Suiza: ¿un ejemplo para Europa? | Economía | DW | 05.03.2013
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Economía

Suiza: ¿un ejemplo para Europa?

Los suizos votaron en un referendo a favor de limitar el salario de altos directivos. En Alemania tal medida sería problemática, pero, según expertos, aquí también se da un cambio de mentalidad al respecto.

Justamente Suiza, el país del secreto bancario y de las grandes empresas, votó en contra de que los altos ejecutivos sigan ganando sumas ilimitadas de dinero. El referendo llevado a cabo por la Confederación Helvética reavivó el debate sobre el tema también en Alemania, donde tanto representantes de la coalición gobernante como de la oposición saludaron la decisión suiza y pidieron reglas más estrictas para los directivos. La cuestión central es determinar quién cargaría con la responsabilidad de poner coto a los sueldos: si las empresas o los legisladores.

Medida difícil de aplicar en Alemania

Según la Asociación Alemana para la Protección de Posesión de Valores (DSW, por sus siglas en alemán), los responsables de poner límite a los salarios exorbitantes deben ser

Marc Tüngler, director general de la DSW.

Marc Tüngler, director general de la DSW.

los mismos accionistas de las empresas, pero para eso se deben cumplir ciertas condiciones. “Los propietarios de la empresa tienen que decidir al respecto, es decir, los accionistas tienen la responsabilidad de decidir cuál será el límite de las ganancias de sus ejecutivos”, explica Marc Tüngler, director general de DSW, en entrevista con Deutsche Welle.

El experto añade que, a pesar de que es una decisión bastante espectacular, hay que tener cuidado con equiparar la situación de Suiza con la de Alemania. En este país rige un sistema de dos niveles. En el primero, se encuentra el plantel directivo y, en un nivel más alto, actúan los organismos de control. En Suiza, por el contrario, el plantel directivo de las empresas trabaja con conjunto con los organismos de vigilancia en un consejo general de administración.

La medida a la que Suiza apunta ahora es muy radical. En Alemania, se la viene discutiendo desde hace diez años, y se la ha puesto en práctica, en parte, a través de diversas regulaciones. Por ejemplo, por medio del Código de Gobernancia Corporativa, vigente desde el año 2002, que regula la transparencia de las normas vigentes de liderazgo y vigilancia en empresas alemanas, para que sean accesibles a inversores locales e internacionales.

Cambios en la sociedad alemana

El salario promedio de un empleado a tiempo completo es en Alemania de cerca de 28.000 euros anuales, de acuerdo con datos de la Oficina Federal de Estadísticas. Para ganar el sueldo de, por ejemplo, el director de Volkswagen, Martin Winterkorn -de 16.600 millones de euros por año- un trabajador alemán promedio debería trabajar 593 años. Y esa comparación se queda corta, dijo Birger Priddat, profesor de Economía y Filosofía de la Universidad de Witten-Herdecke, en conversación con DW.

Birger Priddat, profesor de Economía de la Universidad de Witten/Herdecke.

Birger Priddat, profesor de Economía de la Universidad de Witten/Herdecke.

Según el economista, los alemanes no están en absoluto en contra de una retribución justa a un alto rendimiento, pero eso no es lo que se está debatiendo en este momento. El experto señala que lo que está en juego es una cuestión de imagen, y compara a los grandes bancos y empresas con sistemas absolutistas en los que lo que cuenta es demostrar riqueza y poderío: “Se trata de mantener la reputación. Las compañías piensan que sus ejecutivos no pueden ganar menos en comparación con los demás, ya que, si una empresa cree que no es lo suficientemente valiosa, los otros también lo creerán”, explica Priddat. El efecto de esa manera de pensar es que las compañías compiten entre ellas por los salarios más altos, lo que da por resultado que éstos aumenten sin cesar.

Para Birger Priddat, se ha producido, sin embargo, un cambio de mentalidad a raíz de la crisis económico-financiera, que comenzó en 2008, y que todavía no llegó a su fin. “De pronto, las empresas parecen haber entendido que el salario de esas personas no corresponde a su rendimiento, que están recibiendo enormes sumas de dinero por hacer simplemente el trabajo que les corresponde, algo que no tiene justificación”, subraya el economista. Y agrega que de ese modo se quebranta la confianza de los empleados de menor rango, ya que muchos pueden preguntarse, y con razón, a favor de quién está actuando el plantel directivo de su empresa. Eso puede llevar a protestas y hasta a huelgas, dice Birger Priddat.

Tendencia a sobreestimarse

Según el profesor Priddat, el resultado del referendo suizo no tendrá repercusiones inmediatas en Alemania. “Los alemanes dejan el tema en manos de la Unión Europea”, dice. De hecho, la Comisión de la UE ya anunció que presentará una propuesta al respecto de los salarios de altos directivos a finales de 2013.

Para Marc Tüngler, de la DSW, lo mejor sería contar con una normativa de la UE, ya que “se tendría a disposición una regulación de amplia cobertura para toda Europa, y no perderíamos gente competente”, dice, refiriéndose a la opinión generalizada acerca de que, de recortarse sus salarios, los altos ejecutivos podrían emigrar a otros países. De acuerdo con Birger Priddat, esas son amenazas basadas en una cierta sobreestimación de sus capacidades: “Los ejecutivos alemanes, con su mentalidad alemana, no son tan valiosos como creen en el mercado internacional, a pesar de que haber reunido suficientes experiencias en el extranjero. Si 8.000 directivos dicen que se van de aquí si no obtienen lo que quieren, la demanda internacional no será tan grande como ellos se la imaginan”.

Autor: Martin Koch/ Cristina Papaleo

Editora: Emilia Rojas-Sasse

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