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Alemania

Solidaridad en Berlín: ¡Emocionante!

La solidaridad entre religiones en Berlín frente a los atentados de París fue emocionante. Ahora, además de las palabras de los líderes religiosos, hay que actuar en consecuencia, opina Marcel Fürstenau.

Ante la necesidad, la unión hace la fuerza. Una máxima tan antigua como esa está cada vez más presente en los últimos días. El domingo, fotos de millones de personas que recordaban a las víctimas de los fanáticos islamistas en Francia circularon por todo el mundo. En Berlín, miles de personas se concentraron ante la puerta de Brandeburgo en una acción convocada por el Consejo Central de los Musulmanes y la comunidad turca. Ahora, ya nadie les podrá reprochar que no hagan lo suficiente contra el radicalismo o el terror, una crítica que tuvieron que escuchar en el pasado.

Mahnwache für Terroropfer am Brandenburger Tor 13.01.12014

Representantes políticos y religiosos en Berlín.

“Todos somos Alemania”, dijo Aiman Mazyek, presidente del Consejo Central de los Musulmanes. Una figura retórica más que adecuada, que el presidente alemán Joachim Gauck también repitió. Además, tanto para los presentes como para los que seguían el acto por televisión, la imagen que permanecerá está clara: musulmanes, cristianos y judíos marchando abrazados.

La iniciativa fue del musulmán Mazyek. Podría haber reaccionado a las críticas de Abraham Lehrer, vicepresidente del Consejo de los Judíos en Alemania, que habló de la “creciente radicalización en el Islam”. Sin embargo, no cayó en la tentación, sino que calificó los actos terroristas de París como una gran “blasfemia” y una traición que ensucia los principios del Islam. Un claro distanciamiento del terrorismo. Además, anunció que, en el futuro, los musulmanes “se esforzarán aún más en ser miembros críticos de la sociedad”. Esas palabras serán la vara con que habrán de ser medidos.

La misma regla se aplica a la política. Un símbolo fue una cita del anterior presidente alemán Christian Wulff que Angela Merkel repitió durante la vigilia ante la puerta de Brandeburgo: “El Islam es parte de Alemania'”. Wulff pronunció estas palabras en 2010 cuando todavía estaba en el cargo y se enfrentó por ello a las críticas del sector más conservador. Hoy, cinco años más tarde, la frase sigue siendo objeto de controversia, aunque la discusión sea ahora mucho menos tensa que entonces.

Mayor influencia cristiana

Como país destino de inmigrantes, la realidad es que en Alemania viven millones de musulmanes. Nadie duda de que la sociedad creciera bajo la influencia del cristianismo durante siglos, ni de que sea la religión más presente e influyente en la sociedad alemana. Pero el islam también pertenece a Alemania. Y por suerte, el judaísmo también.

Es incluso triste que este civismo “entre religiones” surja como reacción ante una perversión de la religión. Desgraciadamente, los atentados de París no serán los últimos que se perpetren en nombre de Dios. Pero mucho más importante es la sensación de unión entre las religiones de todo el mundo. El presidente Gauck encontró la expresión más adecuada para describirla, puesto que pocas veces se superan las distancias entre inmigrantes y locales o entre inmigrantes de distintos orígenes: “La diversidad necesita del encuentro”. Todos deberían sentirse aludidos por estas palabras del jefe del Estado alemán y actuar en consecuencia.