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El Mundo

Siria: la disputa por las zonas de distensión

La propuesta de instaurar zonas de apaciguamiento suena bien. Pero quienes se presentan como palomas de la paz, son, en realidad, los halcones de la misma guerra: Rusia, Irán y Turquía.

Jóvenes y niños aprovechan una pausa de la guerra en Alepo para jugar fútbol.

Jóvenes y niños aprovechan una pausa de la guerra en Alepo para jugar fútbol.

El plan de distensión presentado en la conferencia sobre Siria en Astaná parecía, en principio, más fácil de poner en práctica de lo que realmente es. La idea es que, bajo la dirección de Rusia, Irán y Turquía, se instalarían zonas de "reducción” o apaciguamiento del conflicto.

Un proyecto pensado para regiones en las que se encuentran tanto las fuerzas del régimen del presidente Bashar al Assad como la oposición moderada, y que considera que ambas partes deben desistir de atacarse mutuamente. Dichas zona deben proporcionarles a los civiles sirios un lugar seguro donde refugiarse de la violencia de la guerra.

 

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Fiscal, juez y parte

Pero los tres países proponentes parecían más convencidos de su papel que de la paz en Siria. Rusia e Irán tendrían influencia moderadora sobre el presidente sirio Assad. Turquía, por su parte, cercana a los rebeldes, trataría de convencerlos de reducir su ímpetu bélico.

Pero partes de la oposición todavía no están convencidas del plan, argumentando que estos tres estados no son desinteresados ​​mediadores, porque son agentes beligerantes activos de la misma guerra.

En su opinión, Rusia, Irán y Turquía, culpables del recrudecimiento y prolongación del conflicto iniciado en marzo de 2011, no pueden ser supuestas partes mediadoras e independientes. Por ello, el concepto planteado de zonas de apaciguamiento no puede funcionar.

El papel de Irán

La oposición siria rechaza, en especial, el papel de Irán, más que el de Rusia y Turquía. Irán, dominado por los chiitas, quiere imponer en Siria una agenda religiosa y sectaria, dice Osama Abu Zeid, portavoz de la oposición siria, quien califica a Irán como un "Estado enemigo". Y, como tal, no es apto para asumir la mediación.

Abu Zeid explica su rechazo ante medios árabes: "No podemos aceptar la participación de Irán, un Estado que mata al pueblo sirio y promueve su división confesional. No podemos aceptar que ahora actúe como garante de la paz, cuando lo que alimenta es la guerra".

Campo de refugiados de Naciones Unidas en Rakka, Siria

Campo de refugiados de Naciones Unidas en Rakka, Siria

Así lo ven también otros representantes de la oposición. "Ciertamente, los sirios quieren la paz”, dice Ismail Aladani, presidente del comité de residentes locales de Idlib en un documento de la oposición enviado al canal Al Jazeera: "La gente está agotada por la guerra. Queremos que los combates y ataques aéreos cesen".

Aún así, la mayoría de los ciudadanos de Idlib observa dicho plan con escepticismo, especialmente a la luz de las partes que van a ponerlo en práctica. Aladani concluye: "La comunidad internacional ha permitido que los estados responsables de la violencia de Siria, a saber, Turquía, Rusia e Irán, se presenten como agentes imparciales. Eso no debería haber sucedido".

¿Nuevo comienzo en Ginebra?

En principio, todas las partes en la guerra siria saludan la creación de zonas de distensión, aunque no están de acuerdo sobre los detalles de la implementación. Por lo tanto, todas las partes necesitan un mediador neutral. Una fuerte razón para que el tema sea introducido en la agenda de la ONU, que ha convocado a conversaciones sobre Siria la próxima semana en Ginebra.

Autor: Kersten Knipp (JOV/DZC)

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