Steve Jobs deja atrás una trayectoria prodigiosa | Ciencia y Ecología | DW | 06.10.2011
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Ciencia y Ecología

Steve Jobs deja atrás una trayectoria prodigiosa

“Para la Sociedad Fraunhofer fue importante contar con un cliente como Apple, que confió en nuestras innovaciones tecnológicas y las integró a sus productos”, dice un científico alemán tras la muerte de Steve Jobs.

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El hombre fuerte de Apple murió a los 56 años este 5 de octubre.

 

Steve Jobs, el soñador que alteró radicalmente la manera en que las personas se relacionan con las computadoras, consumen música y se comunican entre sí, falleció este miércoles (5.10.2011) a los 56 años, cediendo a los embates de una inusual forma de cáncer de páncreas que lo había obligado a renunciar a su cargo de director ejecutivo de la empresa Apple el 24 de agosto. El cofundador y timonel de este emblema de Silicon Valley ya había visto quebrantada su salud en el pasado, pero, hasta ahora, los síntomas de su enfermedad siempre se habían atenuado lo suficiente como para permitirle retomar su trabajo.
 
Una carrera prodigiosa
 
Trauer Steve Jobs

1977: la empresa de Jobs comenzó a atraer la atención con el ordenador personal Apple II.

Tras abandonar la universidad, Jobs fundó Apple junto a Ronald Wayne y Steve Wozniak en 1976; ese mismo año, el trío de amigos presentó la computadora Apple I en un taller de ordenadores “hechos en casa”. Fue en 1977 cuando la empresa comenzó a atraer la atención con el ordenador personal Apple II, predecesor de Lisa y de Macintosh, la computadora que en 1984 transformó a la compañía en uno de los principales actores de la naciente industria informática. Para ese momento, Steve Jobs y Bill Gates –cofundador de la empresa de software Microsoft– eran vistos como los líderes de la revolución de las “personal computers” o PC.

 
En 1985, en el marco de una lucha interna de poderes, Jobs fue desterrado de la organización que había ayudado a construir. Su expulsión provocó una caída en las acciones de Apple, una tendencia que sólo se revirtió tras su retorno en 1996, dejando claro que la creatividad de Jobs fue apreciada desde temprano como uno de los activos más importantes de la empresa. Sin embargo, el mundo no se detuvo en los once años que Jobs estuvo fuera de Apple. En 1988, el científico alemán Peter Grünberg y el francés Albert Fert descubrieron por separado el fenómeno de la magnetorresistencia gigante, un hallazgo que más adelante permitiría crear ingeniosos artefactos como el iPod.
 
Dr Bernhard Grill

Bernhard Grill, subdirector del Instituto Fraunhofer para Circuitos Integrados.

Por los resultados de sus investigaciones, Grünberg y Fert serían honrados con el Premio Nobel de Física en 2007, una década después de que Jobs presentara una nueva serie de ordenadores Macintosh –los G3–, nueve años después de la aparición de las computadoras iMac y seis años después del lanzamiento de iPod, el icónico reproductor de música en formato mp3. Jobs es percibido como el autor intelectual del teléfono móvil iPhone –presentado en 2007–, del iPod y de iTunes, la tienda online que vende música, libros en audio, películas y programas de televisión desde 2003. Estos son tres hitos importantes en la historia de la empresa californiana.

 
Detrás del iPhone, una fructífera cooperación
 
“El lanzamiento del iPod constituyó un gran paso hacia delante para Apple. A estas alturas, todo el mundo sabe que la empresa de Steve Jobs no disfrutaría ni de la fama ni de los ingresos que tiene hoy día sin estos pequeños aparatos para escuchar música. Y, para nosotros, fue muy importante contar con un cliente con visión como Apple, que confió en nuestras innovaciones tecnológicas y las integró a productos tan populares como los suyos mucho antes que cualquier otra compañía”, comenta Bernhard Grill, subdirector del Instituto Fraunhofer para Circuitos Integrados, afincado en Baviera, y director de su departamento de Audio.
 
Steve Jobs auf der jährlichen Entwickler-Konferenz in San Francisco

En la imagen, Steve Jobs, dos meses antes de renunciar a la dirección ejecutiva de Apple.

“Actualmente, el proceso de codificación que siguió al MP3, llamado AAC [Advanced Audio Coding, en inglés], viene incluido en todos los teléfonos móviles; pero Apple fue una de las primeras organizaciones en echar mano a esa tecnología y otras similares”, acota Grill, quien estuvo entre los científicos que contribuyeron a concebir el formato mp3; de ahí que la Sociedad Fraunhofer tenga en sus manos muchas de las patentes relacionadas con ese invento. En sus instalaciones se viene trabajando en el desarrollo de sistemas de compresión de sonido digital desde la década de los ochenta.

 
“Sin lugar a dudas, Steve Jobs fue un pionero en lo que se refiere a imaginar productos con altos estándares tecnológicos”, dice Grill, poniendo a FaceTime –una nueva aplicación de Apple que permite hacer llamadas con audio y video– como ejemplo de la fructífera cooperación entre la empresa de Cupertino, California, y el centro de investigaciones de Erlangen. “Este software, que ofrece un sonido de altísima fidelidad, funciona gracias a un código de comunicación derivado de los procesos concebidos en el Instituto Fraunhofer”, cuenta el científico.
 
La muerte como inspiración
 
Muchos están convencidos de que, entre todos los aportes hechos por la empresa de Steve Jobs a las industrias de la informática, de la música y de la telefonía celular, el iPhone es la invención que permitirá a Apple pasar a la historia de la tecnología moderna. En 2005, dos años antes de que ese dispositivo apareciera en el mercado, Jobs articuló un conmovedor discurso en la Universidad de Standford en el que sopesaba la influencia que su enfermedad y la inminencia de la muerte tuvieron sobre su gestión al frente de Apple: “Saber que moriré pronto me ayudó a tomar los grandes riesgos de mi vida”.
 
Autor: Evan Romero-Castillo
Editora: Emilia Rojas Sasse
 

 

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