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Europa

Surgen más detalles sobre el accidente de Germanwings

El tema sigue despertando interés más de una semana después: el hallazgo de la segunda caja negra, las nuevas medidas de seguridad en cabinas y en pruebas de aptitud, las indemnizaciones y la personalidad de Lubitz.

Poco más de una semana después de que el A320 de Germanwings se estrellara contra una escarpada ladera de los Alpes, la prensa alemana, francesa y española sigue dedicando un amplio espacio a todo lo que rodea a este suceso, prueba del interés que suscita el tema entre los usuarios. Aunque muchos indicios apuntan a ello, aún no se ha confirmado oficialmente que el copiloto Andreas Lubitz estrellara de forma deliberada el avión. La segunda caja negra, que fue encontrada este jueves (02.04.2015), según informa la fiscalía francesa, ayudará a verificar esta hipótesis. Por lo demás, ya no hay cuerpos visibles en el lugar de la tragedia, ahora se recuperan los objetos personales que quedaron esparcidos.

Pero la onda expansiva del mortal choque aéreo ha llegado mucho más allá de las montañas francesas. Las consecuencias para un macizo como la aerolínea Lufthansa, hasta ahora un emblema alemán, están aún por verse. No se trata solo del desembolso económico destinado a los familiares de las víctimas, sino de su credibilidad como compañía aérea. Lufthansa ha admitido que el propio copiloto informó por correo electrónico de un "severo episodio depresivo" durante su etapa de formación en 2009. Sin embargo, este jueves (02.04.2015), Vanessa Torres, portavoz de su filial de bajo coste Germanwings, djo que en la empresa "no lo sabíamos". Cuando se pidió a Torres que aclarara esa contradicción, declinó responder para no entorpecer la investigación en curso.

Investigar y mejorar la seguridad

El ministro de Transportes alemán, Alexander Dobrindt, y la Asociación Alemana de Aviación, que representa a todas las aerolíneas del país, anunciaron hoy la creación de una comisión de expertos para investigar qué es lo que ocurrió exactamente con el avión de Germanwings. Según Dobrindt, este grupo debatirá si es necesario que haya cambios en el funcionamiento de las puertas de las cabinas, así como los reconocimientos médicos para los pilotos y los protocolos necesarios cuando existen "ciertas peculiaridades psicológicas. "Nuestro objetivo es optimizar la seguridad aérea y revisar los estándares actuales, a la luz de la terrible tragedia de Germanwings", indicó el ministro Dobrindt.

Por su parte, Klaus-Peter Siegloch, director de la Asociación Alemana de Aviación, dijo que la comisión trabajará "muy deprisa", pero que no quieren "llegar a conclusiones apresuradas". El grupo de expertos estará integrado tanto por técnicos, como por evaluadores médicos y psicólogos, con el fin de optimizar las pruebas a las que los pilotos deben someterse. Siegloch informó de que representantes de su sector mantienen conversacones "prácticamente a diario" desde que ocurrió la catástrofe y recordó que las principales aerolíneas alemanas ya adoptaron la norma de que en la cabina no puede quedarse una persona sola y que, en caso de que el piloto o el copiloto se ausenten, su puesto sea ocupado hasta su regreso por otro miembro de la tripulación.

Indemnizaciones variables

Hoy se supo que no todos los familiares y allegados de las víctimas recibirán las mismas cantidades económicas como indemnización. La cantidad se calculará de acuerdo con la la nacionalidad, el lugar de compra compra del billete e incluso de los ingresos laborales de las víctimas, aunque todas ellas compartieran el mismo destino fatal. En los accidentes aéreos, la cifra destinada a compensar el sufrimiento varía de un país a otro. Estados Unidos es el que más paga por este concepto, seguido por los europeos y los asiáticos. El abogado James Healy-Pratt, que asesora a las familias de las víctimas de los vuelos de Malaysian Airlines de 2014, asegura que aquellos padres británicos que han perdido un hijo en edad adulta pueden esperar una compensación de unas 20.000 libras (30.000 dólares), mientras que unos padres estadounidenses podrían recibir hasta 1.8 millones de dólares por una pérdida similar.

En Alemania, las indemnizaciones se calculan según los ingresos de la víctima y las consecuencias financieras de su pérdida. Según la abogada alemana Elmar Giemulla, que asesora a las familias de los 16 escolares de Haltern am See desaparecidos en la tragedia, no se contempla una compensación específica por el "sufrimiento" generado. De esta manera, el hecho de que Lufthansa haya admitido que Lubitz informó de su depresión a la aerolínea, es poco probable que afecte a la cantidad final que percibirán los familiares, excepto en el caso de los tres pasajeros de EE.UU. La compania Allianz, aseguradora de Lufthansa, dijo ayer miércoles que estima en 300 millones de dólares el coste del accidente de Germanwings, pero que la cifra podría variar según las informaciones que vayan saliendo. Por su parte, Carsten Spohr, presidente de Lufthansa, aseguró que la aerolínea ayudará a los familiares "el tiempo que sea necesario".

Más sobre Andreas Lubitz

La Fiscalía de Düsseldorf confirmó hoy que Andreas Lubitz buscó por Internet información sobre métodos para suicidarse hasta la víspera de la tragedia, así como sobre el funcionamiento de las puertas de las cabinas de vuelo. Así se desprende de los contenidos encontrados en el ordenador incautado en unos de los domicilios de Andreas Lubitz. Especialmente entre el 16 y el 23 de marzo, Lubitz buscó "métodos y maneras" de suicidarse. Al menos en unos de esos días estuvo mirando también "durante varios minutos" información sobre las puertas de la cabina de vuelo y sus medidas de seguridad.

La figura del copiloto sigue siendo objeto de interés y debate en los medios. El tabloide alemán Bild asegura hoy, basándose en fuentes cercanas a la investigación, que Lubitz mintió a los médicos. Según el diario, el copiloto informó sobre cuál era su empleo, pero omitió deliberadamente el hecho de que seguía trabajando. Además, Bild dice que Lubitz había buscado atención médica para tratar un problema en el ojo, causado supuestamente por un accidente de coche en el que se habría visto envuelto hace unos meses. Al parecer, pudo haber resultado herido cuando se abrió su airbag y desde entonces se quejó de tener problemas de visión.

Según la información conseguida por Bild, Lubitz podría haber estado tomando medicamentos para tratar la depresión, trastornos de ansiedad y ataques de pánico. Los fármacos serían un antidepresivo y el tranquilizante Lorazepam. Solo las investigaciones y el análisis de los restos del copiloto determinarán si el día en que ocurrió la tragedia, Lubitz estaba bajo los efectos de alguno de estos medicamentos.