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Europa

"Turquía en la encrucijada"

Este domingo, los turcos eligen un nuevo Parlamento. Baha Güngör cree que, tras una campaña electoral altamente polarizada, al país le aguardan tiempos políticos muy convulsos.

Desde que Turquía conoce la democracia pluripartidista, no había habido una campaña electoral de tan bajo nivel. Tras tantas difamaciones, campañas de descrédito y atentados sangrientos, al país le aguardan tiempos políticos convulsos. Responsable de ello es, en primer lugar, el presidente, Recep Tayyip Erdogan: no solo ignoró su deber de mantenerse neutral en la campaña electoral, sino que más bien convirtió las elecciones parlamentarias en una suerte de votación de confianza sobre su plan de hacer de Turquía una república presidencial, cimentando su omnipotencia política. En agosto de 2014, Erdogan había sido elegido presidente con un 52 por ciento de los votos. Esta victoria lo ha hecho creer que tanto él como su partido AKP son invencibles.

Baha Güngör es jefe de la redacción turca de DW.

Baha Güngör es jefe de la redacción turca de DW.

No obstante, tras obtener un 34 por ciento de los votos, en 2002, y casi el 50 por ciento hace cuatro años, el AKP podría sufrir una dura derrota este domingo (07.06.2015), según las encuestas. La meta de alcanzar como mínimo 367 de los 550 escaños para obtener la mayoría necesaria para cambiar la Constitución se ha vuelto poco realista. El AKP incluso podría perder la mayoría absoluta y verse obligado a formar coalición.

Una coalición es inevitable

Por razones tácticas de campaña, tanto el partido izquierdista CHP como el partido nacionalista de derecha MHP rechazaron la idea de formar coalición con el AKP. Pero, en caso de duda, no podrán resistir la tentación de cogobernar. Esto también vale para el partido kurdo HDP, que no podrá conseguir más espacios autónomos para los kurdos, alevíes y otras minorías desde la oposición.

Para que el HDP entre en el Parlamento deberá obtener como mínimo un 10 por ciento de los votos. No obstante, según todas las encuestas serias, el partido del carismático político kurdo Selahattin Demirtas ya tiene asegurada su entrada. Lo interesante será ver con cuántos escaños se hará. Muchos opositores de Erdogan, tanto kurdos como turcos, votarán por el HDP para dar una lección al presidente turco.

Erdogan, por su parte, sabe muy bien que su futuro y el del AKP dependen de la presencia del HDP en el Parlamento. En sus mítines, lo ha calificado de partido de “armenios y homosexuales”. Además, aseguró que representa al militante PKK. Hace 30 años, este había emprendido una guerra contra Turquía, en la que murieron más de 40.000 personas. Con este tipo de campañas de descrédito y odio, Erdogan ha perdido toda credibilidad en los países de Occidente.

Como consecuencia del pánico que Erdogan le tiene a la pérdida de poder, así como de su miedo a ser un presidente con funciones meramente representativas, Turquía se encuentra hoy en la encrucijada: estas elecciones parlamentarias decidirán si el país se aleja de la modernidad o si continúa por el camino político y económico de la razón.