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Opinión

Tiempo para las víctimas

Anis Amri, el presunto autor del atentado que mató a doce personas e hirió a decenas más en Berlín el pasado lunes (19.12.2016), murió a manos de la policía italiana en Milán. Ahora es tiempo de recordar a las víctimas.

Ha muerto el hombre cuyas huellas digitales fueron halladas en el volante del camión que embistió a una muchedumbre en Berlín este 19 de diciembre. El ministro italiano del Interior y la Fiscalía General de Alemania confirmaron que el presunto autor del atentado que empañó nuestros días prenavideños murió a manos de la policía de Milán.

Anis Amri era el nombre del principal sospechoso de haber perpetrado ese ataque. El principal sospechoso. Eso debemos tenerlo en mente. Y es que las investigaciones siguen su curso. La Fiscalía General, que es la que conduce las pesquisas, aún no ha constatado definitivamente quién o quiénes son los culpables de lo ocurrido en la capital alemana. Todavía no hay certeza al respecto, aunque abundan los indicios.

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Naomi Conrad, comentarista de DW.

Demasiado temprano para las preguntas

Por eso cabe decir que es demasiado temprano para preguntarse por qué un hombre considerado peligroso por las autoridades pudo entrar en contacto con otros extremistas islamistas y, al parecer, desaparecer durante semanas del radar de las fuerzas de seguridad alemanas. También es demasiado temprano para indignarse por la tardanza de Túnez en poner a disposición los documentos de identidad de Amri, a pesar de que ese país se había comprometido a recibir a los ciudadanos tunecinos que no obtuvieran permiso de residencia en Alemania. Y definitivamente es demasiado temprano para pretender reformular por completo la política de asilo alemana, como si ésta no se hubiera vuelto ya más restrictiva en los últimos meses.

Todas estas preguntas deben ser formuladas en algún momento, por supuesto; el asunto debe ser discutido abierta y razonablemente. Lo más probable es que se deban asumir consecuencias y tomar medidas para garantizar que haya mayor seguridad, sin restringir las libertades fundamentales ni atizar resentimientos. Hallar ese balance será un gran desafío en un año electoral. Muchos –no solamente el partido de ultraderecha Alternativa para Alemania (AfD)– se sentirán tentados de inspirar odio y tachar de criminales en potencia a determinados grupos sociales; a los refugiados y a los musulmanes en general.

Y también nosotros, los que trabajamos en los medios, debemos analizar nuestra labor reporteril y preguntarnos por qué tantos colegas publicaron los nombres completos y los retratos tanto del primer sospechoso como del segundo antes de que las autoridades confirmaran sus datos oficialmente. ¿Fue porque queríamos ofrecerle datos fundados a la opinión pública? ¿O acaso porque, a la caza de clicks y retuits, deseábamos obtener una primicia?

La discusión debe conducirse de manera sensata

Todos deberemos participar en una discusión sensata, en una discusión que le impida a nuestros miedos convertirse en algo que termine envenenando a nuestra sociedad, magnificando odios y prejuicios. Es posible que ese círculo vicioso sea precisamente lo que el atacante deseaba poner en marcha.

Por eso: abstengámonos de especular. Ya llegará la hora de orear preguntas cuando culminen las investigaciones, cuando lo ocurrido haya sido aclarado y se sepa a ciencia cierta lo que pasó.

Hasta entonces, tomémonos el tiempo de recordar a las víctimas, para que no desaparezcan bajo el peso de las especulaciones, prejuicios y sospechas. Ellas no merecen eso. Nuestro asueto navideño debe ser juicioso en el estricto sentido de la palabra.

Autora: Naomi Conrad

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