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Ecología

Transición energética: lógica y ecológica

2016 fue un año récord para las energías renovables mundiales. Se invirtió más en electricidad ecológica que en centrales energéticas fósiles. En Berlín se demostró que la transición energética vale la pena.

Én la conferencia "Berlin Energy Transition Dialogue 2017" (BETD), el vicecanciller alemán Sigmar Gabriel llamó a la comunidad internacional a no ceder con el tema de la protección climática. "El cambio climático no se combate con vallas y aislamiento, sino con cooperación internacional", dijo.

De esta manera, Gabriel reaccionó a la resistencia del gobierno estadounidense de Donald Trump, que en el marco del G20 no quiere comprometerse con los objetivos para la protección climática. En julio, 20 dirigentes políticos de los países industrializados y emergentes se darán cita en la ciudad de Hamburgo para abordar esos temas. En la conferencia de Berlín, en tanto, se debatió en estos días el papel de las energías renovables y la eficiencia energética.

 

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"La transformación energética es lógica, no solo ecológica”

Bertrand Piccard, piloto de Solar Impulse, el aeroplano que se alimenta a través de energía solar foltovoltaica y con el que dio la vuelta al mundo, alabó a Alemania como país pionero que ha demostrado que la transición energética es "lógica, no solo ecológica”, y presentó una plataforma en la que se recomiendan 1.000 soluciones energéticas y económicas con energías renovables y eficientes.

"Los pioneros son al principio tachados de locos. Pero cuando todo funciona, entonces es cuando todos dicen: estaba claro que iba a funcionar”, señaló. Piccard dijo que se trata de sustituir el paradigma de la energía mundial fósil por otro paradigma sostenible. Su vuelta al mundo con el aeroplano solar demostró que abundan los conocimientos y el know-how.

Gabriel, por su parte, cree también en la posibilidad de reducir los conflictos en torno a las reservas acuíferas y energéticas. "Necesitamos la transición energética, porque hace que el mundo sea más seguro y justo”, dijo el vicecanciller.

Sigmar Gabriel y su sucesora al cargo como Ministra de Economía, Brigitte Zypries.
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Sigmar Gabriel y su sucesora al cargo como Ministra de Economía, Brigitte Zypries.

29 mil millones de dólares para la transición

¿La cuestión es cómo se pueden permitir los países en vías de desarrollo y emergentes las grandes inversiones en turbinas eólicas, parques solares e instalaciones de biogás?

Un estudio presentado en dicha conferencia de Berlín por la Agencia Internacional de Energías Renovables (IRENA) pretendió responder a la pregunta. Los expertos calcularon los esfuerzos necesarios hasta 2050 para alcanzar los objetivos climáticos de París. Su mensaje: la transición energética global es técnicamente posible e incluso económicamente ventajosa para los países pobres.

Dicho estudio, realizado por primera vez en colaboración con la Agencia Internacional de Energía (IEA), cifra la inversión requerida para transformar el sector energético mundial en 29 mil millones de dólares hasta 2050. "Se trata, según nuestras estimaciones, del 0,4 de los resultados económicos mundiales”, dijo el director de innovación e inversiones de IRENA, Dolf Gielen.

Bertrand Piccard, piloto de Solar Impulse.

Bertrand Piccard, piloto de Solar Impulse.

Apetito de energías renovables

Por otro lado, también hablan de beneficios. "Calculamos que a través de las inversiones en energías renovables y eficiencia energética se impulsará el crecimiento del 0,8 por ciento de la economía global”, dijo Gielen. Además se crearían seis millones de empleos más que los puestos de trabajo que se perdieron en la producción de crudo, carbón y gas. "Todo esto nos parece económicamente muy relevante”, añadió. Se combatirían, con efectos positivos, las partículas de polvo y el smog en las grandes ciudades. A largo plazo, los costes energéticos serían más bajos para los consumidores.

Los expertos también hablaron de las posibilidades de Rusia. Los investigadores de IRENA analizaron el consumo eléctrico en dicho país y descubrieron que casi el 10 por ciento de éste tiene lugar en Siberia, donde la electricidad se produce gracias a generadores diésel. "Es muy caro y se podría cambiar invirtiendo en energías renovables”, dijo Gielen.

En Sudáfrica, el apetito por las energías renovables también es grande. Neoka Naidoo, representante de la ONG Coalición Africana de Acceso Energético Sostenible (ACSEA), dijo que "queremos lograr para Sudáfrica lo que vemos que aquí es un éxito”.

Richard Fuchs (rmr/dz)

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