Ucrania: ¿ayuda humanitaria o treta táctica? | El Mundo | DW | 09.08.2014
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El Mundo

Ucrania: ¿ayuda humanitaria o treta táctica?

Los separatistas de Ucrania aceptarían una tregua para no agravar la crisis para los civiles en el este del país, pero EE.UU. y Alemania le advierten a Rusia que no envíe ayuda humanitaria sin el consentimiento de Kiev.

La economía internacional demanda “pragmatismo y sentido común sano”. Así explicó el hombre fuerte de Moscú, Vladimir Putin, su decisión de aprobar un proyecto multimillonario de exploración petrolera ruso-estadounidense a pesar de las fricciones diplomáticas que tienen lugar actualmente entre el Kremlin y la Casa Blanca; las más serias desde el final de la Guerra Fría. En una videoconferencia realizada este sábado (9.8.2014), Putin anunció la activación de una plataforma petrolera en el Ártico, operada por los gigantes energéticos Rosneft y ExxonMobil.

Pero hasta allí llegó la concordia porque no ha amainado en absoluto el conflicto interno de Ucrania, en cuyo territorio chocan los intereses de Estados Unidos y sus aliados –los miembros de la Unión Europea y de la OTAN– con los de la Federación Rusa. El hecho de que los separatistas prorrusos se hayan mostrado dispuestos a aceptar una tregua para no propiciar una crisis humanitaria en el sureste de Ucrania es una buena y una mala noticia, dependiendo de cómo se interprete. El ministro de Exteriores ruso, Serguéi Lavrov, dice querer enviar ayuda a los civiles de la zona.

La canciller alemana, Angela Merkel (al fondo), el presidente estadounidense, Barack Obama. (Archivo)

La canciller alemana, Angela Merkel (al fondo), el presidente estadounidense, Barack Obama. (Archivo)

Ayuda humanitaria rusa genera recelo

Cuando Lavrov habló al respecto con su homólogo estadounidense, John Kerry, el último le dijo que la ayuda humanitaria ya estaba siendo organizada por el Gobierno central de Kiev. La relevancia de este tema quedó en evidencia cuando la Casa Blanca compartió con los medios el contenido de una conversación telefónica entre el presidente de Estados Unidos, Barack Obama, y la canciller alemana, Angela Merkel. Ambos líderes coincidieron en que cualquier intervención de Rusia en Ucrania, sin el consentimiento de Kiev, sería inaceptable.

“Aunque se alegue su índole ‘humanitaria’, cualquier intervención rusa en Ucrania que no cuente con la autorización y el consentimiento formal y expreso del Gobierno ucraniano sería inaceptable, violaría el Derecho internacional y provocaría consecuencias adicionales”, señaló la Casa Blanca en el comunicado. La advertencia se hizo poco después de que Ucrania asegurara que había impedido la entrada a su territorio de tropas rusas camufladas como fuerzas de paz; su número era suficiente para causar un conflicto militar de gran escala, según Kiev.

Sanciones a cambio de sanciones

El nuevo estamento político de Ucraniaha denunciado varias agresiones rusas en el pasado, pero éstas no han podido ser documentadas por observadores independientes. De ahí que Rusia todavía tenga a su favor el beneficio de la duda y lo use: Moscú refuta estas acusaciones en su contra con la misma vehemencia con que niega estar apoyando a los secesionistas de Ucrania Oriental con soldados, armamento u otra forma de tecnología militar. Esgrimiendo que los señalamientos no tienen fundamento, Rusia condena las sanciones decretadas en su contra.

El portavoz del Kremlin, Dmitri Peskov, hizo saber este 9 de agosto que si Estados Unidos y sus socios occidentales agregan nuevas sanciones a las que ya pesan sobre Rusia, el gigante de Eurasia daría una respuesta proporcional. Sus declaraciones se producen pocos días después de que Putin prohibiera las importaciones de alimentos occidentales y de que el jefe de Gobierno, Dmitri Medvedev, amenazara con cerrarle el espacio aéreo ruso a las naves de Estados Unidos, la Unión Europea y sus aliados.

Por si fuera poco, la marina rusa dijo haber detectado un submarino extranjero cerca de las aguas fronterizas con el mar de Barents el pasado 7 de agosto. Según un portavoz militar, se trataba probablemente de un submarino nuclear estadounidense de la clase Virginia. Al cabo de media hora, el submarino había desaparecido.

ERC ( dpa / Reuters )