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Europa

"Turquía no chantajea a la Unión Europea"

En la crisis de refugiados, Grecia y Turquía pueden salir beneficiadas si cuentan con el apoyo de Alemania y otros Estados de la Unión Europea. La política de aislamiento es equivocada, dice el politólogo Gerald Knaus.

DW: Turquía ha ofrecido recibir de nuevo a refugiados provenientes de Grecia si a cambio la Unión Europea (UE) recibe a refugiados sirios que ya se encuentren en Turquía. ¿Cómo evalúa Usted este ofrecimiento?

Gerald Knaus: Es una propuesta justa de Turquía. Lo importante es que se haga en armonía con las leyes actuales griegas y en un marco jurídico compatible con el de la UE. Ambos disponen que las personas que alcanzan las islas griegas puedan ser devueltas rápidamente a Turquía, si este país está dispuesto a recibirlas. Pero solo si no presentan solicitud de asilo. Y todos tienen derecho a presentar una solicitud individual. Si lo hacen, la solicitud puede ser procesada sin dilación si Turquía es uno de los llamados “Estados seguros” para refugiados. Yo argumentaría como lo han hecho algunos: éste es el caso, aunque al mismo tiempo está claro que Turquía podría hacer mucho para mejorar las condiciones de los refugiados que están en su territorio, si lleva a cabo más reformas y si cuenta con el apoyo financiero de la UE. Sin duda dichas condiciones son peores en Grecia que en Turquía. Si Turquía es declarado “Estado seguro”, las autoridades griegas podrían realizar este proceso rápidamente.

Si la UE hace grandes concesiones a Turquía, ¿quiere decir que se ha dejado chantajear?

Si hablamos del tema de los refugiados, la acusación de que Turquía busca chantajear a la UE es bastante descarada. Turquía es el país que más refugiados ha recibido: muchos más que cualquier país de Europa. Al mismo tiempo, la UE quiere que Turquía mantenga a los refugiados en su territorio. Si Turquía afirma que para ello requiere de apoyo financiero de una UE, que está interesada en el éxito de esta iniciativa, no puede hablarse de chantaje. Sobre todo cuando se toma en cuenta que Ankara solicita los fondos para 2018.

Entonces, ¿qué estrategia sigue Turquía, tanto a mediano como a largo plazo?

Creo que tiene dos metas. La primera es que no quiere quedar sola en cuanto a la cuestión de los refugiados, pues se da por descontado que llegarán más y más. Turquía quiere asegurarse de no quedar como la red de contención de los refugiados para Europa, que tan poco la ayudó entre 2011 y 2015. La segunda meta es quedar bien con Alemania. Turquía tiene interés en que en esta crisis tengan éxito quienes en la UE rechazan la retórica anti-refugiados y anti-musulmanes; por ejemplo, Alemania.

Si el acuerdo UE-Turquía fracasa, la única alternativa sobre la mesa en Bruselas es aislar tanto a Turquía como a Grecia con una especie de muro en los Balcanes. Es el plan en que trabajan intensamente muchos países del centro de Europa.

¿Qué oportunidad tiene una nueva alianza entre Alemania, Grecia y Turquía para rechazar la política de aislamiento?

Espero que el acercamiento entre Alemania y Turquía -que por el momento no se basa en una gran simpatía y confianza, sino en intereses-, conduzca a que la relación bilateral mejore. La condición es que Turquía vuelva a orientar su política de derechos humanos a lo que hizo hace algunos años: reformas que refuercen las libertades individuales y que no las coarten. Esto debe repetírseles una y otra vez a los turcos. Y si funcionarios turcos son capaces de colaborar con contrapartes griegos en las islas griegas, y si ambos países reconocen cuán importante es estratégicamente que esta colaboración dé resultados, podemos esperar que la situación en el Egeo vaya hacia la distensión. De hecho, Grecia es el vecino más seguro para Turquía, que hoy por hoy es un país rodeado de conflictos, Estados débiles, y enemigos.

Gerald Knaus es politólogo y presidente del think-tank Southeast-European Stability Initiative.

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