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Europa

Socialdemócratas germanos proponen plan económico de 40.000 millones

La cúpula directiva del Partido Socialdemócrata alemán (SPD) acordó una propuesta de segundo plan de reactivación económica para Alemania por valor de 40.000 millones de euros, un día antes de que comiencen las negociaciones de la Gran Coalición sobre esta cuestión.

La propuesta socialdemócrata se resume en el texto "Nuestro pacto de crecimiento y estabilidad para Alemania", del que adelantan algunos extractos la prensa germana.

El SPD acudirá con esta propuesta a la ronda de negociaciones de la Gran Coalición, que también forman cristianodemócratas (CDU) y socialcristianos (CSU), convocada por la canciller Angela Merkel en la que debatirán la conveniencia de adoptar un programa económico adicional al anunciado en noviembre.

La propuesta del SPD incluye crear un "fondo alemán" dotado de 10.000 millones de euros para invertir en guarderías, escuelas e instalaciones deportivas, así como que el Estado asuma parte de las aportaciones a la seguridad social de los trabajadores y aumenten las ayudas a padres con hijos.

El plan también contempla incentivos destinados a incrementar la compra de automóviles con pagos de 2.500 euros a las personas que este año cambien su coche -si tiene al menos diez años de antigüedad- por otro menos contaminante. Para el próximo año, las ayudas serían de 1.000 euros por vehículo.

Según los rotativos, la cúpula del SPD ha aprobado el programa "por conferencia telefónica" a propuesta de su candidato a la Cancillería y actual ministro de Asuntos Exteriores, Frank-Walter Steinmeier.

La propuesta socialdemócrata chocará presumiblemente con las aspiraciones de los socialcristianos -los socios bávaros de la CDU-, cuyo presidente, Horst Seehofer, ha insistido en los últimos días en que una bajada sustancial de los impuestos es la premisa clave para que su partido respalde un segundo plan económico.

La CSU también apoya la necesidad de realizar nuevas e importantes inversiones en infraestructuras.

El Gobierno de Merkel aprobó en noviembre un primer programa de reactivación económica de 35.000 millones de euros, que fue criticado por su tibieza dentro y fuera de Alemania.