Steve Reich: restaurar la armonía | Música | DW | 28.09.2011
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Música

Steve Reich: restaurar la armonía

El compositor estadounidense interpretó varias de sus obras en el marco del Beethovenfest 2011 y habló para Deutsche Welle sobre su trayectoria.

El compositor Steve Reich

El compositor Steve Reich

Deutsche Welle: ¿Qué lugar ocupa Beethoven en su galería particular de compositores?

Steve Reich: Beethoven fue un grandísimo compositor por quien siento una enorme admiración. Pero, para mí, la historia de la música comienza con el canto gregoriano y acaba en 1750, con la muerte de Johann Sebastian Bach. Desde ese momento, no me llama nada la atención hasta que llegamos a Debussy, Ravel Stravinsky, Bartok, etc. Todo el período romántico está lleno de genios cuya música no escucho nunca y que no me han aportado absolutamente nada. Todo lo que he aprendido se lo debo a la música medieval,  a Perotinus, que vivió entre los siglos XII y XIII, al músico de jazz John Coltrane, a Bartok y a Stravinsky.

En la música de Steve Reich juega un papel importante el ritmo

En la música de Steve Reich juega un papel importante el ritmo

A principios del siglo XX, se hablaba mucho del progreso en la música. ¿La música tiene que ir hacia alguna parte? ¿Una pieza o un compositor tienen necesariamente que conducir hacia un siguiente paso?

Es cierto que hay una continuidad en la historia de la música, desde el canto gregoriano hasta la muerte de Bach, pero incluso los hijos de este sintieron que no podían seguir por el camino trazado hasta entonces. Y comenzaron a escribir música mucho más sencilla. El movimiento que aglutina de Haydn a Mozart, de Beethoven a Schubert, de Schumann a Brahms, y así hasta Wagner, es muy homogéneo. Y cada vez menos rítmico. Cualquier orquesta es capaz de tocar a Mozart y a Haydn sin director, pero ninguna sería capaz de hacerlo con la música de Wagner, porque carece de ritmo. Con Schönberg llega la muerte del romanticismo germano, pero su música no era para el gran público. Creo que fue el propio Schönberg quien dijo: “Dentro de 50 años, hasta el cartero silbará mis obras”. Bien, han pasado cien años y no hay cartero en la tierra que haga tal cosa, ni lo habrá nunca. Esto no significa que Schönberg no sea un gran compositor. Lo es, pero de minorías, y siempre será así. Lo que otras personas y yo hicimos no fue una revolución, sino que restauramos la armonía y el ritmo, entendiéndolos de una forma diferente. También pusimos de manifiesto que siempre ha habido un vínculo en la música occidental entre la tradición clásica y la popular.

Steve Reich en concierto

Steve Reich en concierto

En una carta que Mozart escribió a su padre, el salzburgués le dice que en sus conciertos para piano quiere llamar la atención de los entendidos sin desatender a los neófitos. ¿Usted tiene al oyente en mente cuando escribe?

Yo soy bastante autocrítico. Utilizo mis emociones para dilucidar si me gustaría escuchar algo de nuevo y básicamente no tengo en mente la idea de complacer a nadie, excepto a mí mismo. Mi idea es, que si me gusta a mí, ojalá también les guste a los demás. A veces me preguntan: “¿qué quieres que sientan los oyentes?” Y me parece una cuestión absurda. Naturalmente, me importa mucho que la gente quiera escuchar mi música, pero quién sabe qué es lo que puede provocar en ellos.

Si echamos un vistazo a la historia de la música, se observa en ocasiones una gran influencia en los compositores –sin que a veces sean conscientes de ello- de lo que sucedía en su época. ¿Cree que eso también le ocurre a usted?

Creo que toda la música que conocemos y amamos forma parte de una época y de un lugar. Uno de los grandes ejemplos de esto sería Kurt Weill. En su Ópera de los Tres Peniques, Weill recrea a su manera el cabaret de su tiempo y consigue una obra maestra universal que la gente puede admirar en Rusia y en EE. UU., donde  no sabe nada sobre la República de Weimar. Pero esta pieza no podría provenir de ninguna otra época y lugar.

Yo nací en Nueva York, y eso se nota en mi voz, en la cadencia que tengo al hablar y en la energía rítmica de mi música. Y eso que ahora odio todas las ciudades, especialmente Nueva York. Me mudé de allí en 2006 y tenía una casa en Vermont,  lo que fue mi salvación durante 30 años. Una de las mejores obras que he escrito es Tehillim. Al final de la pieza anoté la fecha de composición y los siguientes lugares: Nueva York, Stuttgart, París, Vermont. Creo recordar que escribí el final en Vermont, pero ¿cómo determinar en qué sitio fue creado cada fragmento y a quién le importa tal cosa? Vermount Counterpoint sí fue redactada parcialmente en Vermont y otra parte en Nueva York. Llevo esta ciudad dentro de mí, me guste o no, no importa dónde esté. Tendemos a amar más la música de aquellos compositores que dan testimonio de su lugar y de su tiempo.

Autor: Rick Fulker/MS
Editor: Enrique López

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