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América Latina

Temer defiende su reforma de jubilación en medio de protestas

El mandatario brasileño quiere establecer como límite de edad para jubilar los 65 años de edad, algo a lo que los sindicatos de trabajadores se oponen.

Una intensa jornada de movilizaciones convocadas por organizaciones vinculadas al Partido de los Trabajadores (Lula da Silva y Rousseff), fue el escenario que debió enfrentar el presidente Michel Temer para defender la reforma de jubilaciones que pretende implementar en Brasil.

Los cambios estructurales en el sistema de pensiones brasileño apuntan a establecer como edad de jubilación los 65 años de edad sin discriminación de sexo. Actualmente las mujeres pueden jubilar con 30 años de cotizaciones, mientras que los hombres pueden hacerlo con 35, sin existir un límite de edad, por lo que muchos brasileños se jubilan actualmente a los 50 años.

Con esta reforma, Temer espera aplicar en el país sudamericano un severo ajuste estructural, el cual incluye un fuerte recorte del gasto público para las próximas dos décadas.

Los sindicatos que paralizaron parcialmente 23 de las 27 capitales de Brasil tuvieron el respaldo de los sindicatos de conductores de autobuses y de maquinistas del metro en algunas ciudades, que paralizaron el transporte público. En Río de Janeiro, pese a que el transporte funcionó normalmente, los colegios y universidades no lo hicieron por la paralización de profesores y algunos bancos ni llegaron a abrir las puertas.

Mientras parte del país estaba paralizado, Temer explicó ante un grupo de empresarios que "lo que hicimos fue presentar un camino para salvar al sistema de jubilaciones del colapso, para salvar los beneficios de los jubilados de hoy y de los jóvenes que se jubilarán mañana".

El gobernante insistió en que la reforma al régimen de pensiones y jubilaciones es necesaria y urgente para evitar su inminente quiebra.

El presidente afirmó que Brasil tiene la opción de promover una reforma profunda en este momento y así evitar  "tener que hacer un corte mayor como lo tuvieron que hacer Portugal, Grecia y España".

MN (efe, dpa)