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Deportes

Schalke y su fábrica de estrellas

El club alemán más exitoso en la integración de los jugadores de su cantera al equipo profesional es el Schalke. Su modelo es reconocido en la Bundesliga, donde no solo se le premia sino que también se le imita.

Después de tantos triunfos con el uniforme del Bayern, pocos aficionados internacionales vinculan el nombre de Manuel Neuer, actualmente catalogado como el mejor arquero del mundo, al Schalke, en cuya cantera se formó, y de la cual también salieron varios de los jugadores que ganaron el Mundial de Brasil con Alemania, entre ellos Mesut Özil, Benedikt Höwedes y Julian Draxler.

La “Herrería de los escuderos” (Knappenschmiede) como se conoce en Alemania a la cantera azul del Schalke, ha logrado convertirse en ejemplo de la Bundesliga. Más importante que la cantidad de futbolistas destacados que ha formado -de por sí ya muy abundante-, es el hecho de que los juveniles ascienden sin mayores traumatismos al primer equipo, donde desde el primer momento destacan con un rendimiento a nivel comparable al de los veteranos profesionales.

Fuente inagotable

Los ejemplos más recientes son los del portero Timon Wellenreuther y el delantero Felix Platte. Los dos chicos, con solo 19 años y prácticamente carentes de experiencia al fútbol de máximo nivel, fueron las figuras del último partido internacional del Schalke ante el Real Madrid en los octavos de final de la Champions League. Wellenreuther atajó en varias oportunidades los potentes disparos de las superestrellas del balompié español Cristiano Ronaldo y Karim Benzema, mientras Platte hizo temblar el arco defendido por Iker Casillas con un tiro suyo que se estrelló en el travesaño.

Ambos jugadores se integraron con honores a una lista compuesta por alrededor de otros 30 futbolistas que recientemente han pasado de la “Herrería de los escuderos” al profesionalismo. Aunque muchos de ellos, como es el caso de Manuel Neuer y Mesut Özil, se han marchado a otros equipos, otro gran número se ha quedado en el Schalke y hoy se les encuentra en la plantilla: el capitán Benedikt Höwedes, la estrella juvenil Julian Draxler, el prometedor Max Meyer, y otras piezas claves como Joel Matip, Ralph Fährmann, Sead Kolasinac, Marvin Friedrich y Kaan Ayhan.

La política en Schalke es clara: el club quiere formar ídolos propios. Por eso la mayoría de los jugadores integrados al primer equipo tienen raíces en la región minera de Gelsenkirchen y la Cuenca del Ruhr. “Cuando logramos atraer a los chicos de los alrededores, logramos también aumentar el grado de identificación entre ellos, la afición, y el club. Además, estando tan cerca de su vida cotidiana podemos también ejercer influencia en su formación global”, sostiene el director deportivo del club, Horst Held.

Oliver Ruhnert, jefe de la cantera, explica por qué la identificación del jugador con el club es tan importante: “En el pasado hemos rechazado a algunos talentos porque tuvimos dudas sobre sí iban a entregarle el corazón al Schalke. Lo primero que le explicamos a cada chico que llega al club es que es algo muy especial estar aquí, poder representar a toda una región y defender sus colores”.

Política ejemplar

Con esta filosofía se han logrado grandes triunfos deportivos en las categorías inferiores y con ellos ha llegado el reconocimiento público, como el que recibió recientemente el equipo Sub19, considerado en Alemania por los expertos como el mejor del 2014 tras haber alcanzado la semifinal de la Champions League Juvenil. Los chicos del Schalke no solo llegaron en esa competencia más lejos que el plantel profesional del club, sino que también hicieron lo mismo en la Copa Alemana de menores, donde alcanzaron el partido de la disputa por el título.

Al arquero Timon Wellenreuther le auguran una carrera similar a la de Manuel Neuer, también formado por Schalke.

Al arquero Timon Wellenreuther le auguran una carrera similar a la de Manuel Neuer, también formado por Schalke.

La “Herrería de los escuderos”, además, recibió hace pocos días la máxima calificación en el estudio de certificación de los trabajos de la cantera realizado por la Federación Alemana de Fútbol (DFB) y la Liga Alemana de Fútbol (DFL). Las tres estrellas otorgadas al Schalke ratifican que la cantera del club marcha por el camino que se trazó hace un par de años, cuando el director administrativo de entonces, Bodo Menze, anunció: “queremos tener la mejor academia del mundo”.

Para ello el Schalke tiene a un equipo de ojeadores cubriendo permanentemente un perimetro de 25 kilómetros alrededor de Gelsenkirchen, la sede del club; tiene un internado en la ciudad deportiva manejado por dos familias que albergan a máximo 16 jóvenes; conserva casi intacto, durante años, el cuerpo técnico de los equipos inferiores; y fomenta un intercambio de información entre todas las categorías bajo la supervisión del primer plantel.

Los directivos de muchos clubes alemanes, entre ellos el Bayern y el Dortmund, han expresado en varias ocasiones que el modelo del Schalke es ejemplar, incluso en el aspecto financiero, pues como reveló Horst Held: “aunque no es nuestro objetivo principal, tenemos la posibilidad de ganar mucho dinero con la venta de nuestros talentos”.

Eso ya ocurrió en el pasado con Manuel Neuer, y los próximos casos podrían ser el de Julian Draxler, cuyos derechos están valorados en 45 millones, o el de Donis Avdijaj, un prometedor jugador de apenas 18 años que está acumulando experiencia en la liga austriaca y por cuya ficha se cobrarían hasta 50 millones de euros. El Schalke, actualmente cuarto en la clasificación de la Bundesliga, tiene una cantera valiosa y con futuro.

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