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América Latina

Rousseff impulsa relación con Italia

Una visita oficial sirvió para volver a acercar a ambos países, afectados por conflictos de orden judicial, y para captar inversiones extranjeras.

Dilma Rousseff y Matteo Renzi en Roma.

Dilma Rousseff y Matteo Renzi en Roma.

La presidenta de Brasil, Dilma Rousseff, se reunió en Italia con su homólogo Sergio Mattarella y el primer ministro Matteo Renzi. "Discutí con el presidente y con el primer ministro sobre las oportunidades de inversión que se abren en Brasil en el área ferroviaria, por ejemplo. Varias empresas italianas pueden participar de subastas en las áreas de carreteras, puertos y aeropuertos", dijo la presidenta en rueda de prensa ofrecida al término de las reuniones.

La necesidad de inversiones extranjeras es una prioridad para Brasil, que atraviesa una crisis económica calificada como "extremadamente dura" por la propia mandataria. La economía estancada y en vías de recesión, y el escándalo de corrupción en Petrobras, que afecta a las principales constructoras nacionales, son dos de los factores que contribuyen a que el gigante sudamericano necesite capitales extranjeros para llevar adelante una nueva etapa del ambicioso programa de concesiones en el sector de infraestructura, lanzado recientemente.

"Invité a todos los empresarios italianos a que intensifiquen su presencia en Brasil por medio de la participación en la nueva etapa del programa (de Inversiones en Logística)", dijo la mandataria, que hizo un pedido similar durante su reciente visita a Estados Unidos, cuando se reunió con Barack Obama.

Rousseff dijo que durante sus encuentros con Renzi y Mattarella se acordó darle un nuevo impulso a una alianza estratégica que ambos países mantienen desde 2007. "Nuestras relaciones se darán al más alto nivel entre ministros, para garantizar que ocurran cambios reales", dijo Rousseff.

Temas pendientes

La Cancillería brasileña indicó que uno de los principales puntos tratados durante la visita fue la ampliación de las inversiones en el sector de pequeñas y medianas empresas, que colocó a Italia entre los diez principales socios de Brasil en 2014. También entraron en la agenda temas vinculados al área de defensa, educación y cambio climático.

Las relaciones entre ambos países se vieron afectadas en los últimos años a raíz de dos casos vinculados a la Justicia que todavía no han sido resueltos. Uno es el del exguerrillero italiano Cesare Battisti, asilado en Brasil y condenado en su país a cadena perpetua por sus nexos con cuatro asesinatos de la década de 1970. Y el otro caso está relacionado con el exdirector de marketing del estatal Banco do Brasil, Henrique Pizzolato, condenado a prisión en Brasil por sus nexos con el escándalo de corrupción del gobierno de Lula da Silva. Con doble ciudadanía, brasileña e italiana, Pizzolato logró huir a Italia antes de ser arrestado.

Al respecto, aunque sin mencionar expresamente a Pizzolato o Battisti, Renzi le dijo a Rousseff que espera "soluciones" para los problemas "difíciles" de orden judicial que afectan a los dos países. "Hablamos sobre el sector de Justicia. Espero que estas relaciones renovadas, basadas en la cortesía, puedan traer soluciones a los casos más difíciles, como los vinculados a la Justicia", dijo Renzi.

En la tarde de hoy Rousseff viajó a Milán, donde el sábado visitará el Pabellón brasileño en la Expo Milán 2015. La comitiva brasileña está integrada por los ministros de Relaciones Exteriores, Mauro Vieira; de Ciencia y Tecnología, Aldo Rebelo, y de Defensa, Jaques Wagner; además del asesor especial de la Presidencia para asuntos internacionales, Marco Aurélio Garcia.

RML (dpa, efe)