que obliguen a promover una compra responsable, sostenible y transparente de las materias primas por parte de las empresas europeas”, dice Gibb. La obligación debería aplicarse no solo a las empresas que introduzcan estas materias primas en la UE, sino también a aquellas que importen productos que contengan estos minerales, explica. De acuerdo a los datos que maneja Global Witness, la UE es el segundo mayor importador de ordenadores portátiles y teléfonos móviles a nivel mundial. Así pues, aunque la UE pretende que el proyecto sea de obligado cumplimiento, espera que esté basado en la voluntad de las empresas.

El coltán1 es un mineral metálico negro y opaco compuesto por los minerales columbita y tantalita.

El coltán1 es un mineral metálico negro y opaco compuesto por los minerales columbita y tantalita.

En Estados Unidos, desde el año 2010 todas las empresas de la cadena de abastecimiento, incluso las informáticas, que utilicen oro, estaño, tungsteno o tantalio son conscientes de sus responsabilidades. Según la sección 1502 de la Ley Dodd-Frank, las empresas que coticen en EE. UU. deben revelar el origen las materias primas que emplean en su cadena de producción. En el caso de que éstas procedan de los países mencionados, es necesario que las compañías demuestren que los minerales no están relacionados con conflictos armados.

Necesidad de incentivar positivamente

El debate sobre las garantías voluntarias u obligatorias acerca del origen no es suficiente, explica Andreas Meinhart, investigador del Instituto de Ecología Aplicada de Friburgo. “Lo que tenemos que hacer es involucrarnos en los países en conflicto, y eso es algo que jurídicamente no se puede lograr”. Y es que no se puede obligar a nadie a participar económicamente en una zona de guerra, dice el científico. Lo único que se puede hacer en estos casos es establecer incentivos positivos. “Algo que, bajo nuestro punto de vista, no se está discutiendo actualmente”.