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Europa

Recuperan ADN de 78 posibles víctimas del vuelo 4U9525

Los investigadores avanzan en el análisis de los restos humanos encontrados en el lugar del siniestro del vuelo 4U 9525 de Germanwings en los Alpes. Ya manejan el ADN de 78 individuos diferentes, aún sin nombres.

Las labores fueron interrumpidas al oscurecer este domingo (29.03.2015), para continuar el lunes. Todavía no se ha puesto nombre a los restos recuperados de más de la mitad de los 150 ocupantes del A320 que cubría la ruta entre Barcelona y Düsseldorf el pasado 24 de marzo. Para ello es preciso cruzar los datos extraídos en el laboratorio de campaña de Seyne-les-Alpes con las muestras tomadas a sus familiares y custodiadas en París. Esta segunda etapa, que no se afrontará hasta que se termine la de recogida de restos, será la que permita identificar a cada uno de los pasajeros, siempre y cuando se encuentren muestras analizables de todos ellos, dijeron fuentes de la investigación.

La recogida de restos continuó este fin de semana al ritmo ya habitual que han impuesto los investigadores, con medio centenar de vuelos de helicóptero diarios y medio centenar de personas trabajando sobre el terreno. Para acelerar ese ritmo, indicó el fiscal de Marsella, Brice Robin, encargado de la investigación, está previsto abrir un camino para que puedan circular vehículos y que conducirá hasta el epicentro del drama, lo que puede facilitar las labores. Pero no se espera que éstas terminen antes de diez días, según los investigadores, que todavía precisarán de más tiempo para identificar a los fallecidos.

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Colaboración israelí

La labor de recogida de restos está siendo lenta porque los investigadores franceses están procediendo a un minucioso peinado de la zona. Muchos de ellos se encuentran debajo del fuselaje del avión, lo que precisa de un gran esfuerzo para recuperarlos. Otros están incluso enterrados en el terreno pedregoso. Solo cuando termine ese laborioso proceso, los restos serán entregados a sus familiares. Mientras tanto, el dispositivo médico, psicológico y logístico de apoyo a las familias de las víctimas del accidente del avión entre Barcelona y Düsseldorf se ha mantenido en marcha en los Alpes franceses.

En tanto, la oficina del primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, comunicó que envió una pequeña delegación de expertos para asistir en las tareas de rescate. Los ocho voluntarios del servicio Zaka ayudarán en la identificación de las víctimas. La organización, fundada por judíos estrictamente religiosos, es conocida por su intervención tras atentados suicidas en Israel. Zaka reúne hasta los más pequeños restos mortales de los fallecidos para que sus familiares puedan enterrar a sus muertos completos. Una tarea encomendada ahora a los expertos es hallar e identificar los restos de un pasajero israelí que viajaba en el avión siniestrado, para facilitar el sepelio del hombre según la tradición judía en Israel.

La segunda caja negra

Esas labores se desarrollan en paralelo a la búsqueda de indicios materiales que puedan aportar datos a la investigación sobre las causas del accidente. Atención prioritaria ha merecido desde el inicio la segunda caja negra, que sigue sin aparecer tras seis días de registro intensivo de la zona. Los investigadores consideran que la violencia del choque a 700 kilómetros por hora contra una roca dura dificulta su hallazgo, pero confían en que la carcasa blindada en la que está instalada haya salvaguardado su contenido. No se descarta, incluso, que la caja negra esté enterrada, lo que retrasaría su hallazgo. Pero los especialistas no se alarman por la tardanza. "En el fondo, no ha pasado tanto tiempo", aseguró un gendarme implicado en la investigación.

Los restos están desperdigados por una gran superficie en un terreno irregular en el que los investigadores no se mueven con facilidad, por lo que tienen que ser ayudados por socorristas de montaña, lo que frena su labor. Esa segunda caja negra contiene el registro de todos los parámetros técnicos del vuelo y puede ser preciosa para completar el relato de lo sucedido que se desprende de la primera, hallada el mismo día de la colisión. Del análisis de la primera, donde está grabado el sonido de la cabina, el fiscal extrajo la conclusión de que el copiloto, el alemán Andreas Lubitz, podría haber estrellado de forma voluntaria el aparato, aunque aún no se ha descartado un fallo técnico.

RML (efe, dpa)