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Política

Rusia exhibe músculos y billetera en América Latina

Con la gira por Perú, Brasil, Venezuela y Cuba del presidente ruso, Dimitri Medvedev, Moscú ha plantado firme su pie en América Latina con la mira puesta en una nueva estrategia "geopolítica".

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Raul Castro (dcha.) y Dmitri Medvedev: nuevas relaciones.

Y no parece que tenga intención de dejar escapar esta oportunidad que no sólo le brinda un amplio espacio de negocios, sino también la posibilidad de incursionar en el tradicional pero abandonado "patio trasero" de Estados Unidos, en respuesta a los planes de Washington de instalar parte de su escudo antimisiles en el antiguo espacio soviético.

"Esto no es un simple tour del presidente ruso, sus colegas y un grupo de periodistas. Esta es una seria decisión geopolítica. Vamos a desarrollar nuestras relaciones con los países de América Latina y el Caribe", afirmó Medvedev en La Habana, su última escala en la región tras una intensa semana de gira.

Cerraba así el círculo iniciado esta semana en Perú, donde además de participar en la Cumbre Asia-Pacífico (APEC), Medvedev anunciaba su intención de "privilegiar" las relaciones con el continente latinoamericano, abandonado tras el derrumbe de la Unión Soviética.

Con Perú, país que ningún otro presidente ruso había visitado antes, Moscú suscribió durante su estancia en Lima un acuerdo por el que Rusia reparará algunas aeronaves peruanas adquiridas a la ex Unión Soviética. Además, las autoridades peruanas dejaron claro su deseo de tener unas relaciones militares más estrechas.

En Brasil, junto a su par Luiz Inacio Lula da Silva, Medvedev no sólo consolidó la cooperación técnico-militar y profundizó el intercambio en el área espacial. Ambos mandatarios también acordaron estimular la realización de "grandes inversiones mutuas" así como la formación de empresas conjuntas ruso-brasileñas.

Tras Brasil, Medvedev encaró la parte más delicada de su gira, con sus visitas a los archienemigos de Estados Unidos Venezuela y Cuba.

Medvedev hizo coincidir su llegada a Venezuela -también la primera de un jefe del Kremlin a ese país- con la de una flota militar rusa que realizará maniobras conjuntas con la Marina venezolana.

Washington, en estado de alerta

Eso, unido a los acuerdos firmados con su par Hugo Chávez, quien tras adquirir de Rusia más de 4.000 millones de dólares en armamento ahora suscribió un nuevo pacto sobre energía nuclear para fines pacíficos, entre otros, puso de nuevo en alerta a Washington, pese a que ambos mandatarios se apresuraran a negar en Caracas que su cooperación fuera contra un tercer país.

Una aseveración que reiteró posteriormente en Cuba, donde fue recibido por el histórico líder Fidel Castro y su hermano menor y actual presidente, Raúl, quien prácticamente no se separó de su lado durante la primera visita de un mandatario ruso en ocho años.

"Se podría decir que hemos regresado" a América Latina, dijo Medvedev a periodistas en La Habana. "Creo que deberíamos trabajar juntos en todas las áreas que unen a nuestros países con lazos económicos, culturales, humanitarios y militares completos".

"Por supuesto, todo debe ser según las leyes internacionales. No debería ser impuesto ni estar dirigido contra terceros países ni ir en detrimento de la seguridad internacional", puntualizó Medvedev.

"Pero nuestra cooperación podría desarrollarse en áreas muy amplias, incluida la técnico-militar", insistió.

Cuba, país con el que tras un alejamiento después del derrumbe soviético ha visto relanzar las relaciones con su antiguo aliado, sobre todo en el último medio año, fue el momento para el mandatario ruso de hacer un balance de esta gira que, según dio a entender, no será la última que realice al continente latinoamericano, donde ya empezó a entablar contactos también con países como Nicaragua o Bolivia.

Sitios libres, sitios ocupados

"En el pasado, no concedimos atención a esos países y sólo ahora estamos empezando a desarrollar contactos amplios y espero que beneficiosos mutuos con estos países, a la vez que desarrollamos lazos económicos. No deberíamos ser tímidos, ni temerle a la competencia", dijo con referencia a China, el otro gigante que está aproximándose a Latinoamérica, y a Estados Unidos.

La gira latinoamericana de Medvedev no sólo ha sido una exhibición de músculos y billetera para Rusia. También Latinoamérica la ha aprovechado para dejarle claro a la Casa Blanca y a su futuro inquilino, Barack Obama, que o espabila o se puede perder su trozo del pastel en la región.

Esta misma semana, la secretaria de Estado norteamericana, Condoleezza Rice, negó que acciones como las maniobras navales conjuntas con Venezuela supongan una amenaza a la "preponderancia" del poder de Estados Unidos en el continente.

Pero la respuesta no se hizo esperar. En Rusia, el experto en América Latina Vladimir Dadivov afirmó que Estados Unidos "ya no es un factor absolutamente dominante en esa región". Y desde el continente aludido, el presidente peruano, Alan García, también advertía veladamente a Washington de un principio básico: "El sitio que deja usted lo puedo ocupar yo".

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