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Europa

UE autorizó importación de 4 productos agrícolas genéticamente modificados

Tres de los productos agrícolas genéticamente modificados (GMO) son de variedad de maíz, dos de ellos híbridos, y el cuarto es de azúcar de remolacha. Ninguno será cultivado en Europa pero serían importados para su uso en alimentos de humanos y animales.

La decisión se permite bajo un proceso legal por inacción que se pone en juego cuando los ministros de la UE no pueden ponerse de acuerdo luego de tres meses. En septiembre, los ministros fracasaron en alcanzar un acuerdo consensuado por medio del sistema de votación de la UE.

"Las autorizaciones son válidas por 10 años, y los productos producidos en base a estos GMOs estarán sujetos a las estrictas reglas de etiquetado y rastreo de la UE", afirmó la Comisión. El primer maíz, conocido comercialmente como Herculex RW, fue desarrollado conjuntamente por Pioneer Hi-Bred International, una subsidiaria de DuPont Co, y por la unidad Mycogen Seeds de Dow AgroSciences.

"La aprobación de hoy es alentadora y esperamos un progreso continuo en el proceso de aprobación de transgénicos de la UE", dijo en un comunicado Dean Oestreich, vicepresidente de DuPont y gerente general y presidente de Pioneer Hi-Bred.

El tercer maíz GMO es también un híbrido, desarrollado por la compañía estadounidense de biotecnología Monsanto y llamado MON810/NK603. Las plantas de maíz resisten ciertos insectos y también al glifosato, el ingrediente activo en el herbicida Roundup de Monsanto.

La remolacha azucarera, llamada H7-1, fue desarrollada conjuntamente por Monsanto y la compañía alemana KWS SAAT AG para resistir a los herbicidas que contienen glifosatos. Está diseñado para uso en alimentos para humanos y para animales, como el azúcar, el jarabe, la pulpa secada y la melaza.

Desde de que la moratoria no oficial de seis años de la UE para la aprobación de nuevos productos fuera levantada en el 2004, la Comisión ha autorizado una serie de GMOs, enfureciendo a grupos ambientalistas.

Los consumidores europeos son muy conocidos por su preocupación en relación a los alimentos transgénicos. Pero la industria biotecnológica insiste en que sus productos son seguros y en que no son diferentes a los convencionales. Agencias