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Solidaridad: la gesta que cambió Europa

31 de agosto de 2005

La prensa europea dedica múltiples comentarios al 25° aniversario de la fundación del sindicato Solidaridad, destacando las consecuencias de lo ocurrido en Polonia para Europa y el mundo

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Lech Walesa, 25 años después.Imagen: AP

The Guardian, de Londres, apunta: "Agosto de 1980 es recodado, con razón, como el mes en que un decidido electricista de los astilleros Lenin de Gdansk cambió el mundo al fundar el primer movimiento sindical independiente de Europa oriental. En nombre de los trabajadores, Solidaridad desafió al estado polaco hasta que se proclamó el estado de guerra -la alternativa a la intervención soviética- y fue prohibido, para luego, en 1989, ganar en elecciones libres. (...) Es procedente que entre los asistentes a las ceremonias de conmemoración se cuente también Vaclav Havel, el dramaturgo que ayudó a conducir a la democracia a la antigua Checoslovaquia. También asiste el presidente alemán, como representante de la nación que fue responsable de tanta brutalidad sobre suelo polaco en el siglo XX. Sólo los representantes de Rusia brillan por su ausencia, dando una inquietante muestra de las tensiones entre Moscú y Varsovia".

De Varsovia a Berlín

El Neue Osnabrücker Zeitung, de Osnabrück, considera que el presidente alemán, "Horst Köhler, tiene razones de sobra para haber viajado a Gdansk y Varsovia con motivo del aniversario de Solidaridad. Porque hay una línea política directa entre los acontecimiento ocurridos hace 25 años en los astilleros Lenin de Gdansk y las manifestaciones pacíficas que tuvieron lugar en 1989 en Leipzig, Dresde y otros lugares de la ex RDA. Desde el punto de vista histórico, la fundación del sindicato independiente no sólo fue una suerte para Polonia, sino también para Alemania. Los trabajadores que seguían a Lech Walesa -quien más tarde llegó a ser presidente- minaron en ese entonces exitosamente los fundamentos del aparato de poder comunista. En todas partes del bloque oriental, los dictadores vieron que su poder podía ser desafiado abiertamente, sin que los tanques soviéticos arrasaran de inmediato todas las flores de la libertad. Por el contrario, los disidentes germano orientales sintieron que, con valor y mesura, podían triunfar también pese a todas las dificultades".

Triunfo de la resistencia

El Magyar Hirlap, de Budapest, comenta: "Jaruzelski aplicó el estado de guerra, prohibió Solidaridad y lo forzó a pasar a la clandestinidad. Pero, aun así, no triunfó él, sino la resistencia social encarnada en el sindicato. Los polacos se convirtieron de esta forma en los primeros en impulsar el vuelco pacífico de 1988-89".

Otra era

El Dernieres Nouvelles de Alsace, de Estrasburgo, opina: "Ocurrió hace 25 años y en otro siglo. En otra era. En una Europa de otro mundo, dividido por la cortina de hierro. (...) En Gdansk, miles de trabajadores de los astilleros resolvieron abrir una brecha en un sistema totalitario que hasta entonces parecía invulnerable. (...) Hace 25 años, un trabajador desconocido, bigotudo y un poco atolondrado, firmó el acta de 21 puntos y, de ese modo, puso fin con la ayuda de sus camaradas a la dictadura comunista de Varsovia. (...) Fue el comienzo de una heroica marcha hacia la democracia, que casi 10 años después condujo al colapso del régimen soviético y a la caída del muro de Berlín. Ese sindicato simbolizará para siempre la lucha de resistencia contra una tiranía ideológica".