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Sociedad

Scilla Elworthy: cooperación en vez de competición

En su libro “Pioneros de lo posible”, Scilla Elworthy busca comprometer a los lectores para que se conviertan en parte de la agenda del cambio. La autora será una de las ponentes del Global Media Forum, en Bonn.

Scilla Elworthy, autora y activista

Scilla Elworthy, autora y activista

Deutsche Welle: El mundo parece encontrarse en crisis múltiple por el cambio climático, la escasez de recursos debida a una mayor demanda, las migraciones masivas, y la creciente brecha entre ricos y pobres. Parece haber un dislocamiento entre la certeza de que dichos problemas existen, y la voluntad para resolverlos. Esto puede llevar a la resignación y la desesperanza. Pero no a usted. ¿Dónde se origina su optimismo?

Scilla Elworthy: Primero, en los jóvenes emprendedores con los que me encuentro frecuentemente y a los cuales capacito. En cuanto a su actitud, forman parte de la llamada “generación del Milenio”. Está comprobado que las personas nacidas entre 1980 y 2000 tienen una serie de valores totalmente distintos de los de las generaciones anteriores. Muchos de los jóvenes más brillantes no desean integrarse a grandes corporaciones que no tengan una visión contemporánea y de vanguardia. Aparentemente, 45 por ciento de estas personas buscan para sí mismas un futuro que tenga como prioridad la crisis global: temas como el cambio climático o la reorientación de la enorme brecha entre los ingresos de los más ricos y de los más pobres.

Es importante tomar en cuenta a la “generación del Milenio”, pues en 2020 conformará el 50 por ciento de la fuerza laboral en todo el mundo, y será el sector más grande de consumidores. Actualmente no están representados en la toma de decisiones, ni a nivel corporativo ni en organizaciones intergubernamentales. Esto me da esperanzas: la incorporación de individuos que actúen, según la definición del World Future Council, como “guardianes de las futuras generaciones”.

Muchas personas, cuando se les pregunta qué esperan del futuro, encogen los hombros y responden: “supongo que más de lo mismo”. Pero hay un contingente enorme –formado mayoritariamente, pero no exclusivamente, por mujeres- que están dispuestas a actuar. Muchas no saben cómo. Pero la organización que lanzamos hace poco más de un año (“Rising women, Rising world”) está sobrecargada por la avalancha de solicitudes para tomar nuestros cursos y aprender cómo pueden contribuir. Son personas muy valiosas, que tienen mucha experiencia y una buena carrera, y que además están muy conscientes de lo que pasa en el mundo. Es decir, pueden contribuir. Es difícil decir cuán grande es este sector, pero la respuesta que hemos tenido nos hace pensar que es uno muy vasto. “Rising women” se orienta a permitirles definir a través de nuestros cursos qué es lo que quieren, así como compartir con ellas las habilidades para ayudar de manera efectiva.

Su trabajo parece estar dirigido a personas que no están dispuestas a dejar las soluciones en manos de políticos, burocracias o corporaciones. ¿Cuál es su mensaje principal hacia ellas?

¡Desarrollen su poder interior! Esto implica las habilidades para comunicarse, para incrementar la consciencia en uno mismo, y para manejar situaciones de conflicto. Este poder les permitirá ser actores de cambio hacia el futuro, o lo que llamamos “agentes del cambio”. Pensamos que el desarrollo de las habilidades interiores será vital para el trabajo efectivo a favor del mundo.

Un cambio de la consciencia probablemente será insuficiente sin el surgimiento de nuevos valores. ¿Cuáles serían los más importantes?

Primero es necesario reemplazar los valores que se han estancado, y que han dominado nuestro pensamiento y nuestras decisiones, tanto nacional como globalmente, a lo largo de los pasados 200 o 300 años. Y en su lugar hay que establecer los valores en los cuales insiste la “generación del Milenio”. Le doy un ejemplo. Uno de los valores que aún prevalecen es la supervivencia del más apto, lo cual implica que a final se impone la competición. Pero lo que ahora descubrimos es que la cooperación resulta mejor, es más rápida, y más barata.

¿Pero no se necesitaría además un nuevo sistema económico, que no esté basado en el crecimiento? ¿Cómo puede implementarse un nuevo sistema si hay actores tan poderosos aferrándose al viejo?

Usted sugiere que hay un nuevo sistema económico que está esperando para surgir. Pero eso no es lo que está sucediendo. Lo que yo detecto es que hay una multitud de iniciativas que nacen “desde abajo”, como si fueran puntos verdes a través de concreto. Se han desarrollado monedas de cambio locales; particularmente en Alemania hay muchas. La gente implementa estas divisas como un medio para fomentar la producción, la venta y el consumo de productos locales. También se han desarrollado nuevos sistemas de ahorro para la gente que no quiera confiar su dinero a los grandes bancos. Hay muchos tipos de esquemas similares que se están desarrollando. Pero todavía no son visibles, a menos de que uno esté en contacto con estas actividades que surgen de la raíz de la sociedad.

La Dra. Scilla Elworthy es consejera del World Future Council, así como fundadora de las organizaciones Oxford Research Group y Peace Direct. Ha sido nominada tres veces para el Premio Nobel de la Paz. Su libro más reciente, “Pioneros de lo posible – Liderazgo para un mundo que funcione”, apareció en 2014.

La entrevista la realizó Matthias von Hein.

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