Se congela el Diálogo de San Petersburgo | Europa | DW | 25.11.2014
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Europa

Se congela el Diálogo de San Petersburgo

El Diálogo de San Petersburgo es un foro de representantes políticos y organizaciones no gubernamentales de Rusia y Alemania. Debido a las tensas relaciones entre ambos países, ya no se puede hablar de “diálogo”.

Un foro común que representa a las sociedades civiles de Alemania y de Rusia: en eso consiste el Diálogo de San Petersburgo. En realidad, debido a la crisis en Ucrania y al proceder de Moscú en contra de organizaciones no gubernamentales, de diálogo ya no queda demasiado. El lado alemán canceló su presencia en varios encuentros, presionado por el gobierno de este país y en contra de la voluntad de Rusia. Políticos como el diputado Andreas Schockenhoff, de la Unión Demócrata Cristiana (CDU), y fundaciones representadas en la comisión directiva del foro plantean la necesidad de una reforma a fondo. “Necesitamos verdaderos cambios estructurales”, dijo Schockenhoff a la emisora DeutschlandFunk. “Apenas si se permitió que hubiera nuevas iniciativas”, añadió. El diputado era, hasta hace poco, coordinador de la cooperación de la sociedad civil de Alemania con la de Rusia.

Diálogo no es representativo de la sociedad civil

Andreas Schockenhoff.

Andreas Schockenhoff.

El Diálogo de San Petersburgo fue creado por el presidente ruso, Vladimir Putin, y por el entonces canciller alemán Gerhard Schröder, del Partido Socialdemócrata (SPD), en 2001. Hasta hoy se ocupa, sobre todo, de las relaciones económicas entre ambos países. Desde su fundación está apadrinada por el canciller alemán y por el jefe de gobierno ruso. El objetivo de su creación fue, en un comienzo, fomentar el entendimiento entre las sociedades civiles de ambos países. Ya desde antes de que estallara la crisis en Ucrania, el Diálogo de San Petersburgo era muy criticado debido a su estructura. Está dirigido por una comisión rusa y una alemana a las que pertenecen, del lado alemán, políticos, fundaciones y representantes de los medios y de las iglesias, pero también empresarios. Los críticos le reprochan al Kremlin desde hace tiempo que envía a personas fieles al gobierno, y no a representantes de ONG.

Según Andreas Schockenhoff, la organización no refleja a la sociedad civil: “En Rusia ha surgido en los últimos años una sociedad civil mucho más amplia y vital. También hay diversas iniciativas germano-rusas que forman parte de ella y que no están presentes en el Diálogo de San Petersburgo.”

“Enfrentarse críticamente a la política rusa”

Es por eso que Schockenhoff exige en un documento conjuntamente con la diputada verde Marieluise Beck y varias fundaciones que, en el futuro, el Diálogo de San Petersburgo “también deje espacio para la crítica a la política rusa”, según cita el periódico alemán Frankfurter Allgemeine Zeitung el escrito.

De acuerdo con un informe de la revista Der Spiegel, ambos cuentan con el apoyo de la canciller alemana, Angela Merkel, quien estaría a favor de una reforma fundamental y respalda una solicitud según la cual no se debería llevar a cabo ninguna otra reunión hasta tanto no se hayan concretado reformas. Hasta ahora, los participantes del Diálogo de San Petersburgo se reunían alternadamente en Alemania y en Rusia.

Cambio de liderazgo

Lothar de Maizière.

Lothar de Maizière.

Los críticos también piden un cambio de liderazgo. Según ellos, el copresidente Lothar de Maizière favorece demasiado a Rusia. En una entrevista, el político conservador criticó las sanciones de la Unión Europea contra Moscú. Schockenhoff considera que eso es un gran problema: “Él no quiere que haya reformas. No se trata de si puede o no puede, sino que no quiere. Quiere una base estrecha y exclusiva de diálogo con Rusia”, apunta el diputado.

Es por eso que parece que los días de Lothar de Maizière como presidente de la comisión directiva alemana están contados, así como los de Matthias Platzeck, del Partido Socialdemócrata Alemán (SPD), exministro presidente de Brandemburgo y todavía presidente del foro ruso-alemán. Hace poco, su nombre apareció en los titulares porque exigía regular la anexión de Crimea a partir del derecho internacional, es decir, reconociéndola. Según dijo más tarde, sus declaraciones habían sido mal entendidas.

Está por verse el rumbo que tomará el Diálogo de San Petersburgo, ya que el gobierno alemán, si bien puede apoyar una reforma, no puede llevarla a cabo en solitario. El Diálogo de San Petersburgo es una “asociación de interés político”, y solo sus miembros pueden cambiar su estatuto. Pero todavía los que están a favor de un cambio estructural son minoría.

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