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Europa

"Sabía que lo que hacía estaba mal", dice ''monstruo'' de Amstetten

Josef Fritzl, acusado de secuestro y violación, declaró a su abogado que durante los 24 años en que tuvo encerrada a su hija Elisabeth era consciente de lo que hacía y que sabía que estaba mal, según publica hoy la revista austríaca «News».

Ya "dos o tres años antes" de encerrar a su hija en un sótano Fritzl comenzó a ampliar la habitación donde la tendría cautiva bajo su casa en la ciudad austríaca de Amstetten. Durante todos esos años

"sabía que lo que hacía estaba mal, que debía estar loco por hacer algo así", aseguró a su abogado, Rudolf Mayer, quien entregó a la revista extractos de sus anotaciones. Mayer no pudo ser localizado para confirmar las afirmaciones.

Fritzl confiesa que llevó a cabo sus planes porque quería mantener a su hija alejada del mundo exterior y tener sexo con ella. "Sabía que Elisabeth no quería lo que iba a hacer con ella (...) pero el deseo de lo prohibido era demasiado grande", asegura.

"Con cada semana que pasaba con mi hija prisionera la situación se volvía más loca. Me preguntaba si debería dejarla libre (...) Tenía miedo de ser arrestado", lo cita la revista.

Pero con el paso del tiempo la vida en el sótano de su casa se volvió cada vez más normal y esperaba la llegada de cada nuevo niño engendrado por él.

El hombre aseguró a Elisabeth y a los tres niños encerrados con ella que morirían electrocutados si tocaban la puerta de salida.

En un intento de justificar lo que hizo, Fritzl afirma que un reloj habría abierto el sótano si algo le hubiese pasado. Según su abogado, el electricista retirado está dispuesto a asumir la responsabilidad de sus crímenes.

Fritzl, de 73 años, está en prisión preventiva acusado de privación de la libertad durante años, grave abuso sexual e incesto cometido con su hija, con quien tuvo seis hijos, tres de los cuales permanecieron encerrados siempre con ella. Los otros tres vivían con Fritzl y su esposa, tras afirmar aquel que su hija los había abandonado en la puerta de su casa.

La policía anunció entretanto que los mil metros cuadrados de la casa de los Fritzl en Amstetten serán examinados con radares para descubrir posibles espacios huecos. (dpa)