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Cine

Schlöndorff: “Hay que salvar los cines”

Volker Schlöndorff lo ha logrado, es uno de los directores más exitosos de Alemania. ¿Qué opina sobre el cine alemán? Jochen Kürten lo entrevistó.

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Schlöndorff y los enemigos del cine.

Deutsche Welle: Sr. Schlöndorff su más reciente película “Ulzahn: la luz olvidada” fue presentada en el Festival Cinematográfico de Ludwigshafen. En este festival se muestran especialmente películas de cineastas jóvenes. ¿Le halago que le hayan invitado a usted, viejo zorro del cine alemana, a este evento?

Volker Schlöndorff: ¡Sí, claro! Observé que en este festival se revaloriza el término de cine de autor. ¿Quién cree hoy en día que el cine es el séptimo arte? Ese fue nuestra meta principal, establecerlo como tal. Y justamente este es un festival que se ha propuesto hacerlo con el cine alemán. ¡Me parece estupendo! Todos aquellos que trabajan en esta industria y que son talentosos, Tom Tykwer o Christian Petzold entre otros, todos ellos hacen cine de autor.

En los 60 del siglo pasado comenzó a rodar películas y es usted, en la actualidad, uno de los directores más experimentados de Alemania. ¿Qué es lo que ha cambiado desde entonces para los jóvenes directores? ¿A qué se enfrenta actualmente un principiante?

Cuando rodé mi primera película en los 60, “El joven Törless”, todavía no había televisión. El mercado del cine era enorme, y cuando llegamos con el “joven cine alemán”, nos encontramos con un público sediento que se volcó sobre nuestra oferta. En aquel entonces se lograba audiencias de un millón de personas, actualmente estas películas no convocaron a más de diez mil. Para comenzar fue una situación privilegiada.

Actualmente hay una sobreoferta que lo hace muy, pero muy difícil. Hoy en día se hacen dos o tres veces más películas que entonces, tal vez incluso hasta diez veces más películas, también aquí en Alemania. La técnica digital lo permite. Y también la abundancia de fomentos. Pero es difícil encontrar público. En los cines se estrena cada semana 12 películas, cómo pueden imponerse ante tanta oferta?

Y cada vez hay menos cines. Recientemente criticó el reducido número de cines en Alemania.

Si, estoy en campaña ininterrumpidamente como un sacerdote en el desierto, hace unos días en un simposio de cines comunales, porque creo que debe rescatarse al cine como plaza física. Especialmente en ciudades medias y pequeñas en la que hay abundancia de bares y supermercados, pero no de cines. El cine es un lugar de encuentro, de convivencia, una experiencia social para muchos. No se puede estar siempre postrado en un sofá o bebiendo en un bar.

Echemos una mirada a su carrera. Recientemente dijo usted que el Oscar de “El tambor de Hojalata” le abrió muchas puertas, y que sin él no habría sobrevivido tanto tiempo en el negocio del cine. ¿Qué quiso decir, qué sólo se puede seguir trabajando en este campo si es uno muy famoso?

Die Blechtrommel Filmausschnitt von Volker Schlöndorff

"El Tambor de Hojalata".

Famoso o si se tiene éxito en el sentido de que se pueda ganar dinero. Con sólo los laureles no se sale adelante. Se tiene que haber hecho algunas películas con las cuales tanto los cines, los distribuidores y los productores hagan capital para que tengan confianza en el futuro y que estén dispuestos a invertir. Creo que esa es la receta. Pero con las películas que se han hecho ya sea que hayan obtenido un Oscar o que como “La muerte de un comerciante” o “Homo Faber”, convocaron a una gran audiencia se pude sobrevivir y se sigue recibiendo ofertas, o por lo menos te contestan las llamadas cuando presentas un proyecto.

¿Qué es lo que le recomendaría a los cineastas jóvenes? ¿Tiene un valor especial haber rodado una película en Estados Unidos? ¿En Hollywood o en la escena independiente estadounidense en la costa este?

Sí, tiene un valor pues es una experiencia muy profunda. No se puede aprender de forma teórica, se tiene que estar ahí. Después de dos o tres películas, de saber como sopla el viento de la economía de mercado que impera en Estados Unidos en donde no existe ningún tipo de subvenciones al contrario de la gran protección que impera aquí. Esto obviamente motiva a tratar de llamar la atención, de ser distinto. Presentar algo muy bueno no es suficiente. Con una película muy buena se puede vivir una vida entera en Alemania, pero si realmente se quiere conquistar el mundo, debe hacerse la experiencia estadounidense.

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