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Europa

Sátira y violencia: ataque a semanario desata debate en Francia

Muchos reducen el ataque incendiario al semanario francés “Charlie Hebdo” al enfrentamiento entre los sagrados valores de la libertad de expresión y los dogmas religiosos, pero el debate desatado es mucho más complejo.

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La opinión pública gala se ha esmerado en mostrar su solidaridad con el semanario “Charlie Hebdo”.

El ataque incendiario del que fue objeto la sede del semanario francés Charlie Hebdo el 2 de noviembre, el mismo día en que publicaba un dossier especial dedicado al éxito del partido islámico en las elecciones generales de Túnez y cargado de caricaturas alusivas a la religión y a la cultura musulmanas, ha atizado un complejo debate en Francia. En el centro de la discusión están los límites de la libertad de opinión y la sátira como recurso expresivo y como forma de violencia, cuando hiere la sensibilidad de ciertos grupos sociales.

Nadie ha asumido la responsabilidad por el atentado, que no ocasionó víctimas y que ocurrió a las dos de la mañana, horas antes de que los ejemplares del semanario humorístico arribaran a los kioscos con un dibujo de Mahoma en la portada, acompañado por un texto que rezaba: “Cien latigazos si no te mueres de risa”. El editor de Charlie Hebdo aseguró haber recibido correos electrónicos amenazantes antes del suceso. Sus periodistas hallaron refugio inmediato en las oficinas del periódico galo Libération; desde allí imprimieron un suplemento en el que defendieron su “derecho a mofarse”.

“La libertad de expresión es sagrada”

Frankreich Presse Brandanschag gegen Charlie Hebdo in Paris

Nadie ha asumido la responsabilidad por el atentado, que no ocasionó víctimas.

Desde que se perpetró el ataque, un amplio sector de la opinión pública gala se ha esmerado en mostrar su solidaridad con los artífices de Charlie Hebdo. “Yo me apego a la libertad de prensa, aún cuando la prensa no es siempre cariñosa con los musulmanes, el islam o la mezquita de París”, declaró Dalil Boubakeur, líder del lugar de culto islámico más grande de Francia. La Asociación de Imanes de Francia y el Consejo Musulmán Francés (CFCM), la organización más importante de entre las que representan a la comunidad musulmana local, también condenaron la agresión.

“Invito a los musulmanes a tratar esto con lucidez y a no sucumbir a lo que muchos pueden considerar como provocaciones”, dijo Tareq Oubrou, quien encabeza el gremio de los imanes galos, tras describir el ataque como un “acto inadmisible”.

“Personalmente, pido a los musulmanes que mantengan la mente abierta y no se lo tomen demasiado en serio”, agregó Oubrou. La clase política y los comunicadores franceses, que no siempre son los mejores amigos, también alinearon sus discursos: “La violencia contra los medios es inaceptable”.

Cuando la mofa se siente como un puñetazo

Muchos reducen lo ocurrido a un episodio más del enfrentamiento recurrente entre la libertad de expresión, como un valor tradicional de la Europa laica, y los dogmas religiosos, sean estos musulmanes, católicos o judíos. Pero en estas situaciones siempre hay muchos otros factores en juego. Como las dinámicas entre grupos sociales mayoritarios y minoritarios, el ejercicio del periodismo como ejercicio de poder en la sociedad y la complejidad de las identidades culturales, dentro de las cuales la defensa de la propia religión puede jugar un rol central o no.

“La publicación de la caricatura del profeta Mahoma justificó, una vez más, la preocupación de la Organización de Cooperación Islámica por la alarmante intensificación de la islamofobia en Europa”, señaló el secretario general de esa entidad, Ekmeleddin Ihsanoglu, dejando en el aire preguntas que hacen el debate aún más espinoso. ¿Tienen todas las minorías sociales la misma posibilidad de ejercer su libertad de expresión en Francia y defenderse de puntos de vista que consideren denigrantes? ¿Y cómo reaccionan cuando no es así?

La heterogeneidad de la comunidad musulmana

“Esta es la acción de dos o tres idiotas que no representan en absoluto a la comunidad musulmana”, sostuvo recientemente una empleada de Charlie Hebdo, recordando que ese grupo social es tan heterogéneo como cualquier otro. “En el mundo islámico tenemos un gran sentido del humor”, declaró el exasesor presidencial en materia religiosa, Abderrahmane Dahmane, y añadió: “A veces, lo que decimos sobre el islam y el profeta cuando estamos entre nosotros y aún en presencia de imanes, es peor que lo que escribió el semanario”.

Autor: Evan Romero-Castillo
Editor: Pablo Kummetz

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