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Internacional

Turquía: oposición teme una "dictadura"

La oposición turca rechaza las pretensiones del AKP de introducir un sistema presidencial a instancias del presidente Erdogan.

Kemal Kılıçdaroğlu no se muerde la lengua. Para el jefe del CHP (Partido Republicano), principal partido de la oposición en Turquía, introducir un sistema presidencial sería equivalente a una "dictadura". Implantar una democracia parlamentaria con sistema presidencial bajo Recep Tayyip Erdogan significaría únicamente que el hombre a la cabeza del Estado tendría aún más poder.

Gran apoyo del AKP

Desde el fallido golpe de Estado de julio, Turquía se encuentra en situación de estado de excepción. Erdogan puede gobernar por decreto. Pero hasta ahora, es necesario que esos decretos sean aprobados por el Parlamento. Un sistema presidencial  eliminaría ese control parlamentario y, además, el jefe de Estado sería también jefe de Gobierno. 

Policía bloqueando las protestas ante el Parlamento turco.

Policía bloqueando las protestas ante el Parlamento turco.

Así, Erdogan podría nombrar y destituir a todos sus representantes y ministros, y ya no le sustituiría el presidente del Parlamento sino sus propios vicepresidentes. También se levantaría la independencia formal del presidente, hasta ahora parte integral del sistema político del país.

Formalmente, Erdogan no es miembro del AKP (Partido de la Justicia y el Desarrollo), pero tampoco oculta su apoyo a su antiguo partido. Por eso, en el AKP cuenta con mucho apoyo para la reforma. Esta concentración de poder no asusta al viceprimer ministro turco, Mehmet Simsek, que considera el sistema presidencial como algo positivo: "En primer lugar, el ejecutivo se vería reforzado porque el presidente podría gobernar durante cinco años independientemente de la fragmentación del Parlamento. Por otra parte, se podría abolir el umbral del diez por ciento para entrar en el Parlamento, permitiendo así una representación más justa de todos los pueblos”.

Grandes obstáculos a la reforma

Sin embargo, el entusiasmo con la reforma en las filas del AKP no es suficiente, porque no cuenta con los escaños necesarios en el Parlamento para aprobarla en solitario. Frente al optimismo de Simsek, tanto el partido pro kurdo HDP como el CHP se oponen firmemente a la introducción de un sistema presidencial.

Christoph Ramm, de la Universidad de Berna.

Christoph Ramm, de la Universidad de Berna.

También el experto en Turquía Christoph Ramm, de la Universidad de Berna, se muestra escéptico y cree que, para aprobar la reforma, el AKP necesitaría "al menos una alianza inoficial con el partido nacionalista MHP. Ambos defienden posturas aislacionistas con tendencias a la derecha nacionalista. Ahora se están negociando muchas cosas entre bastidores. La introducción de la pena de muerte es uno de los temas que están sopesando".

Aun así, dicha constelación no bastaría para que el AKP obtenga la mayoría necesaria de dos tercios para aprobar el cambio de sistema. Pero sí podría servir para convocar un referéndum con el apoyo del MHP y dejar que el pueblo decida sobre las reformas. Mientras, como líder del partido de la oposición, Kemal Kılıçdaroğlu anticipa horrorizado lo que ocurrirá en las próximas semanas. Para él, esa propuesta solo es el principio del fin "de los 140 años de historia de tradición parlamentaria" en Turquía

 

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