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Economía

¡Salud, Pekín!

Los vinos alemanes se abren paso a los paladares de China y Rusia, compensando la baja en las ventas a los mercados tradicionales. Pero también en Europa hay éxitos que consignar: los belgas beben más mostos germanos.

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El vino alemán busca nuevas rutas.

¿Con qué acompañan los chinos un delicioso pescado agridulce? ¿Con té de jazmín? ¿O licor de ciruela? ¿O quizá con un buen vino del Mosela? Cada vez son más los paladares chinos que aprecian las virtudes del vino alemán. Y eso pone contentos a los productores y los exportadores, que ven subir las ventas al mercado Chino: entre julio de 2007 y junio de este año, éstas aumentaron en más de un 52%, cifrándose en 6 millones de euros.

Los mercados tradicionales

En cantidad de litros, el crecimiento de las exportaciones a China sólo fue de algo más de un 30%. Pero esa cifra tampoco es nada despreciable, sobre todo teniendo en cuenta que ese gigantesco mercado asático ofrece aún muchas posibilidades.

Weinexport Großbritannien

Bajan las ventas a GRan Bretaña.

Por lo pronto, los vitivinicultores agradecen esta tendencia positiva en China especialmente ahora que las ventas decaen en los mercados tradicionales del vino alemán. En el principal de ellos, Estados Unidos, se redujeron en un 2%, elevándose a 99 millones de euros. Más pronunciada aún fue la caída en el segundo país que más vino alemán consume: Gran Bretaña. Allí la reducción fue de un 4, 9% en cuanto al valor de las exportaciones. En lo tocante a las cantidades vendidas, la disminución fue del 13,6%.

Más calidad que cantidad

¿A qué se debe esta negativa tendencia? Los entendidos aseguran que la causa radica en la fortaleza del euro, que encarece los mostos germanos. Tal efecto no se siente en la eurozona, donde se registró un perceptible aumento de las exportaciones a Bélgica (de un 32%). Igualmente crecieron los negocios con Rusia, que ocupa el cuarto lugar entre los compradores de vino alemán, después de Estados Unidos, Gran Bretaña y Holanda.

Estos incrementos lograron equilibrar la balanza. En suma, el resultado fue positivo: los negocios crecieron en un 2%, pese a que la cantidad de vino exportado disminuyó en un 1%. Y esa es una buena noticia para los vitivinicultores alemanes, que apuestan a la calidad y no a la cantidad, lo cual resulta lógico considerando que las superficies dedicadas al cultivo de la vid en Alemania tampoco son tan grandes como para pretender inundar ningún mercado. Como botón de muestra, baste señalar que en la afamada región del Mosela, los viñedos abarcan sólo 9.000 hectáreas.

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