UE-ALC: el Caribe frunce el ceño | América Latina | DW | 01.05.2013
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América Latina

UE-ALC: el Caribe frunce el ceño

En Bruselas se debatirá sobre los problemas y los intereses de los Estados antillanos, luego de que éstos se quejaran de la poca atención que reciben en el marco de la relación entre la UE, Latinoamérica y el Caribe.

Cuando representantes de la política, la academia y el empresariado alemanes se reunieron hace unos meses para analizar los factores que propician o impiden la consolidación de la sociedad estratégica entre la Unión Europea, América Latina y el Caribe (UE-ALC), salió a relucir una inquietante queja de los Estados antillanos. Bettina Trueb, investigadora de la Fundación UE-ALC, comentó que muchos de ellos no se sentían plenamente involucrados en el eje birregional. Afortunadamente, la protesta no ha quedado sin respuesta.

El Centro Interuniversitario Euro-Latinoamericano (Irelac) de Bruselas, la Fundación UE-ALC de Hamburgo y el Instituto de las Américas de París realizarán un foro el 14 de mayo para tratar las necesidades y los intereses específicos de los países caribeños. “Queremos abrir un espacio en el que se pueda discutir sobre esta materia sin reservas diplomáticas y proponer soluciones concretas para los problemas del Caribe, en el contexto de sus vínculos con Latinoamérica y con el bloque comunitario”, explica Christian Ghymers, presidente del Irelac.

En ese encuentro estarán presentes Catherine Ashton, Alta Representante de la UE para Asuntos Exteriores y Políticas de Seguridad; Benita Ferrero-Waldner, presidenta de la Fundación UE-ALC; y Leonel Fernández, ex presidente de República Dominicana y máxima autoridad de la Fundación Global Democracia y Desarrollo (Funglode), entre otras personalidades provenientes, sobre todo, del campo académico.

Oportunidades y riesgos en el Caribe

El ex mandatario dominicano Leonel Fernández asistirá al foro de Bruselas.

El ex mandatario dominicano Leonel Fernández asistirá al foro de Bruselas.

Aunque al Irelac no le compete tomar nuevas decisiones que generen un balance más saludable en las relaciones transatlánticas, Ghymers subraya que la institución bajo su mando puede sugerir maneras de implementar los instrumentos ya existentes –como la política caribeña que se trazó la UE a finales de 2012; uno de muchos recursos a la mano– para que la cooperación birregional sea menos dispersa y más coherente con las metas que se han fijado la UE y la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (Celac).

En el foro en cuestión, que tendrá lugar en la capital belga, se examinarán las semejanzas y diferencias entre los países antillanos, sus culturas, economías, instituciones, potenciales y riesgos. “Sobre todo las islas pequeñas están expuestas a peligros ambientales y económicos similares: la frecuencia con que se ven azotadas por huracanes, por ejemplo, hace que pierdan entre medio punto y un punto de su Producto Interno Bruto cada año”, asegura Ghymers antes de sopesar los posibles aprietos financieros a la vuelta de la esquina.

“Cuando hablo sobre el ascenso del nivel del mar como consecuencia de los cambios climáticos o de la propensión de algunos Estados antillanos a la insostenibilidad fiscal debido a sus niveles de endeudamiento, mi intención no es crear pánico, sino poner el dedo en la llaga para poder determinar cómo deberán cooperar Europa, América Latina y el Caribe en el futuro”, precisa Ghymers. A su juicio, la interconexión de los países caribeños es clave para mejorar sus niveles de gobernabilidad y hasta la administración de sus finanzas.

Palabra clave: “interconexión”

Ghymers: “Sobre todo las islas pequeñas están expuestas a riesgos ambientales y económicos similares”.

Ghymers: “Sobre todo las islas pequeñas están expuestas a riesgos ambientales y económicos similares”.

“Crear infraestructura para impulsar la interconexión de los Estados antillanos no sólo facilitaría el transporte y las comunicaciones entre ellos; eso les permitiría a las islas más pequeñas superar las limitaciones impuestas por sus dimensiones geográficas. Aunque éstas no tienen economías de escala, ellas deben seguir pagando el alto costo de mantenimiento del sector público. La interconexión optimizaría la gobernabilidad en la región porque los Estados podrían intercambiar las prácticas administrativas más efectivas”, dice Ghymers.

“Es bueno saber lo que el vecino está haciendo para resolver sus problemas, sobre todo cuando tenemos inquietudes parecidas. La puesta en red de todas las administraciones del Caribe generaría una dinámica cooperativa provechosa”, insiste el presidente del Irelac, agregando que otro punto digno de mención en el foro de Bruselas será la relativa invisibilidad del Caribe en la agenda de los medios y los inversionistas europeos. ¿Son las Antillas un actor secundario en la alianza UE-ALC? Bert Hoffmann, director del Instituto de Estudios Latinoamericanos (ILAS) de Hamburgo, no lo cree.

“Puede que la economía de los países caribeños no sea tan robusta como la de Brasil, México o Argentina, pero el peso económico de su población no es para nada desestimable. Y, en lo que a la demografía se refiere, el Caribe goza de la atención de sus socios a ambos lados del Atlántico”, explica el experto, acotando que la sigla ‘C’ en el acrónimo UE-LAC no es accidental. “La ‘C’ alude al Caribe porque los Estados de esa región han conseguido organizarse y articular sus intereses, con todo y que éstos son muy diversos”, acota Hoffmann.

La fuerza creciente del Caribe

Bruselas tiene interés en el Caribe: Catherine Ashton, encargada de los asuntos exteriores de la UE, estará presente en el foro.

Bruselas tiene interés en el Caribe: Catherine Ashton, encargada de los asuntos exteriores de la UE, estará presente en el foro.

“Es cierto que Brasil es objeto de mayor deferencia que Jamaica; lo extraño sería que no fuera así. Pero lo importante es que los antillanos han hallado la manera de hacerse oír”, sostiene Hoffmann, apuntando a que las jerarquías tienden a surgir en todos los bloques regionales y subregionales, incluso en los más pequeños. Claudia Zilla, investigadora de la Fundación Ciencia y Política (SWP) de Berlín, criticaba recientemente la “asimetría estructural” en el seno del Mercado Común del Sur (Mercosur), que sólo tiene cinco miembros.

Cabe destacar que, a los ojos de la UE, el potencial económico de las naciones caribeñas no es lo único que las hace relevantes. “Todavía hay territorios en el Caribe que tienen vínculos estrechos con el Reino Unido, Francia y los Países Bajos. La cercanía entre el Viejo Continente y algunas de las Antillas sigue teniendo visos coloniales y eso le da a sus relaciones un matiz singular”, cuenta Hoffmann, coincidiendo hasta cierto punto con Bettina Trueb en que los valores culturales comunes también tienen facultades aglutinantes.

“Sólo por citar un ejemplo, el marcado flujo migratorio desde el mar de las Antillas hacia el Reino Unido, Francia y los Países Bajos hace que estos países europeos estén más cerca del Caribe que de los Estados suramericanos con costas en el Pacífico”, comenta el especialista del ILAS, un ente adscrito al Instituto Alemán de Estudios Globales y Regionales (GIGA).Estos y otros tópicos serán discutidos por analistas de ambas regiones a mediados de mayo en Bruselas.

Autor: Evan Romero-Castillo

Editor: José Ospina-Valencia

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