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Europa

Reviviendo un cadáver político

El presidente de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker, ha propuesto un ejército conjunto de la Unión Europea. Su intención es impresionar a Moscú, algo con lo que difícilmente tendrá éxito, opina Felix Steiner.

¿No tiene Jean-Claude Juncker un libro sobre la historia de Europa en su oficina? Si es que lo tiene, debería leer el capítulo sobre la Comunidad Europea de Defensa. Es la historia de un triste fracaso, hace ya más de 60 años.

El plan, en aquel entonces, también surgió para afrontar una crisis: En julio de 1950, Corea del Norte atacó a Corea del Sur con la ayuda de China para unir al país bajo el signo comunista. En Europa se temía una situación similar, por lo que nació el concepto revolucionario de unir las fuerzas armadas de Francia, Italia, Benelux y la, a punto de ser fundada, Bundeswehr, de la Alemania Occidental. Esta fuerza militar no iba a responder a los poderes nacionales respectivos, sino a un alto mando supranacional común, fiel al lema: no el individuo, sino juntos somos fuertes. Esto último especialmente porque Alemania, diez años después del régimen hitleriano, aún era motivo de desconfianza.

Los grandes no renuncian a su soberanía

Aunque el plan después de sólo cuatro años estaba casi terminado, después de todo, fracasó en el parlamento más poderoso de los entonces Estados miembro: la Asamblea Nacional francesa. ¿Por qué? Porque la "Grande Nation" no quiso renunciar a su soberanía y el agudo temor a la guerra del verano de 1950 se había desvanecido en agosto de 1954.

Por consiguiente, se permite hacer la banal pregunta: ¿Cuál es la diferencia entre el París de 2015 y el de 1954? ¿Cómo pretendería Francia continuar con su extensa participación militar en África, si la UE tuviera que inmiscuirse en cada detalle? ¡De ningún modo lo van a permitir! Así, la propuesta de Juncker se atora justo en donde esta idea falló la primera vez.

¿Y quién va a decidir sobre los soldados alemanes?

Pero no sólo Francia es un problema. El Bundestag alemán tiene los derechos de aprobación más amplios de todos los parlamentos de la UE, en cuanto a la utilización del Bundeswehr. ¿Alguien cree realmente que parlamentarios alemanes cederán estos derechos a una institución de la UE, ya sea el Parlamento o la Comisión?

Redactor de DW, Felix Steiner

Redactor de DW, Felix Steiner

No. La iniciativa de Juncker no tiene posibilidad alguna, ya que, además, su razonamiento es simplemente erróneo. Juncker asegura que la política europea es poco creíble y que un ejército común podría mostrarle a Rusia que Europa se toma en serio aquello de defender sus valores.

Una vez más, me permito preguntar: ¿Qué cambiaría con un ejército común? Una fuerza militar en conjunto, cuya acción se excluye categóricamente al comienzo de una crisis, no asusta más que 28 ejércitos nacionales, que, desde el comienzo del conflicto en Ucrania, nadie ha querido que intervengan. Es por eso que la política en Europa no es creíble, además de que los políticos a menudo hablan con diferentes voces, en vez de actuar de manera uniforme.

Ejemplo de ello es que, mientras la mayoría busca aislar a Vladimir Putin, unos cuantos, al final, deciden visitarlo o recibirlo.

El problema del poder militar en Europa no radica en la organización nacional de los ejércitos. Los países de la UE hoy todavía no pueden defenderse solos y son más dependientes de Estados Unidos que en tiempos de la Guerra Fría. La razón es que simplemente nadie quiere gastar el dinero necesario. Y es por ello que Juncker recibió tantos aplausos de los socialdemócratas alemanes: un "ejército conjunto y la creación de sinergias" podría ayudarles a ahorrar todavía más dinero en materia de seguridad.

Los estados pequeños ven más lejos

La UE podría aprender mucho de sus pequeños Estados miembro: algunos de ellos han especializado a sus tropas en determinados tipos de armamento que utiliza la OTAN. Sólo los grandes estados como Francia, Alemania, Gran Bretaña, España, Polonia e Italia siguen teniendo bases militares que saben de todo un poco, pero no hacen nada bien. Los organismos idóneos, que podrían promover una mayor especialización de las tropas y una división de trabajo en la UE y la OTAN, existen desde hace mucho tiempo. Pero sus resultados, hasta ahora, son modestos. La gran influencia de las potencias atómicas y los poderes de veto de la ONU, obstaculizan cualquier progreso.

Una nota final a Jean-Claude Juncker: Desde hace casi exactamente diez años están disponibles los grupos de combate de la UE, como fuerzas de despliegue rápido en Europa y en zonas de crisis de Medio Oriente y África. La responsabilidad es de todas las naciones, algunas de las cuales ya están organizadas de manera ejemplar a nivel multinacional. Sin embargo, en diez años, nunca se han utilizado tales grupos de combate. Todo es una cuestión de voluntad política conjunta.

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