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El Mundo

Tensión en Jerusalén horas antes del Año Nuevo judío

La Explanada de las Mezquitas volvió a ser hoy escenario de tensión entre fuerzas de seguridad israelíes y manifestantes palestinos, decenas de los cuales resultaron heridos.

La tensión estalló a primeras horas del día (13.09.2015), cuando efectivos antidisturbios de la Policía israelí irrumpían en la mezquita de Al Aqsa, tercera en la jerarquía islámica. Los efectivos fueron recibidos con piedras, bengalas y fuegos de artificio, lanzados por grupos de palestinos que allí se habían atrincherado. Las fuerzas israelíes respondieron con gases lacrimógenos, granadas de estruendo y balas recubiertas de caucho, provocando al menos un centenar de heridos, que en su mayoría presentaban síntomas de asfixia. La Media Luna Roja cifró en al menos 110 las personas que requirieron asistencia médica como consecuencia de la intervención policial. Amin Abu Ghazaleh, responsable de ambulancias de ese organismo, precisó que 20 heridos fueron trasladados a un hospital de Jerusalén.

Las fuerzas de seguridad tiraron abajo la puerta principal del santuario musulmán y se hicieron con el control de la zona poco después, en medio de una batalla campal. Abu-Ghazaleh se quejó de que las autoridades israelíes impidieron la entrada del personal sanitario y ambulancias al santuario durante aproximadamente una hora y media. Según testigo, las fuerzas israelíes rodearon la mezquita y cerraron sus puertas con "cadenas y barras" antes de comenzar a disparar hacia el interior del edificio.

Según la Policía israelí, sus fuerzas entraron en el recinto sagrado, tras recibir asesoramiento de los organismos de inteligencia, que advirtieron de que grupos de palestinos se preparaban para provocar desórdenes. "Los choques se registraron en torno a las 06.30 hora local, cuando las fuerzas de seguridad llegaron al lugar y fueron confrontadas por un número de individuos que se habían atrincherado en la mezquita de Al Aqsa, que les lanzaron piedras, bengalas y fuegos de artificio", explicó a la agencia Efe Miki Rosenfeld, portavoz de la Policía israelí.

Reacciones de Abás y Netanyahu

La Policía halló en el recinto tres supuestos explosivos de tubo, que fueron confiscados para su posterior investigación. Un grupo de diputados árabes de Israel, liderados por Ahmed Tibi, visitó el lugar horas después donde se desencadenó otro altercado, en esta ocasión a gritos, con la Policía israelí. Esta noche comienza la festividad judía del Año Nuevo o "Rosh Hashaná", que se prolongará hasta el martes. Decenas de miles de creyentes acudirán a orar al Muro de las Lamentaciones, aledaño a las mezquitas. Israel ha reforzado la seguridad en Jerusalén y limitará durante varios días el acceso a Gaza en coincidencia con la fiesta, una de las más importantes del calendario hebreo.

El presidente palestino, Mahmud Abás, ha condenado con vehemencia los incidentes de hoy y manifestó a través de su portavoz que Jerusalén este y todos los lugares santos musulmanes y cristianos son una "línea roja que no debe ser traspasada" y que "no permanecerá de brazos cruzados ante estos asaltos". Por su parte, el primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, aseguró en un comunicado que su país actuará "con todos los medios a su alcance para preservar el orden público en el Monte del Templo" y que tiene "la obligación de actuar contra los que violan la ley, con el fin de preservar la libertad de culto en el lugar".

MS (efe/dpa)