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Sociedad

Thomas Nast, creador del Santa Claus moderno

El Museo de Emigrantes de Hamburgo presenta una exhibición dedicada a Thomas Nast, el ilustrador de origen alemán que le dio cuerpo a San Nicolás tal como se le conoce hoy día en buena parte del mundo.

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El Santa Claus de Thomas Nast.

El Museo de Emigrantes de Hamburgo fue bautizado con el nombre de BallinStadt –la ciudadela de Ballin– en alusión al director general de la compañía naviera HAPAG, Albert Ballin, quien a principios del siglo XX construyó los pabellones en donde se albergaron numerosos europeos antes de tomar sus barcos hacia otros continentes en búsqueda de un futuro prometedor.

Auswandererhallen Ballin Stadt

Ballin Stadt hacia 1850.

El museo honra la memoria de los cinco millones de emigrantes que entre 1850 y 1939 zarparon desde Hamburgo hacia todas partes del mundo. Uno de ellos fue Thomas Nast, el ilustrador estadounidense de origen teutón al que se le atribuye la creación del Santa Claus moderno. A él está dedicada la exhibición navideña de la BallinStadt.

Del Pelznickel a Santa Claus

Thomas Nast (Landau, 1840) tenía seis años cuando arribó a Nueva York con su familia procurando dejar atrás la pobreza. Tras estudiar brevemente en la National Academy of Design y trabajar como diseñador en la imprenta de un periódico se unió al equipo de la revista “Harper’s Weekly”, en cuya portada apareció su primera versión de Santa Claus el 3 de enero de 1863, probablemente inspirada por la figura del Pelznickel –equivalente secular del San Nicolás de Mira en la Alemania protestante–, un personaje cubierto de pieles, panzón, barbudo y de bigotes pronunciados que él recordaba de su infancia en el Palatinado Renano.

“Desde entonces y durante tres décadas consecutivas, Nast estuvo dibujando un Santa Claus diferente cada año”, afirma Volker Reimers, gerente de la BallinStadt, en donde las treinta representaciones distintas de San Nicolás estarán expuestas hasta el 6 de enero de 2009 –incluyendo “Merry Old Santa Claus”, publicada el 1º de enero de 1881, la ilustración en donde el artista más se aproxima a la imagen que hoy se tiene del mítico héroe infantil.

Un hombre influyente

Pero Thomas Nast no solamente le dio cara y cuerpo a Santa Claus; sus dibujos también reivindicaron los derechos de los indios americanos y los inmigrantes chinos, criticaron la violencia del Ku Klux Klan y abogaron por la abolición de la esclavitud, erigiéndolo en uno de los precursores de la caricatura política en Norteamérica: Nast dibujó el primer elefante emblemático del partido republicano, el primer asno representativo del partido demócrata y una de las primeras personificaciones del Tío Sam. Con apoyo de Henry Mills Alden, editor de “Harper’s Weekly”, Nast desarrolló un discurso visual mordaz que lo convirtió en el comentarista político más temido en la segunda mitad del siglo XIX.

En su libro “Thomas Nast: His period and his pictures” publicado en 1904, el biógrafo Albert Bigelow Paine sostiene que Nast se hizo popular por dibujar sus viñetas directamente desde los campos de batalla durante la guerra civil estadounidense. Según Paine, Abraham Lincoln veía en Nast al “mejor sargento de reclutamiento” y Rutherford B. Hayes, decimonoveno presidente de la Unión, al más potente de sus aliados. Thomas Nast murió a los 62 años tras contraer la fiebre amarilla en Guayaquil, Ecuador, adonde había sido enviado por Theodore Roosevelt como cónsul general de los Estados Unidos en 1902.

El Santa Claus de rojo y blanco

BdT Fliegender Weihnachtsmann über Sydney

El Santa Claus moderno.

Las masivas campañas publicitarias de la Coca-Cola transformaron a Santa Claus en una figura clave de la imaginería navideña a partir de 1931, momento en que las ferias de fin de año pasaban de ser una celebración religiosa a ser una festividad secular y altamente comercial en los Estados Unidos. Pero el rumor según el cual el ilustrador Haddon Sundblom inventó al Santa Claus moderno, vestido con los colores de la gaseosa a petición de la empresa, no pasa de ser una leyenda urbana. Ya en 1915 la White Rock Beverages Company había plasmado al Santa Claus de rojo y blanco en avisos para vender agua mineral y refrescos de jengibre, y en la década de 1920 la prensa neoyorkina ya hablaba de una versión estandarizada de San Nicolás, basada en los rasgos que Thomas Nast le había dado más de medio siglo antes.

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